CRECIMIENTO ESPIRITUAL:

 Por: Casey Tolzda

Muchas iglesias están enfrentando el declive y el desaliento. Casey declara la dedicación y la devoción requeridas para un crecimiento espiritual.
Introducción.
Recuerdo mi crecimiento después de convertirme en cristiano y conseguir mi licencia de conducir. Esto me permitía viajar a las reuniones que quedaban lejos. El olor de la primavera significaba que las reuniones tomarían lugar. Yo estaba muy emocionado con ser cristiano y comencé a asistir a los servicios y reuniones y a crecer espiritualmente. En reflexión, también me recuerdo que tan lejos algunos individuos y congregaciones han caído. Mucho puede cambiar en un corto periodo de tiempo.
Una tarde de primavera, mientras yo aún estaba en la secundaria, fui a una reunión en una congregación pequeña. Cuando llegue, me pidieron guiar el servicio de himnos de esa noche. El edificio estaba lleno. Aún recuerdo estar sentado escogiendo los himnos, y un caballero anciano sentado cerca de mí me dijo “ese es bueno, guíalo”. El sonido de las voces cantando “un canto de redención” aun hace eco en mi mente.
Sé que la mayoría de esa congregación ya se ha ido de este mundo. Pase por el lugar de reunión de esa congregación recientemente y note que no se ve igual. Se miraba en mal estado. Un predicador asignado a este lugar hace poco termino en la iglesia local en donde yo iba a predicar esa mañana. Me dijo que se fue porque nadie se apareció para el servicio en esa congregación aquella mañana.
Declive y desaliento.
El declive experimentado en ese local se ha sentido en muchos otros lugares. Algunos que son de mi edad o más jóvenes no parecen interesados en llevar la obra del Señor.
Afortunadamente, esto no es cierto para todos. Aun así, parece cierto que muchas iglesias locales han disminuido en tamaño. Esta no es la primera vez que esto ocurre. Como Jesús nos recuerda, los salvos siempre han sido pocos: “Y alguien le dijo: Señor, ¿son pocos los que se salvan? Y él les dijo: Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán.” (Luc.13:23-24).
Muchos crecen desanimados y renuncian a enseñar/predicar cuando esto pasa. El desaliento es un gran arma que satanás puede usar cuando nos enfocamos solamente en la cantidad (1 Ped. 5:8). Es fácil culpar a la sociedad, a otros, etc. Sin embargo, tal parece que muchos no tienen interés en hacer el trabajo que es requerido para mantener una iglesia activa.
Dedicación y devoción.
Cada vez que me siento desanimado, me recuerdo que esta es la iglesia de Cristo y de que estoy trabajando para Él. Cristo sigue siendo la cabeza de Su iglesia (Efe. 1:22-23). Mientras muchos actúan como si no necesitaran la iglesia, Jesús salva a aquellos que lo obedecen, y los añade a Su iglesia (Hech. 2:47). Su iglesia siempre existirá (Mat.16:18). Por lo tanto, nunca crezcamos con desanimo en nuestra labor espiritual. ¡Cada uno de nosotros puede hacer más! ¡Tenemos un gran trabajo que hacer!
Dios dará el incremento si continuamos plantando y regando. 1 Corintios 3:5-7 dice, “¿Qué, pues, es Pablo, y qué es Apolos? Servidores por medio de los cuales habéis creído; y eso según lo que a cada uno concedió el Señor. Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios. Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento.” Aunque los obreros siempre han sido pocos, la cosecha es mucha (Mat. 9:37). La cantidad de obreros para la cosecha no ha cambiado con el tiempo. Debemos seguir predicando y proclamando el evangelio a los perdidos (Marc. 16:15-16). El Señor dará el incremento, pero debemos hacer nuestra parte.
Aunque enfrentemos muchos problemas en la iglesia hoy en día, ¡la verdad siempre prevalecerá! Debemos creer, practicar, predicar y obedecer la verdad (1 Ped. 1:22).
El trabajo que hacemos no es en vano (1 Cor. 15:58). ¡Cada alma importa para Dios! En una sociedad en donde muchos se rinden, continuemos trabajando para el Señor hasta que Él nos llama a casa (Apoc. 2:10). El dará el incremento si continuamos creciendo espiritualmente, proclamando Su mensaje y practicando la verdad en todas las formas en que hablamos y actuamos. Las almas dependen de nosotros y también lo hace la iglesia local.
No sé qué es lo que aguarda el futuro, pero se dónde poner mi confianza (Juan 14:1). Estoy agradecido de que hayamos experimentado crecimiento en nuestra congregación, espiritualmente y también compartiendo con otros el evangelio. Quizás incluso podamos llenar los edificios de nuevo, pero eso solo pasa a través del poder del evangelio (Rom. 1:16). Continuemos creciendo, confiando en que Dios dará el incremento siempre que estemos en Su servicio.
En 2 Corintios 5:20 dice, “Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.”

Traducido por: Eula Vasquez.

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