A LOS PIES DE JESUS: DESEANDO APRENDER:

No existe una mejor posición al estar ante el Señor que estar a sus pies.

“Aconteció que yendo de camino, entró en una aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa. Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra” Lucas 10:38-39.

Ahora, en contraste a la posición de María vemos el cuadro de Marta. “Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres, y acercándose, dijo: Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude” (Ver. 40).

Este cuadro a menudo sale a relucir de nuevo, y tenemos una corredora en muchas casas hoy día. La ama de casa está “incomoda,” lo cual quiere decir distraída, o disuadida en esta forma y luego en aquella. Marta estaba reventándose cuando repentinamente interrumpió a Jesús y dijo “Dile a mi hermana…” Entonces la exhortó. Dijo: “Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada” (Vers. 41-42).

El énfasis está en lo que María escogió mientras estaba “a los pies” de Jesús. La cosa necesaria es el alimento para el alma, y ésta es la “buena parte.” Jesús nos enseña una lección sobre las prioridades correctas en la vida. Debemos poner primero las cosas que son primero. En Juan 6:27 le estimula al pueblo a “Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a éste señaló Dios el Padre.”

María escogió la “buena parte,” o el alimento que a vida eterna permanece. Este alimento es la “Palabra de Dios,” la cual ella estaba escuchando “a los pies de Jesús.” En lugar de estar distraída acerca de las cosas, escogió la única cosa necesaria. Necesitamos poner a un lado todas las distracciones y divisiones del corazón y definidamente escoger la buena parte o la única cosa necesaria, la Palabra de Dios.

María también comprendió que el tiempo del Maestro aquí era limitado. De que ella no siempre tendría la oportunidad de sentarse a Sus pies de manera que “redimió el tiempo,” y escuchó Su palabra. No siempre tendremos oportunidades para sentarnos a Sus pies. Necesitamos guardar esto en mente entre tanto que reflexionamos sobre el hecho de que un día todos nosotros nos reuniremos a Sus pies.

Ahora, ¿está usted a los pies de Jesús como discípulo? Los discípulos son aprendices y Jesús dijo, “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí…” (Mat. 11:28-30).

A Sus pies usted puede aprender lo que es la obediencia. El dijo, Juan 6:38: “Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió”.

Obedecer a Dios es hacer Su voluntad. Jesús fue obediente aun cuando estuvo en agonía. Hebreos 5:7-8 “Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas al que lo podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente. Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia” . El espíritu de los hijos es siempre el espíritu de obediencia.

A los pies de Jesús aprendemos a cómo andar en Sus pisadas. 1 Pedro 2:21: “Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas”. Usted no puede andar en Sus pisadas hasta que primero no se siente a Sus pies. Y para mostrarle al mundo que hemos estado a los pies de Jesús debemos transformar lo que hemos aprendido en la vida. Permitámonos sentarnos a Sus pies como discípulos, escoger la buena parte y recibir la aprobación de nuestro Señor como María.

Al sentarnos a sus pies EL nos pide que hagamos tres compromisos:

1- Con su Palabra: Juan 8:31-32.
2- Con su Pueblo que es la iglesia: Juan 13:34-35.
3- Con el Padre: Juan 15:8. Trayendo otros a los pies de Cristo y con nuestras obras: Gálatas 5:22-23.

Aprovechamos la oportunidad para invitarle a que venga a los pies del Señor obedeciendo su palabra:

1- Debe de oír su palabra: Romanos 10:17.
2- Debe de Creer en Cristo: Juan 8:24.
3- Debe de arrepentirse: Hechos 2:38.
4- Debe de Confesar su fe: Romanos 10:9-10.
5- Debe de ser Bautizado: Marcos 16:16.

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