CREER EN LA BIBLIA, PERO USANDO CREDOS:

Por: Jesse Flowers

Muchos de nuestros amigos y vecinos religiosos creen en la Biblia pero confían en credos, catecismos y confesiones. ¿Qué está mal con este enfoque?
Más que probable, la mayoría de nuestros vecinos denominacionales afirmarían que ellos creen que la Biblia es la palabra de Dios (Juan 17:17; 2 Tim 3:16-17), y que deberíamos seguir sus enseñanzas. Sin embargo, estas mismas iglesias que claman creer y seguir la Biblia también tienen credos.
¿Qué es un credo? Merrian Wester dice que un credo es “una breve, formula autoritaria de creencias religiosas; un conjunto de creencias fundamentales”. Collins dictionary dice “un credo es un conjunto de creencias, principios, u opiniones que son fuertemente influenciadas por la forma en que las personas viven o trabajan;”.
Muchas denominaciones tienen y siguen algunos credos de acuerdo con su fe o religión particular. Es posible, incluso probable, que muchos de sus miembros ni siquiera se den cuenta. Sin embargo, por favor considere alguno de los problemas serios que se dan al creer en la Biblia por un lado pero también usar credos.

Los credos son de origen y autoridad humana, no divina.
Jesús pregunto a los principales sacerdotes y a los ancianos: “El bautismo de Juan, ¿de dónde era? ¿Del cielo, o de los hombres?” (Mat 21:25). Jesús hablaba de la autoridad para el bautismo de Juan (Mat 3:1-6; Marc 1:1-5). ¿Era la fuente del bautismo de Juan de Dios o de los hombres? Si era de Dios, debían obedecerle. Si era de los hombres, debían rechazarlo. Los mismos principios de la verdad se aplican a los credos. Si son de Dios, debemos recibirlos, y seguir sus enseñanzas. Pero, si son de los hombres, debemos rechazarlos. ¿De dónde vienen los credos? Bueno, no son autorizados en las Escrituras (Col 3:17) ni por Cristo (Mat 28:18-20) ni por los apóstoles (Hech 2:42). Se originaron en los corazones y la imaginación de los hombres. No hay duda que muchos quizás tengan buenas intenciones, pero son sin la aprobación de Dios (autorización). El Señor reprendió bruscamente a los hombres religiosos que enseñaron y practicaron cosas basadas en la autoridad de los hombres. Él dijo: “Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo: Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres.” (Mat 15:7-9). Cualquiera que contradiga las enseñanzas del Nuevo Testamento está equivocado y debe ser rechazado. Todos los libros de credos de las denominaciones tienen conflicto con las enseñanzas de Cristo y los apóstoles inspirados.

Los credos contradicen la Biblia muy seguida.
Aunque los credos de los hombres puedan contener algunas verdades Bíblicas, estas consisten en muchas enseñanzas erróneas. Por ejemplo, el manual de la iglesia de Pendleton dice que el perdón de los pecados y la promesa de la vida eterna viene de “fe solamente en la sangre del redentor” (p.48). El libro la disciplina metodista dice: “somos justificados por la fe, sola, es una doctrina completa y llena de comodidad” (P. 55). Sin embargo, aquellas enseñanzas están en directa contradicción con la palabra inspirada de Dios que enseña: “Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe.” (Sant 2:24).
De acuerdo con el manual del bautista de Hiscox, “el bautismo no es esencial, para nuestra iglesia es repudiado el dogma de “el bautismo de regeneración”; pero es esencial obedecer desde que Cristo lo mando. También es esencial una confesión pública a Cristo y ante el mundo, y también ante los miembros de la iglesia que es Su cuerpo. Y ningún amado del Señor rehusara a estos actos de obediencia” (Nota 8, P.21). Por lo tanto, Jesús y los apóstoles dejan claro en el Nuevo Testamento que el bautismo Es esencial para la salvación (Marc 16:16, Hech 2:38, 22:16; Rom 6:3-4; 1 Ped 3:21).

Los credos a menudo añaden o sustraen de las verdades Bíblicas.
Dios Todopoderoso dejo muy claro en ambos, el Nuevo y el Antiguo Testamento, que el hombre no debe añadir ni quitar de Su palabra divina (Deut 4:2, Prov 30:5-6; Apoc 22:18-19). Estamos instruidos a hablar los oráculos de Dios (1 Ped 4:11), y a no pensar más allá de las Escrituras (1 Cor 4:6). Si tontamente predicamos un evangelio diferente al evangelio de Cristo, seremos maldecidos (Gal 1:6-9). La comunicación con Dios y Cristo se perderá si nos rehusamos a acatar la doctrina de Cristo (2 Juan 9). Aquí está la línea de fondo: si un credo humano contiene más que el Nuevo Testamento, contiene demasiado. Si contiene menos que el Nuevo Testamento, contiene muy poco. Si refleja exactamente lo que el Nuevo Testamento revela, no más ni menos, entonces no lo necesitamos, porque ya tenemos en nuestra posesión la perfecta ley de la libertad (Sant 1:25).

Los credos implican que la Biblia no es una regla suficiente de fe y práctica.
Si la Biblia contiene todo lo que necesitamos saber y hacer, entonces ¿Qué rol tienen los credos de las denominaciones? Su mera existencia sugiere que la Biblia es incompleta e inadecuada de alguna forma. ¿Es este el caso? No si aceptamos lo que el Espíritu Santo ha revelado. “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.” (2 Tim 3:16-17). Notemos que no “una parte” ni “casi toda” sino toda la Escritura es dada por inspiración de Dios.
Más allá, “toda la Escritura” hará que el hombre de Dios este completo y equipado para hacer un buen trabajo en enseñar, redargüir, corregir e instruir en justicia. Notemos que el apóstol Pedro dijo “Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia,” (1 Ped 1:3). Si él nos ha dado todas las cosas, ¿Qué más nos falta? Judas exhorto a sus lectores “…que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos.” (v.3). El verdadero mensaje del evangelio de Cristo ha sido entregado de una vez por todas. La Biblia es suficiente para conocer las necesidades del hombre y duraran para siempre (1 Ped 1:25).

Los credos producen miembros denominacionales, no Cristianos.
El catecismo católico romano cuando se enseña, cree y práctica, producirá un católico romano, no un cristiano. Cuando el libro del mormón es aceptado, y seguido, producirá un mormón, no un cristiano. Si se trata del manual del bautista, producirá un bautista; etc. Aun así, cada vez que la incorruptible semilla de la palabra de Dios (Luc 8:11) es plantada en los corazones de los hombres (1 Cor 3:6) y lo obedecen, producirá lo que el Nuevo Testamento llama un Cristiano (Marc 16:15-16; Hech 11:26, 18:8; 1 Ped 1:22-23). ¿Por qué es esto? Es la incambiable verdad de la semilla. La semilla siempre producirá de su tipo (Gen 1:12).
Los credos traen división, no unidad.
El Nuevo Testamento exhorta a los cristianos: “solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz;” (Efe 4:3). Es imposible hacerlo cuando los hombres siguen credos denominacionales. ¿Por qué? Los credos denominacionales contienen y mantienen conflictos con la doctrina, no solo de la Biblia sino también de otras denominaciones. En este mismo texto, el apóstol Pablo dice que solo hay “una fe” y un “cuerpo” (Efe 4:4-5). Los numerosos credos denominacionales en existencia representan muchas fes y muchas iglesias (Mat 15:13). Al escribirle a los santos en Corinto, Pablo escribió: “Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer.” (1 Cor 1:10), una imposibilidad cuando los hombres aceptan y siguen credos, y se vuelven seguidores de los hombres en lugar de Cristo Jesús (1 Cor 1:12-13; Luc 6:46).
Aceptar la Biblia es rechazar los credos. Aceptar los credos es rechazar la Biblia. Debemos rechazar los credos denominacionales porque estos no serán el estándar del juicio. En el gran día, los hombres no serán juzgados por las creencias humanas escritas para complacer a los hombres. Serán juzgados por la infalible palabra de Dios (Juan 12:48). Tristemente muchos religiosos que los siguen algún día escucharan: “Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.” (Mat 7:21-23; 2 Tesa 1:7-9).

Traducido por: Eula Vasquez.

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