DE ACUERDO CON EL SIGNIFICADO, A PESAR DE LAS DIFERENCIAS EN EL TÉRMINO:

Por: Steve Wallace.

Explorando la terminología empleada en el evangelio de Juan, Steve nos muestra que la fe en Juan 3:16 requiere más que simple asentimiento mental.
Introducción.
El evangelio de Juan usa diferentes nombres para el mismo individuo o seres. Simón fue llamado “Cefas”, el cual es por interpretación “Pedro” (1:42). El Espíritu Santo es simplemente llamado “el Espíritu”, “el Espíritu de verdad” o “el Consolador” (o “el Ayudador”, 7:39, 1:32, 16:13, 15:26). Satanás es también llamado “el diablo” y “el príncipe de este mundo” (13:27, 8:44, 16:11). De aquellos perdidos eternamente, se escribió que “no vera la vida”, “moriréis en vuestros pecados” o que se levantarían de la tumba “a resurrección de condenación” (3:36, 8:24, 5:29).
Tal uso de distintas palabras o frases en referencia a la misma persona, evento o cosa, no nos sorprende porque esto es parte de la vida diaria. A las mamas se les llama mamá, mami, madre, ma, etc. Vemos un acuerdo en significado a pesar de las diferencias en los términos. Con esto en mente, consideremos ahora tres pasajes de Juan culminando con el muy bien conocido verso de la Biblia Juan 3:16.
Juan 10.
Jesús dijo: “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.” (27-28).
Jesús es el “buen pastor” (v.11). Sus ovejas oyen Su voz y lo siguen, hay una progresión en su respuesta a Sus palabras. Ellos siguen a Su ejemplo (como en el v. 3-4). No pueden seguir la voz de un extraño y continúan siguiéndolo al mismo tiempo (v.5; Mat. 15:14). Como resultado de seguirle, Él dice, “yo les doy la vida eterna” (v.28). Miremos ahora otro pasaje del evangelio de Juan que enseña la misma cosa.
Juan 8.
“De cierto, de cierto os digo, que el que guarda mi palabra, nunca verá muerte.” (v.51). “guardar” es la misma palabra que se usa en Mateo 28:20, “enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado…”. “Guardar” también corresponde con lo que dijo antes en Juan 8: “Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos” (v.31). “permanecer en mi palabra” y “guardar mi palabra”, muestran claramente un acuerdo entre estos dos versículos.
Más allá, estos versos están de acuerdo con otros textos claros de la palabra de Dios: “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.” (Mat.7:21). “Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia;
9 y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen;” (Heb. 5:8-9).
“guardar mi palabra” (Juan 8:51) está de acuerdo con “el que hace la voluntad de mi Padre” y con “los que le obedecen”. “nunca vera muerte” (Juan 8:51) está de acuerdo con “entrar en el reino de los cielos” y la “eterna salvación”. Más allá de eso, vemos armonía entre Juan 8:51 y 10:27-28. El que “guarda mi palabra” es el mismo el cual las ovejas “oyen mi voz” y “me siguen” (10:27). Además, hay armonía en el resultado del mensaje de ambos pasajes: ellos “nunca verán muerte” y “les daré la vida eterna” (10:28). Debemos esperar tal acuerdo. Todas estas palabras son inspiradas por el mismo Espíritu (2 Tim 3:16-17). Ahora, dirijámonos a otro texto que Juan escribió.
Juan 3.
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” (v.16). El amor de Dios por las personas perdidas de este mundo lo llevo a enviar a Su único y amado Hijo, Cristo Jesús, para morir por nuestros pecados. Los pecadores no podrían ser salvados sin la sangre que el derramo en la cruz (Mat. 26:28, 1 Tim 2:5-6).
Mientras vemos estos tres pasajes del evangelio de Juan que hemos examinado, vemos un acuerdo en la promesa de futuras bendiciones de las que se habla. “darles la vida eterna” “nunca verán la muerte” “tener vida eterna” son tres formas diferentes de decir lo mismo. Hay armonía en las promesas de estos tres versículos.
¿Qué hay de las condiciones para recibir estas promesas? ¿Hay algún acuerdo en las palabras “creer” (3:16), “guardar mi palabra” (8:51), “escuchar mi voz” y “me siguen” (10:27)? Hay una acción progresiva en el lenguaje del 8:51 y el 10:27. “creer”, en Juan 3:16, es un verbo de tiempo presente. Describe una costumbre o acción habitual. Esto armoniza con la acción progresiva encontrada en el 8:51 y el 10:27. También armoniza con las acciones de los creyentes en otros pasajes (Heb. 10:39, 11:7, 30; Marc. 16:15-16; Hech. 8:12, 18:8).
Conclusión.
Cerramos este breve estudio con el acuerdo en el destino de ser salvos. A ellos se les dará “la vida eterna”, y “nunca verán muerte”, también “tendrán vida eterna”. También estamos de acuerdo en cuanto a las condiciones necesarias para la vida eterna. Uno debe “escuchar la voz de Cristo” como es revelado en Su palabra y “seguirlo”. Uno debe “guardar Su palabra”. Uno debe “creer”. Sin embargo, para tener un acuerdo en estas últimas tres oraciones, no podemos cambiar el “creer” por el “creer solamente” como muchas religiones hacen erróneamente.

Traducido por: Eula Vasquez.

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*