Diez Preguntas Hechas Por Dios:

¿DONDE ESTAS TU?

GENESIS 3:9

“Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú?”

Dios hizo esta pregunta a Adán después que el peco en el huerto de Edén. Por supuesto Dios no buscaba información, pues todo lo sabe. Es omnisciente. Esa pregunta fue hecha para el beneficio de Adán. ¿Dónde estaba el? ¡Estaba en el pecado!

Amigos, cada uno debería preguntarse ahora: ¿Dónde estoy yo? Dios ya lo sabe, y nos conviene que lo sepamos también nosotros. Si, Dios lo sabe todo.

Leamos Génesis 16:13: “Entonces llamó el nombre de Jehová que con ella hablaba: Tú eres Dios que ve; porque dijo: ¿No he visto también aquí al que me ve?”

Luego dijo Moisés en una ocasión, veamos Números 32:23: “Mas si así no lo hacéis, he aquí habréis pecado ante Jehová; y sabed que vuestro pecado os alcanzará.”

Fue Cristo mismo quien dijo en Mateo 10:26: “Así que, no los temáis; porque nada hay encubierto, que no haya de ser manifestado; ni oculto, que no haya de saberse.”

Leamos estas palabras del autor inspirado de  Hebreos 4:13: “Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.”

Todos estos pasajes nos obligan a considerar seriamente la pregunta de Dios: ¿Dónde ESTAS TU? ¿ESTAS EN EL PECADO TODAVIA?

 

 

¿DONDE ESTA TU HERMANO?

GENESIS 4:9

“Y Jehová dijo a Caín: ¿Dónde está Abel tu hermano? Y él respondió: No sé. ¿Soy yo acaso guarda de mi hermano?”

Abel y Caín ofrecido sacrificios a Dios, pero Dios rechazo el sacrificio de Caín porque no fue hecho por fe, veamos Hebreos 11:4: “Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella.” Caín se enojo. Decayó su semblante. Mato a su hermano Abel, y luego no quiso aceptar la responsabilidad que tenia de su hermano muerto.

Hay muchas personas hoy en día que son así; no sienten ninguna responsabilidad espiritual respecto a sus prójimos. Dice el apóstol Pablo en Romanos 1:14-15: “A griegos y a no griegos, a sabios y a no sabios soy deudor.  Así que, en cuanto a mí, pronto estoy a anunciaros el evangelio también a vosotros que estáis en Roma.”

Pablo sentía una fuerte responsabilidad hacia a otros y tratada de llegar a ellos con la verdad del evangelio. Otro pasaje que habla de la responsabilidad hacia otros es Gálatas 6:1: “Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado.”

Cuando alguno anda en el pecado, muchas veces no quiere que otro manifieste interés en él, pero tenemos que cumplir con este pasaje, y tratar de rescatar al pecador de la perdición eterna.

¿Y qué de ti amigo?. ¿Quieres tu agradar a Dios? Todos debemos de respetar y obedecer lo que Dios nos dice en su Palabra para que obedezcamos con fe.

 

 

¿VUELVE A VIVIR?

JOB 14:14

 

“Si el hombre muriere, ¿volverá a vivir?”

Esta es una pregunta muy antigua. Siempre ha estado en la mente del hombre. El materialismo siempre ha sido una filosofía popular. Sostiene que el hombre es enteramente mortal y que una vez que muere ese es el fin de su existencia.

 

Cristo Jesús nos da la repuesta en Juan 5:28-29: “No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz;  y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación.”

La muerte física no es el fin del hombre. Tocante a los cristianos dice el Apóstol Pablo en 1 Corintios 15:22: “Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.”

Y También leamos lo que les dijo a los hermanos en Tesalónica; leamos 1 Tesalonicenses 4:13-14: “Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza.  Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él.”

Veamos también lo que Cristo Jesús nos enseño en Mateo 22:28-32: “En la resurrección, pues, ¿de cuál de los siete será ella mujer, ya que todos la tuvieron?  Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Erráis, ignorando las Escrituras y el poder de Dios.  Porque en la resurrección ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles de Dios en el cielo.  Pero respecto a la resurrección de los muertos, ¿no habéis leído lo que os fue dicho por Dios, cuando dijo:  Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? Dios no es Dios de muertos, sino de vivos.”

 

Cristo cita aquí las palabras del Antiguo Testamento, habladas en los días de Moisés: “Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob”. Luego Jesús añade lo sobresaliente: “Dios no es Dios de muertos, sino de vivos” (v.32). Por tanto, Abraham, Isaac y Jacob deben haber estado aún vivos en los días de Moisés.

 

Desde que Dios hizo al hombre puso en él un alma y esta es inmortal. Esto es lo que tenemos semejante a nuestro Creador.

 

 

¿Qué aprovecha al hombre?

MATEO 16:26

“Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?”

Amigos no podemos salvar las dos cosas: El mundo y nuestra alma. Tenemos que escoger entre las dos cosas. De nada aprovecha ganar este mundo material.

No nos gusta perder cosas de valor. Las aseguramos al máximo, cuidando la salud, instalando alarmas, poniendo candados y toda clase de seguros para asegurar las posesiones, para estar tranquilos y sin cuidado. Pero ¿cuántos aseguran su alma?.

¿Qué tan serio es perder el alma?

(1) Se pierde la posesión más valiosa. Mateo10: 28, “Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno”. Jesús sabe el valor del alma; El murió para salvarla. El diablo sabe el valor del alma; por eso, quita la semilla para que la gente ni siquiera piense en salvar su alma; pero ¿cuántos hombres aprecian el valor del alma?

(2) Se pierde todo. 1 Tim. 6:7 “porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar”; al morir el hombre pierde toda posesión material, y ¿si pierde el alma también? Pierde absolutamente todo. ¿Qué recompensa dará el hombre por su alma? No tendrá nada que dar.

(3) Causa que otros también se pierden. Mat. 5:32, “Pero yo os digo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adultere (él lo causa); Mat. 18:6: “Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar”; ¿Cuántos padres mundanos enseñan a sus hijos a ser obedientes a Dios? Por el ejemplo y por la misma enseñanza causan que sus hijos también se pierdan.

(4) Se pierde la vida mejor aun en este mundo.

(5) Se pierde el cielo.

(6) en lugar de encontrar reposo y alivio de todos los problemas y sufrimientos de la vida el perdido apenas comienza a sufrir.

 

¿Quién, pues, podrá ser salvo?

Mateo 19:25

“Sus discípulos, oyendo esto, se asombraron en gran manera, diciendo: ¿Quién, pues, podrá ser salvo?”

Porque ellos creían que la posesión de riquezas era prueba de estar aprobado por Dios. Los discípulos inmediatamente entendieron el impacto de la declaración de Jesús y se asombraron en gran manera. Los judíos veían las riquezas como una señal del favor de Dios. Veamos Salmos 112.1–3: Bienaventurado el hombre que teme a Jehová, Y en sus mandamientos se deleita en gran manera. Su descendencia será poderosa en la tierra; La generación de los rectos será bendita.  Bienes y riquezas hay en su casa, Y su justicia permanece para siempre.”

Los discípulos se sorprendieron ante la idea de que el rico sería excluido del reino. Como resultado, preguntaron: « ¿Quién, pues, podrá ser salvo? ». En otras palabras, «Si los que parecen estar más bendecidos por Dios no pueden ser salvos, ¿quién puede serlo?». Los discípulos tuvieron que haber estado considerando al joven rico principal a medida que se perdía en la distancia. Era «un ciudadano modelo: decente, respetuoso de la ley, caritativo y religioso».

 

Estaban preguntando, «Si alguien como él no lo recibe Dios, ¿qué esperanzas hay para el resto de nosotros?

La Biblia no condena la riqueza. Abraham y Job eran hombres muy ricos. Mateo mismo era rico, como también Zaqueo. Dios puede hacer lo que al hombre parece imposible. El problema no es la riqueza misma sino el uso correcto de ella. El peligro está en el amor al dinero, 1 Tim. 6:9, 10: Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición;  porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.” Es difícil que el hombre se humille, pero el evangelio es el poder de Dios para salvación. Muchos hombres se han humillado bajo la mano poderosa de Dios.

 

¿A quién iremos?

Juan 6:68

“Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.”

Muchos de los discípulos de Cristo habían dejado de seguirle. Abandonaron su fe. Cristo entonces pregunto a los doce apóstoles si ellos querían irse también. Esta fue la repuesta de Pedro.

Amigo conviene hacerse la misma pregunta: ¿A quién iremos? Recordemos Hechos 4:12: “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.”

Si hubieran vuelto a Moisés, éste los habría enviado otra vez a Jesús, leamos Hechos 3:22-23: “Porque Moisés dijo a los padres: El Señor vuestro Dios os levantará profeta de entre vuestros hermanos, como a mí; a él oiréis en todas las cosas que os hable; y toda alma que no oiga a aquel profeta, será desarraigada del pueblo.

Los que dejan a Cristo y vuelven al pecado son manchados, esclavizados y destruidos.

Los que dejan a Cristo para ser guiados por la ciencia (falsa) aprenden que al morir todo termina, porque son hermanos de monos y, por eso, no tienen alma.

Los que dejan a Cristo para ampararse en la filosofía humana son defraudados, veamos Colosenses 2:8: “Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo.”

Muchos no están contentos con su empleo, pero con buena razón se preguntan a sí mismos, ¿qué haré si dejo este empleo? Muchas parejas no toman en cuenta las consecuencias antes de divorciarse. Los sensatos consideran las consecuencias de sus acciones. Al dejar a Cristo ¿a quién iremos? ¿Algún otro tendrá palabras de vida eterna? Si no luchamos por ir al cielo, ¿cuál será nuestro destino?

Si algún discípulo de Cristo se aparta de EL, si vuelve atrás y ya no anda con El, ¿a dónde irá? ¿volverá al catolicismo? ¿al pentecostalismo? ¿al adventismo? ¿Qué recibirán en estas religiones? Piden pan, pero les dan una piedra; piden huevo y les dan un escorpión.

Tú tienes palabras de vida eterna.  Jesús es el pan de vida, la luz de vida, el agua de vida, el árbol de vida y tiene palabras de vida eterna. Pedro y los otros apóstoles estaban persuadidos de la deidad de Cristo y le seguían con lealtad, aunque no siempre entendían perfectamente su enseñanza.

 

 ¿Cómo escaparemos?

Hebreos 2:3

 

¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande?

Esta pregunta se hace al cristiano que tiene en poco su salvación, o la descuida. Descuidar es negligencia e indiferencia. El cristiano que descuida su salvación corre el riesgo de no poder escapar del juicio final de Dios. El no cristiano tampoco va a escapar del juicio final.

Esta pregunta provoca hacer otra, a saber: ¿De qué escaparemos? De la muerte eterna tiene que ser la interpretación correcta; decir algo más es debilitar la fuerza de este pasaje.

 

Pedro amonestó al cristiano diciéndole en 2 Pedro 1:10: Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás.”. ¿Por qué se le pediría al cristiano hacer firme la vocación que Cristo le ha dado si Su vocación era completamente segura?

 

«Esta es la razón por la que tenemos que prestarle la mayor atención al mensaje que hemos escuchado, evitar que nos

vayamos a soltar de él».

 

Esta amonestación trata de la esencia de la carta, la cual es prevenir a los lectores de caer de la fe.

 

Hoy es el tiempo de tomar los pasos necesarios. Leamos 2 Corintios 6:2: “Porque dice: En tiempo aceptable te he oído, Y en día de salvación te he socorrido. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación.” Ayer es historia y el mañana es incierto. La una realidad es el presente el HOY.

 

¿EN DONDE APARECEREMOS?

1 PEDRO 4:17-18

 

“Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios?  Y: Si el justo con dificultad se salva, ¿En dónde aparecerá el impío y el pecador?”

 

El presente conlleva sufrimiento; el futuro promete gloria. Pedro se dirigía a cristianos con la primera pregunta. Si el cristiano no persiste en obedecer el evangelio se perderá.

 

“Porque”. Pedro introduce la razón de lo que dijo en los dos versículos anteriores. Debemos hacer así porque ha llegado el tiempo de gran persecución y prueba sobre la iglesia. “es tiempo … casa de Dios”.

 

El juicio que se traduciría en sufrimiento para los que fueron desobedientes sería mucho más severo. La Reina Valera traduce el versículo: «Y: Si el justo con dificultad se salva, ¿En dónde aparecerá el impío y el pecador?». La redacción se presta a malentendidos. El lector podría entender el pasaje en el sentido de que los justos con costo serían salvos. Pedro no deseaba presentar tal argumento. Más bien, estaba diciendo que el justo tiene que pasar por tiempos difíciles en el camino a la salvación. El sufrimiento era de esperarse en el camino al momento en que la gloria de Dios sea revelada y tenga lugar Su juicio. Siendo ese el caso, planteó la pregunta retórica: «¿Qué clase de sufrimiento extremo podríamos suponer que tiene Dios aguardando a los que desobedecen al evangelio de Dios?». Al final, los justos serán salvos. No hay duda sobre el particular. La incertidumbre es el grado de sufrimiento que Dios tiene preparado para el impío y el pecador. El impío y el pecador en este versículo son las mismas personas que desobedecen el evangelio de Dios en el versículo anterior.

 

De igual manera se perderá el pecador que no obedece el evangelio. Dice Pablo 2 Tesalonicense 1:7-9: “ y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder,  en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo;  los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder”

 

¿Y quién podrá sostenerse en pie?

 

Apocalipsis 6:17

 

“porque el gran día de su ira ha llegado; ¿y quién podrá sostenerse en pie?”

 

Nadie podría sobrevivir la destrucción de los perseguidores de la iglesia de Cristo en los primeros siglos de esta era, y nadie podrá hacerlo en el Gran Día Final.

 

Las descripciones de los versículos 12 al 17 agregan terror al cuadro general. El espanto y terror y miedo y pavor del “gran día de ira”, en que Dios Destruiría al imperio romano pagano, es presentado bajo un doble simbolismo del universo estallado, y de la humanidad asombrada. El cuadro simbólico significa lo terrible de la ira de Dios contra el mundo que perseguía a la iglesia del Señor, y que no obedecía al Cordero.

 

El día de la ira de Dios, en contra de los incrédulos, es al mismo tiempo un día de vindicación para los santos perseguidos.

 

Si algún sentido hemos de hallarle a la vida, va a tener que ser mediante la consideración de esta gran clausura. La historia humana no es un ciclo sin fin, que se repite una y otra vez sin propósito alguno. La historia es, más bien, «un viaje con una meta definitiva».

 

Cada día que pasa, estamos más cerca del fin del mundo —¡de la eternidad, del cielo o del infierno! ¡Pasajes tales como Apocalipsis 6.12–17, declaran que el triunfo de los malos es de corta duración y que el juicio final se producirá inexorablemente!

 

Puede que Dios demore por un tiempo Su ira para Sus propios fines, pero el día de la ira vendrá —¡y todo ser humano necesita prepararse para ella!

 

«“¿Y quién podrá sostenerse en pie?” expresa la total desesperanza de los que rechazaron el evangelio de la maravillosa gracia de Dios. Esta es una pregunta condenatoria que priva de propósito final la vida de todo impío».

 

Cuando las gentes tratan de esconderse de la ira de Dios, las rocas de este mundo son completamente insuficientes. La única Roca que protege de la ira de Dios es la Roca de los Siglos, Jesucristo. Es «Jesús, quien nos libra de la ira venidera» : 1 Tesalonicenses 1.10: “y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera.”

 

¿Le ha entregado usted su vida a Él? ¿Le ha sometido usted su voluntad a la de Él? Si no lo ha hecho, confíe en Él y obedézcale —¡hoy mismo!

 

 

¿Por qué te detienes?

Hechos 22:16

Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados Invocando su nombre. ¿hay salvación antes de lavar los pecados? Esta expresión no significa simplemente orar, porque Saulo ya estaba orando por tres días; más bien, significa someterse alma y cuerpo a la voluntad del Señor en la obediencia.

¿Puede un mero discípulo bautizar? Ananías lo hizo. Los discípulos de Jesús — no necesariamente los apóstoles — bautizaban. La salvación de uno no depende de que su bautizador sea evangelista.

Saulo era un hombre muy religioso, celoso, tenía conciencia limpia, tenía una fe no fingida, se había arrepentido, y oraba a Dios, pero todas estas cosas no le podían salvar.

“¿Qué haré, Señor?” Por otro lado, Pablo no dice lo que duró su ceguera; nada informa de su ayuno y oración; y en lugar de referir lo que el Señor dijo a Ananías, solo dice de la buena reputación de que éste gozaba entre los judíos de Damasco. De esto habló a fin de reflejar la respetabilidad sobre las mentes de sus oyentes en el proceso todo de su bautismo. Y también omite las palabras de Ananías que Lucas cita, pero menciona otras. Se puede recoger todo lo que Ananías le dijo, juntando los dos trozos. El milagro que Ananías obró sobre él lo mencionó, no solo por mostrar cómo fue restaurada su vista, sino más especialmente para dar a ver la aprobación que Dios dio a su bautismo.

Las palabras, “¿Por qué te detienes”? se sugieren por la dilación rara del bautismo después de haber creído, dilación que Ananias no sabía entonces cuál fuese su causa. La expresión, “lava tus pecados”, contiene sin duda una referencia al perdón que ocurre en el bautismo, y la metáfora de lavar  sugiere el lavamiento del cuerpo que se hace en el bautismo. Habría de lavar sus pecados sometiéndose al lavamiento en el que Dios los perdona. Todo esto habría de hacer “invocando su nombre”, porque es por el nombre de Jesús que ahora recibimos toda bendición, y especialmente el perdón de los pecados.

 

Aunque aún tenía mucho que sufrir, su agonía había terminado: había recibido su vista, sus pecados habían sido perdonados y estaba lleno del Espíritu de Dios. Pablo era ahora un cristiano, y esta es la sencilla historia de su conversión.

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