Dios ha hablado por su Hijo:

Hebreos 1:1-4

“Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo; el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas, hecho tanto superior a los ángeles, cuanto heredó más excelente nombre que ellos.”

Nuestro Dios siempre se ha dado a conocer. El hablo por medio de diferentes profetas. Pero en estos postreros días el medio eficaz que encontró fue su hijo. Su hijo vino a dar a conocer al Padre. .–«muchas maneras», a veces por sueños, a veces por visiones; por voces audibles, o por mensajes inspirados; etc. Además, los profetas usaron diferentes formas de enseñanza (tipos, figuras, lenguaje literal y sencillo, salmos, poesía, proverbios. Hijo vino hacer en el momento que se hizo hombre porque en su relación como VERBO es eterno. Después de su resurrección vino a heredar todas las bendiciones y honores, como dice otro verso fue exaltado.

Con la palabra Jesús mandó al mundo físico (Mateo 8:26,27: “El les dijo: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar; y se hizo grande bonanza. Y los hombres se maravillaron, diciendo: ¿Qué hombre es éste, que aun los vientos y el mar le obedecen?) y al mundo de demonios (Mateo 8:16: “Y cuando llegó la noche, trajeron a él muchos endemoniados; y con la palabra echó fuera a los demonios, y sanó a todos los enfermos;”). Sanó a enfermos con la palabra y levantó a muertos (Juan 11:43: “Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera!”), cambiando así las leyes «naturales» de las cuales él mismo es el Autor. –«habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo».

Hebreos ataca directamente la tentación de regresar a la religión anterior. Si bien es cierto que Dios ha hablado a los padres, el mismo Dios ha hablado ahora a nosotros. ¿Cómo podemos preferir la revelación anterior e inferior a ésta que nos vino por medio del Hijo? Nuestro autor ilumina la superioridad del Hijo con siete características o acciones de él.

1. Dios lo hizo heredero de todo. Hay solamente un Hijo, y su control se extiende a todo. No debemos entender heredero en el sentido de recibir una herencia cuando muere su dueño. El trasfondo de la expresión es más bien el AT, en el cual el hijo mayor tiene autoridad sobre toda la hacienda del padre. Ya que la hacienda de Dios es toda la creación, el Hijo es Señor de todo. Tal vez el autor quiera que sus lectores recuerden el Salmos 2:8.
2. Por medio de él, Dios hizo el universo. Dios dispuso de antemano que el fin de la creación es sujetarse al Hijo como su Señor (el heredero).
3. Es el resplandor de su gloria. Aunque la palabra traducida resplandor puede significar también “reflejo”, la idea aquí es que el Hijo tiene en sí la misma naturaleza gloriosa del Padre.
4. Es la expresión exacta de su naturaleza. Esta afirmación es semejante a la anterior. Expresión exacta traduce una palabra que se refiere a la impresión que deja el troquel en una moneda. Hebreos emplea esta palabra para enfatizar la correspondencia exacta entre la naturaleza del Hijo y la del Padre: El que me ha visto, ha visto al Padre (Juan 14:9).
5. Sustenta todas las cosas. El Hijo creador también lleva todo a su cumplimiento. La idea de Hebreos es semejante a Colosenses 1:17: En él todas las cosas subsisten, pero es más dinámica. Sustenta es lit. “conduce”: no sólo mantener en existencia, sino dirigir, guiar y llevar todo hacia la meta del Creador. El Hijo sustenta todo con la palabra de su poder.
6. Hizo la purificación de nuestros pecados. El autor pasa de la naturaleza eterna y de la obra cósmica de Jesucristo a su acción terrenal para los hombres. Las descripciones anteriores del Hijo inspiran nuestra adoración y admiración; esta inspira la gratitud personal. Con su muerte en sacrificio Jesús nos limpió de los pecados que hacían imposible que entráramos a la presencia de Dios.
7. Se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas. La posición a la diestra de un monarca oriental era el lugar de sumo honor y poder. La Majestad significa Dios.

Después de efectuar la redención del hombre EL se sentó a la diestra del Padre. Es una posición de honor para decirnos que EL REINA. Él es superior a los Ángeles porque cuando el entra en el mundo todos los ángeles le adoran.

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