DEBEMOS DE SEMBRAR CON FE:

“Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segaran. Ira andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; Mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas”. Salmos 126:5-6.
Una de las cosas que me gusta hacer cada día es salir a caminar, me encuentro a muchas personas, unas responden el saludo de cortesía otros no, pero, debemos de ser gentiles con todo el mundo, “Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca”, Filipenses 4:5. Entre los muchos amigos que me encuentro hay varios que son agricultores. El tiempo de lluvia aquí en Nicaragua va de Mayo a Octubre, durante estos seis meses se hacen dos siembras, la de primera y la postrera.


Pero resulta que en el mes de Mayo solo cayeron dos brisas, (lluvias pequeñas), pero, aun así los agricultores se animaron a sembrar sus tierritas, con su frijol y su maíz. Pero no cayó una buena lluvia. Había mucha tristeza y los meteorólogos decían por la radio y televisión que es una sequía y que llovería hasta septiembre.
Siempre pensamos que es Dios quien manda el tiempo y la lluvia es una de las grandes bendiciones que Dios nos ha dado, veamos Hechos 14:16-17: “En las edades pasadas él ha dejado a todas las gentes andar en sus propios caminos; si bien no se dejó a si mismo sin testimonio, haciendo bien, dándonos lluvias del cielo y tiempos fructíferos, llenando de sustento y de alegría nuestros corazones” Por eso el domingo en los anuncios dijimos a todos los hermanos: Sigamos orando, sigamos pidiéndole a nuestro buen Dios la lluvia. Y gracias a Él el domingo15 de Junio vino la lluvia que estábamos pidiendo, llovió por dos horas y todos los siembros se refrescaron y el ánimo y la alegría volvió a los corazones de todos.
Después de la lluvia los agricultores estaban más amistosos más sonrientes y al pie de sus siembros y uno de ellos me dijo: Yo sembré con fe y estaba seguro que Dios nos enviaría la lluvia. Varios de mis compañeros al ver que no llovía echaron sus caballos y sus vacas para que se comieran el frijolito que solo tenía dos hojitas me imagino que ahora están arrepentidos por haber hecho eso.

Ahora quiero que hagamos tres aplicaciones espirituales:

A nosotros los cristianos Dios nos ha dado el privilegio de que seamos sembradores de su palabra, veamos Lucas 8:11: “Esta es, pues, la parábola: La semilla es la palabra de Dios”.

Primer lección: Muchas veces predicamos y predicamos el evangelio y creemos que estamos predicando en el desierto porque que la gente no quiere obedecer pero recordemos que nuestro deber es predicar, enseñar las condiciones que Dios pone para perdonarnos, así lo explica el Apóstol Pablo: “Pues si anuncio el evangelio, no tengo porque gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mi si no anunciare el evangelio!”, 1 Corintios 9:16; pero, la conversión depende de qué tipo de tierra es la persona, (recordemos que hay 4 tipos de tierra diferente, ósea cuatro tipos de corazones), Veamos Mateo 13:18-23: “Oíd, pues, vosotros la parábola del sembrador; Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino. Y el que fue sembrado en pedregales, este es el que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo; pero no tiene raíz en si, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza. El que fue sembrado entre espinos, este es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa. Mas el que fue sembrado en buena tierra, este es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno”.

Segunda lección: Siempre que prediquemos hagámoslo con fe, el poder está en el evangelio no en nosotros, lo único que nosotros hacemos es darle sonido a la palabra de nuestro Dios, veamos Romanos 1:16: “Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.”

Tercer lección: Recordemos que muchas veces nosotros sembramos la palabra y es otro el que va a recoger la cosecha. Veamos Juan 4:35-38: “¿No decís vosotros: Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega. Y el que siega recibe salario, y recoge fruto para vida eterna, para que el que siembra goce juntamente con el que siega. Porque en esto es verdadero el dicho: Uno es el que siembra, y otro es el que siega. Yo os he enviado a segar lo que vosotros no labrasteis; otros labraron, y vosotros habéis entrado en sus labores”.
Siempre prediquemos con fe y dejemos el resultado a nuestro Dios.

Por: Jaime Vasquez.
Managua, Nicaragua.

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