El poder del evangelio

16Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego. 17Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.” Romanos 1:16-17.

Pablo fue uno de los predicadores del evangelio que se entregó por completo a difundirlo. ¿Qué lo motivaba a el? El efecto que producía en las personas. Nunca sintió vergüenza por predicar el evangelio. Dice Pablo que el evangelio es poder de Dios. Pablo dice que el poder para salvar no está en el predicador, está en el evangelio.

Hay un contraste entre el poder del evangelio y la debilidad de la ley de Moisés: Leamos Romanos 8:3-4: “3Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; 4para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.”

El evangelio que predicaba Pablo era para Salvación mientras que la ley de Moisés era para condenación, leamos Romanos 7:10: “10Y hallé que el mismo mandamiento que era para vida, a mí me resultó para muerte.”

El evangelio es para todos los hombres, pero la ley era solo para los Judíos, leamos Romanos 2:17: “17He aquí, tú tienes el sobrenombre de judío, y te apoyas en la ley, y te glorías en Dios.”

El evangelio es la potencia de Dios para hacerle justo al hombre pecador que obedece de corazón al evangelio.

Por eso Pablo siempre miro este privilegio como un deber: 1 Corintios 9:16: “16Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio!”

Los que ya somos cristianos tenemos el deber de predicarlo y los amigos que todavía no lo han obedecido Dios les dice lo siguiente: 1Así, pues, nosotros, como colaboradores suyos, os exhortamos también a que no recibáis en vano la gracia de Dios. 2Porque dice: En tiempo aceptable te he oído, Y en día de salvación te he socorrido. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación.” 2 Corintios 6:1-2.

Muchas personas han oído el evangelio pero no lo quieren obedecer, leamos 1 Pedro 4:17: “17Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios?”