DESPUÉS DE LA MUERTE:

   — Génesis 2:7 Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente”.

   — Eclesiastés 12:7 enseña que al morir el cuerpo vuelve al polvo como era y el espíritu vuelve a Dios quien lo dio. Este texto enseña que la vida del hombre no comienza con su nacimiento sino que ya existía y cuando Dios forma el cuerpo del hombre dentro del cuerpo de su madre, también forma el espíritu en él, el espíritu que ya existía con Dios. Entonces cuando el cuerpo muere el espíritu vuelve a Dios quien lo dio.

   — Génesis 35:18 dice acerca de Raquel, “18 Y aconteció que cuando su alma partía, pues murió. Esta es una definición bien clara de la muerte. Sucede cuando el alma o el espíritu parte (se separa) del cuerpo.

   — El cuerpo es polvo. Ya es solamente polvo al partir el espíritu. Se discute mucho la cuestión de qué de puede hacer con el cuerpo muerto, la sepultura en la tierra o ser incinerado o echado al mar, pero no importa porque al salir el espíritu el cuerpo ya es solamente polvo.

   — ENTONCES ¿QUÉ PASA CON EL ESPÍRITU?

   — Lucas 16:19-26, “ Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez. 20 Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquél, lleno de llagas, 21 y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas. 22 Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado. 23 Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. 24 Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama. 25 Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado. 26 Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá”.

   — No es parábola. Al hablar parábolas Cristo nunca habla de ciertas personas por nombre, pero en este texto Cristo habla de cierto individuo llamado Lázaro. Por eso, no es parábola, ni mucho menos una fábula. Más bien, es un hecho histórico, algo que en realidad sucedió.{

   — Sin duda Cristo relata este evento para contestar la pregunta nuestra acerca de lo que pasa después de la muerte.

   — No habla del cielo y no habla del infierno. Dice que el rico estuvo en “el Hades”. En la Versión inglesa King James hay confusión sobre esta palabra porque se traduce “hell” (infierno), pero la palabra griega “hades” no significa infierno.

   — Porque en Hechos 2:27 David habla proféticamente de Cristo diciendo “no dejarás mi alma en el Hades”. Por lo tanto, si Cristo estuvo en el Hades también tenemos que concluir que el Hades es el lugar donde van los espíritus cuando uno muere.

   — Lucas 23:43, Cristo dice al ladrón en la cruz, “hoy estarás conmigo en el paraíso”.

   — La inferencia necesaria es que en el Hades hay lugar de tormento porque Lucas 16:23 dice que el rico “en el Hades alzó sus ojos estando en tormentos”, pero también el paraíso está en el Hades porque según Hechos 2:27 Cristo estuvo en el Hades pero no en lugar de tormentos sino que estuvo en el paraíso (Lucas 23:42).

   — Con esto Cristo nos enseña que al morir todos van al lugar de los espíritus sin cuerpo, el Hades, pero algunos van al lugar de tormento y otros van al lugar de reposo.

AL MORIR LOS FIELES NO VAN DIRECTAMENTE AL CIELO.

   — Mateo 5:12, Cristo dice que “vuestra recompensa en los cielos es grande”. No recibimos la recompensa al morir. No la recibimos en el paraíso sino en los cielos.

   — Lucas 14:14, “tú serás recompensado en la resurrección de los justos”.

  — Por eso podemos concluir que al morir el espíritu no va directamente al cielo para recibir la recompensa de la vida eterna, sino que estará en un lugar de espíritus sin cuerpo esperando la resurrección en el día final.

 

¿NOS CONOCEREMOS EN EL CIELO?

   — Hechos 2:44, al obedecer al evangelio (v.38) estamos “juntos” con hermanos (v. 44).

¿Solamente en esta vida?

   — Colosenses 2:2, “unidos en amor”, ¿solamente en esta vida?

   — 1 Tesalonicenses 4:13-17, “
13 
Pero no queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen[a], para que no os entristezcáis como lo hacen los demás que no tienen esperanza. 14 Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también Dios traerá con Él a los que durmieron[b] en[c] Jesús. 15 Por lo cual os decimos esto por la palabra del Señor: que nosotros los que estemos vivos y que permanezcamos hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron[d]16 Pues el Señor mismo descenderá del cielo con voz[e] de mando, con voz de arcángel y con la trompeta de Dios, y los muertos en Cristo se levantarán primero. 17 Entonces nosotros, los que estemos vivos y que permanezcamos seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes al encuentro del Señor en el aire, y así estaremos con el Señor siempre”.

   — ¿Estaremos juntos sin conocernos? Pablo habla de hermanos amados de Tesalónica que ya murió y los miembros aun vivos están preocupados por ellos. Los conocían y obviamente los conocerán en el cielo.

EL DÍA FINAL

   — Al volver Cristo, será el fin del mundo. Todos los muertos serán resucitados (Juan 5:28, 29); los vivos serán arrebatados y transformados de lo corruptible a lo incorruptible (1 Tesalonicenses 4:13-17; 1 Corintios 15:50, 51); todos comparecerán delante del trono de Dios para ser juzgados (Romanos 14:12; 2 Corintios 5:10).

   — Entonces los fieles son recompensados con vida eterna con Dios y los infieles serán recompensados con castigo eterno con Satanás. Pablo dice (2 Tesalonicenses 1:7-9), “cuando el Señor Jesús sea revelado[b] desde el cielo con sus poderosos ángeles[c] en llama de fuego, dando retribución a los que no conocen a Dios, y a los que no obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesús. Estos[d] sufrirán el castigo de eterna destrucción, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder”. La palabra “destrucción” no quiere decir aniquilación. También se traduce “perdición” y significa “arruinado” como en 2 Pedro 3:6, cuando el diluvio de Noé la tierra “pereció” (fue destruida) anegada en agua, arruinada para la habitación del hombre pero, desde luego, no aniquilada.

   — Los testigos y otros que dicen que no habrá infierno o que el hombre será aniquilado contradicen a Jesucristo Mismo y en efecto enseñan que Cristo mintió cuando habló del infierno y el castigo eterno, pero Mateo 25:46 usa la misma palabra (aionios) para decir castigo eterno o vida eterna. Recuerde que Cristo dice que Él dirá de ciertos grupos religiosos en Aquel Día “Jamás os conocí”.

   — Yo dudo que la mente humana sea capaz de imaginar lo horrible, lo tormentoso, lo espantoso del infierno. La quemadura, aun la más mínima, causa un dolor horrible, pero imagínese el cuerpo echado en un lago de fuego para estar quemándose sin fin, sin terminar, eternamente.

   — Jesús dice que la persona que no obedece sus enseñanzas es como hombre insensato (Mateo 7:26). Entonces si es COMO hombre insensato, ¿qué es? Obviamente es hombre insensato o necio. Es como persona que no está en su juicio cabal, no tiene uso de sus cinco sentidos. No usa la inteligencia que Dios le da para creer y obedecer al evangelio para ser salvo y escapar el fuego del infierno.

   — No me diga que no debo juzgar. Yo sé que Jesús dice “no juzguéis” pero estoy simplemente citando lo Jesús enseña en Mateo 7:26, que los que no obedecen al evangelio no son sabios, no son inteligentes, sino insensatos que es igual a necios o peor.

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