GANANCIAS ATRAVEZ DE PÉRDIDAS:

FILIPENSES 3:4-11

«… ESTIMO TODAS LAS COSAS COMO PÉRDIDA POR LA EXCELENCIA DEL CONOCIMIENTO DE CRISTO JESÚS…». Jesús usó un enfoque parecido en las conocidas palabras de Él, cuando dijo: «Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?» (Mateo 16.26).
Al estudiar esta lección, veremos qué era lo que le importaba a Pablo, y lo que no le importaba. Cada uno de nosotros será desafiado a preguntarse: «¿Qué es lo que realmente me importa a mí?».

DEPENDER DEL LINAJE ESPIRITUAL = PÉRDIDA (3.4–5a, 7) (Aquí su herencia)
Una mirada al pasado Pablo habló primero de su vida como judío. Enumeró sus cualidades como si «las contara con toda precisión y de modo significativo con los dedos de la mano». Comenzó con este detalle:
«circuncidado al octavo día» (vers.o 5a). Esto fue lo que en efecto, dijo: «¿Quieren hablar de la circuncisión? ¡Yo fui circuncidado al octavo día como manda la ley! Los ismaelitas se circuncidaban al año décimotercero, y los prosélitos al ju¬daísmo a una edad madura.

Luego pasó a decir que era «del linaje de Israel» (vers.o 5b). «Israel» fue el nombre que se dio a Jacob después que luchó toda la noche con un ángel (Génesis 32.28).
Pablo hizo un resumen cuando dijo que era «hebreo de hebreos» (vers.o 5d). Esta terminología dice varias cosas acerca de Pablo. Indica que nació de padres hebreos, pero dice más que esto. Por ejemplo, en su casa se habría hablado el idioma hebreo. No obstante, las palabras de Pablo todavía dicen más: Anuncian que su familia había permanecido fiel a las costumbres y prácticas hebreas aun cuando la casa de ellos estaba lejos de Jerusalén.
Las aseveraciones de Pablo constituían prueba de que él era «un judío auténtico». El apóstol demostró la pureza ritual («circuncidado al octavo día»), la pureza racial («del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín»), y la pureza cultural («hebreo de hebreos»).
DEPENDER DE LOS LOGROS QUE UNO ALCANCE = PÉRDIDA (3.5b–7)
Un antiguo punto de vista Después de hacer una relación de su linaje espiritual, Pablo enumeró los logros espirituales que alcanzó antes de llegar a ser cristiano. Esta parte de la lista comienza con estas palabras:
«… en cuanto a la ley, fariseo» (vers.o 5e). Pablo había elegido ser miembro de «la más rigurosa secta» de la religión judía (Hechos 26.5). Había sido educado a los pies del más grande maestro de los fariseos, esto es, Gamaliel (vea Hechos 22.3; 5.34).
Pablo se había dedicado a guardar «las tradiciones de [sus] padres» (Gálatas 1.14). La descripción que se hace de los fariseos en los evangelios, es tan negativa, que es difícil imaginar que el ser fariseo fuera algo de lo cual gloriarse.
Luego, Pablo pasó a decir: «… en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia» (vers.o 6a). (Vea Hechos 8.1b, 3; 9.1–2.) «El verbo “perseguir” (diokein) tiene como idea fundamental “hacer que alguien huya”, “hostigar o apremiar”.
Pablo concluyó su lista de logros espirituales, diciendo: «… en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible» (vers.o 6b). La palabra griega que se traduce por «justicia» (una forma de dikaiosune), significa básicamente la «cualidad de ser recto».

DEPENDER DE OTRA COSA QUE NO SEA CRISTO = PÉRDIDA (3.7–8) Analice nuevamente el versículo 7: «Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo». «Cuantas cosas» se refiere a todo lo que Pablo había heredado y había logrado en su vida anterior. La frase «he estimado» se encuentra en el tiempo aoristo en el griego. Como regla general, el tiempo aoristo indica un evento de una sola ocurrencia en el pasado. No hay duda de que Pablo tenía en mente el cambio radical en su vida, que resultó de la aparición del Señor en el camino a Damasco (Hechos 9.1–19; 22.4–16; 26.9–18). La luz brillante cegó sus ojos, pero iluminó su entendimiento. ¡Su vida había dado un vuelco! ¡Las «tinieblas» se habían convertido en luz; el «mal» se había convertido en bien; el «error» se había convertido en verdad! Otra cosa que no es Cristo Al reevaluar sus ganancias y pérdidas, Pablo no se detuvo en su encuentro inicial con Cristo. Él siguió diciendo: «Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor» (vers.o 8a). En este versículo, el apóstol usó el tiempo presente en el griego, que indica acción continua en el presente. Estimar las cosas como pérdida no fue simplemente una decisión tomada en el momento de su conversión; era una decisión de todos los días.
En comparación con Jesús, no había nada más que tuviera valor para Pablo. Él estaba dispuesto a renunciar a cualquier cosa y a todas las cosas en vista de «la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús», su Señor. Siguió diciendo Pablo: «… por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo» (vers.o 8b). El apóstol perdió su posición en la jerarquía judía. Perdió su reputación entre sus iguales judíos. Sus amigos le volvieron la espalda. Él sin duda fue aislado por muchos de su familia. De la noche a la mañana, pasó de ser uno de los hombres más amados a ser uno de los hombres más odiados. Abandonó una existencia segura, y al final perdería su vida.
«… lo tengo por basura, para ganar a Cristo» (vers.o 8c
¡Lo cierto es que se refiere a algo que causa repugnancia! Cuando Pablo consideraba su antigua vida (o cualquier otra cosa que le podía separar de Cristo), él no solamente lo consideraba algo carente de valor, sino que también lo consideraba un estorbo. En otras palabras, no solamente era que no tenía valor, sino que también le producía disgusto y repugnancia.
Había renunciado a mucho, pero ¿quién no se desharía de la basura para recibir tesoros? ¿Qué aplicación podemos hacer de las palabras de Pablo? Si algo se interpone entre usted y Cristo, lo que sea, deshágase de ello. Vivir con un incrédulo puede ser difícil, pero también constituye una oportunidad para dar a conocer la fe de uno (vea 1era Pedro 3.1–2).

DEPENDER DE CRISTO = GANANCIA (3.9–11)
Es hora de que destaquemos la columna de las «ganancias». Conocer a Cristo En el versículo 8, Pablo dijo: «… estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor». El énfasis en «conocer» a Cristo se repite y se amplía en el versículo 10: «… a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte». Cuando Pablo hablaba de «conocer» a Cristo, él no estaba pensando solamente en saber más acerca de Cristo, aunque esto es importante (Romanos 10.17). El conocimiento de Cristo se comienza a recibir cuando leemos acerca de Él en la Palabra inspirada (Juan 20.30–31). Después, siendo creyentes arrepentidos, somos «bautizados en Cristo» (Gálatas 3.27; énfasis nuestro). Luego, al «andar» con Él (vea Romanos 6.4; Colosenses 2.6) y tener «comunión» con Él (vea 1era Corintios 1.9; 1era Juan 5.20), llegamos a «conocerlo» cada vez más y más.
Al mismo tiempo hay experiencias difíciles para los cristianos que deben clasificarse como «ganancia» en lugar de «pérdida» porque dan ricos beneficios espirituales (Rom. 5:3-5; 2 Cor. 12:8-10; Sant. 1:2-4).

CONCLUSIÓN: Cuando de estimar pérdidas y ganancias se trataba, el apóstol consideraba que todo era «pérdida» excepto el Señor. Su única ganancia residía en conocer al Señor. Si, después de examinar su corazón, usted descubre que hay algo que se interpone entre usted y el Señor, haga como Pablo, téngalo «por basura», para ganar a Cristo. ¡Entregue su vida a Cristo hoy!

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