Aprendamos a Perdonar como lo hizo José:

Génesis 50:16–21

Introducción: José es un buen ejemplo para nosotros de lo que es el verdadero perdón. Muchas personas han preferido morir sin perdonar o sin pedir perdón. No es fácil pero Dios nos dejó estos versículos para que aprendamos.

I. Es bueno escuchar para tomar una buena actitud (vv. 16–18).

1. José estuvo listo a recibir y escuchar a sus hermanos cuando ellos vinieron delante de él. El problema de muchos es no quieren ni buscarse ni oírse por eso no pueden perdonarse.
a. Veamos este consejo: Proverbios 18:13 “Al que responde palabra antes de oír, Le es fatuidad y oprobio.”
b. Solo así podremos tener lo que dice este texto: Salmos 133:1: “¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es Habitar los hermanos juntos en armonía!”

2. José rehusó tomar el lugar de Dios y juzgarles por su actuación.
a. José les expreso que no le tocaba tomar el lugar de Dios. Veamos Romanos 12:19: “No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor”
b. Cuando nuestro Dios perdona lo hace así: Salmos 86:5: “Porque tú, Señor, eres bueno y perdonador, Y grande en misericordia para con todos los que te invocan.”

II. Reconociendo el propósito de Dios (v. 20).
1. José no desconoce que la intención de sus hermanos era para el mal.
a. Veamos Proverbios 10:12: “El odio despierta rencillas; Pero el amor cubrirá todas las faltas.”
2. José reconoce que Dios usó las circunstancias para un propósito bueno.
a. Veamos Jeremías 10:23: “Conozco, oh Jehová, que el hombre no es señor de su camino, ni del hombre que camina es el ordenar sus pasos.”

III. Decidiendo hacer el bien (v. 21).
1. Desechó la oportunidad que tenía para vengarse de sus hermanos.
a. Obedeció Romanos 12:18: “Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres.”
b. También Mateo 5:9: “Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.”
2. Decidió proveerles el sustento presente y futuro para todas las familias de sus hermanos.
a. Romanos 12:20: “Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza.”

Conclusión: A veces cuesta aceptar el perdón. Cuando Jacob murió, los hermanos de José tenían miedo que él pudiera tomar venganza por lo que le habían hecho sufrir en el pasado. Ellos pensaban que José había estado esperando este momento, la muerte de su padre, para cobrarse la deuda. Aunque José les había afirmado en repetidas ocasiones su perdón y había actuado a favor de ellos, simplemente les costaba aceptar que fuera posible haber sido perdonados de tal manera. Esa dificultad de aceptar el perdón les mantenía llenos de temores y esperando ser castigados. Dios nos ha perdonado en Cristo de todos nuestros pecados y nos ha aceptado como hijos suyos; nos toca aceptar ese perdón y disfrutar con gozo las nuevas dimensiones de la relación con el Padre celestial.

Salmos 32:1: “Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado.”
Colosenses 3:13: “soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.”

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