¿COMO PUEDE SER?:

Por: Sherelyn Mayberry.

La canción, ¿cómo puede ser?, puede darte un pinchazo en el corazón para dedicar tu vida a Dios, quien nos ama tanto y ofrece salvación aunque no lo merezcamos. ¿Cómo puede ser que tengo la oportunidad de recibir una herencia, cuando yo, como toda la humanidad, con excepción de Jesús, he pecado y he caído de la gracia de Dios (Rom 3: 23-25)? La paga del pecado es muerte, pero a mí me ha sido entregado en regalo de la vida eterna en Cristo Jesús (Rom 6:23). Todos nosotros, como pecadores, le causamos dolor a Jesús, y aun así él nos sigue amando tanto que murió por nosotros como regalo de Su gracia para que podamos ser justificados. En el pecado, necesito cambiar las tinieblas del pecado a la luz, del reino de satán al de Dios, para poder recibir el perdón de mis pecados y una herencia con los redimidos (Hechos 26:32). Este “interés” en la sangre del Salvador era parte del plan de Dios y su propósito antes que el mundo existiera (Efesios 1:11-14). Jesús nos amó y nos liberó de nuestros pecados por Su sangre (Apoc 1:5). Su muerte tomo lugar para que pudiéramos tener redención por nuestras transgresiones y recibiéramos la promesa de la herencia eterna (Heb 9:15). Estar herencia es imperecedera, nunca podrá desvanecerse y es apropiada por la preciosa y perfecta sangre de Cristo. ¿Cómo puedo darle la espalda a Su perfecto amor?.

Jesús dejo el cielo y se convirtió en un hombre que libremente murió por mí, un pecador necesitando gracia. Se volvió pobre vaciándose El mismo para que yo me volviera rico (2 Cor 8:9). El Verbo se volvió carne y habito entre nosotros (Juan 1:14). Esta gracia prodigada en nosotros es evidencia de su complacencia al derramar Su sangre y perdonar nuestros traspasos (Efesios 1: 7-8). Estamos hechos a la igualdad de Cristo por fe y esta gracia nos ha sido otorgada como regalo de Dios (Efesios 2:5-8). Todos los hombre se benefician de esta gracia que trae Salvación (Tito 2.11; Hebreos 2:9). Adán pecó en el Jardín del Edén y la raza humana ha continuado por ese camino. Esta transgresión trajo muerte al mundo y la necesidad de un sacrificio. Cristo es el sacrificio perfecto (Rom 5:15, 17-18). Indefensos como somos, Dios mando a su Hijo para ser la ofrenda del pecado para todo el mundo (1 Juan 2:2). Podemos reconciliarnos con Dios a través de Cristo si nos arrepentimos y nos bautizamos, nuestros pecados ya no son tomados en cuenta contra nuestra (Hechos 2:38, 2 Cor 5.18-19). ¿Me alejare de Cristo quien derramo su sangre por mí?.

¿Cómo puedo llegar valientemente ante el trono del Señor? El Señor nos amó tanto que envió a Su Hijo unigénito a morir en una cruz para que nosotros podamos acercarnos a Él y tener vida eterna (Juan 3:16). Puedo acercarme con confianza al trono de gracia para tengo recibir misericordia, porque tengo al Sumo sacerdote que intercede por mi (Heb 4: 15-16; 10:19-22). Dios sabía que el hombre caería el pecado, pero tenía un propósito para el hombre, un llamado sagrado, anhelando extender la gracia a través de Cristo Jesús por toda la eternidad (2 Tim 1.9). Esta gracia que es otorgada abundantemente proviene a través de la fe y el amor en Jesús. El vino a salvar a los pecadores y este amor me encontró, así como encontró a Pablo “el primero de los pecadores” (1 Tim 1:14-15). A través de la obediencia en el bautismo, puedo abrazar la gracia y la paz completamente (1 Pedro 1:2). No era que amara tanto a Dios, es más, yo me aleje de Él, pero El me amo y envió a Su Hijo para ser la propiciación de mis pecados (1 Juan 4:9-10). Su amor me encontró. ¿Cómo puedo rechazarlo?.

Traducido por: Eula Vasquez.

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