HECHOS 20:7 EJEMPLO APOSTÓLICO:

REUNIRSE EL PRIMER DÍA
PARA PARTICIPAR DE LA CENA DEL SEÑOR
Y PARA LA OFRENDA

Aprendemos la verdad bíblica y lo que debemos hacer para agradar a Dios en cuatro maneras: (1) por medio de una declaración clara; (2) por medio de un mandamiento ex¬plícito («Arrepentíos y bautícese», Hech. 2:38); (3) por medio de un ejemplo apostólico aprobado («Y el día primero de la semana, jun¬tos los discípulos a partir el pan», Hech. 20:7; o (4) por medio de una inferencia necesaria (inferimos que la iglesia fue establecida el día de Pentecostés aunque la Biblia no lo dice en tantas y cuantas palabras).
La autoridad divina es la cuestión vital en las discusiones sostenidas acerca de las iglesias patrocinadoras y de las instituciones estableci¬das por las iglesias de Cristo. Estos son arreglos para llevar a cabo la obra de benevolencia, de evangelismo y de la edificación de la iglesia, las cuales carecen de autorización bíblica. Cuando discutimos con las sectas, siempre tenemos que probar que la autoridad divina es establecida por la Biblia solamente. Si no hay Escritura para apoyar cierta cosa, entonces no es auto¬rizada por Dios.
Cuando observamos un ejemplo en la Bi¬blia ¿cómo podemos saber si es ejemplo o modelo que nosotros tenemos que seguir?
Ya citamos Hech. 20:7 como ejemplo aprobado, estableciendo la autoridad bíblica para observar la cena del Señor el primer día de la semana. Al decir «ejemplo aprobado» queremos decir una acción de parte de los cris¬tianos en los días de los apóstoles que fue aprobada por el Espíritu Santo. En esta conexión los siguientes textos deben estudiarse: Juan 16:13 (el Espíritu Santo iba a guiar a los após¬toles a toda la verdad); Efes. 3:5 (podemos en¬tender lo que Pablo escribió); 1 Cor. 4:16, 17; Fil. 4:9 (debemos seguir el ejemplo apostólico). 2 Tim. 1:13 “Retén la forma de las sanas palabras que de mí oíste, en la fe y amor que es en Cristo Jesús”. La palabra “forma” significa, el modelo, el patrón dejado por los apóstoles inspirados por el Espíritu Santo.
El texto habla de dos cosas específicas: la iglesia de Troas se reunía el primer día de la semana para adorar a Dios y ese mismo primer día de la semana participaron de la cena del Señor. El lenguaje del texto indica claramente que así era la práctica bien establecida por autoridad apostólica. Esto es lo que el Espíritu Santo revela acerca de estos dos detalles importantísimos.
Los discípulos partieron el pan el primer día de la semana, pero también hay otro factor mencionado en este ejemplo: el de lugar donde partieron el pan. Nótese que estuvieron en el «aposento alto». En McAllen, Texas, hay un grupo religioso llamado «El Aposento Alto». ¿Importa el lugar donde celebramos la cena? ¿Por qué decimos que este texto nos propor¬ciona un ejemplo aprobado en cuanto al tiempo para tomar la cena, pero no en cuanto al sitio de reunión? ¿Es preciso celebrar la cena cada primer día de la semana en el tercer piso de al¬gún edificio? ¿Cómo sabemos que el lugar no importa? Porque Jesús nos dice claramente en Juan 4:20-23 que lo importante es que el culto sea espiritual y que el lugar no importa. Si Dios no hubiera expresado su aprobación para realizar el culto en cualquier lugar, entonces este texto habría especificado también el lugar al igual que especifica el tiempo de celebrar la cena del Señor.
¿Por qué decimos que somos obligados a imitar a los apóstoles en cuanto al tiempo en el cual debemos participar de la cena? ¿Por qué decimos que el primer día de la semana es el tiempo exclusivo en que debemos hacerlo? Porque el Señor nunca expresó su aprobación de la celebración de la cena en otro día que no fuera el primer día de la semana. Este texto, pues, es el texto que nos presenta lo que está escrito so¬bre el asunto. Además, este arreglo divino es¬tablecido por divina autoridad excluye cualquier otro tiempo precisamente como el mandamiento de cantar excluye el tocar instrumentos mecánicos o como el mandamiento dado a Noé de construir el arca de madera de gofer excluyó cualquier otra clase de madera.
¿También tenemos ejemplo apostólico aprobado que debemos imitar con respecto a la ofrenda de la iglesia o solamente con respecto a la cena? Sería absurdo decir que la cuestión de la ofrenda debe decidirse en cada congregación y que la Biblia no ha legislado nada sobre el tema.
Todos saben que tenemos legislación bíblica en cuanto a reunir los fondos de la igle¬sia. Todos reconocemos que 1 Cor. 16:1-2 es tan claro como Hech. 20:7, y que este texto ex¬cluye las ventas, cenas y otras maneras hu¬manas de reunir fondos, como Hech. 20:7 ex¬cluye el tomar la cena el miércoles. No hay otro texto que indique otra manera de colectar dinero para la obra del Señor, y por lo tanto, concluimos que 1 Cor. 16:2 autoriza la colecta cada primer día de la semana.
Así también la Biblia ha legislado en cuanto al uso de la ofrenda. Aquí precisamente está el campo de batalla con los hermanos li¬berales que dicen que «no hay patrón» en cuanto al uso de la ofrenda. No toman en cuenta los ejemplos apostólicos.
La iglesia debe sostener la predicación del evangelio (1 Cor. 9:14). El ejemplo bíblico es que la congregación debe mandar su ayuda di¬rectamente al evangelista (Fil. 4:15, 16; 2 Cor. 11:8). No hay texto que diga otra cosa. No hay ningún ejemplo de alguna «iglesia patroci¬nadora». Una sola iglesia o varias iglesias pueden cooperar en sostener a un predicador, pero ninguna iglesia puede establecerse como la que «patrocina» una obra y luego recibir fon¬dos de muchas congregaciones. Ninguna iglesia puede ser una agencia para recibir y adminis¬trar los fondos de otras iglesias. Tal práctica carece de apoyo bíblico. No es autorizada por ninguna de los cuatro medios de revelar la vo¬luntad de Dios (declaración, mandamiento, ejemplo, inferencia). ¿Cuál es, pues, la auto¬rización para tales arreglos? Se basa en la sabiduría humana y en los sentimientos hu¬manos.
Es obvio que muchos hermanos quieren imitar a las sectas. La lista de cosas no bíblicas practicadas por hermanos liberales va cre¬ciendo. Los fieles deben buscar y seguir ejem¬plos aprobados en lugar de buscar ejemplos sectarios.
El Señor nos ha dejado también ejemplos aprobados que seguir para cumplir la obra de benevolencia. Estúdiense con cuidado los siguientes textos: Hech. 6:1-7; 11:27-30; Ro¬manos 15:25, 26; 1 Cor. 16:1-4; 2 Cor. 8 y 9. En estos textos observamos la verdadera coope¬ración bíblica entre las iglesias de Cristo. Son ejemplos aprobados, ejemplos que debemos seguir nosotros. ¿Cuál es el patrón bíblico es¬tablecido en estos textos? Es obvio que una iglesia con «abundancia» ayuda a una iglesia que tiene «necesidad», para que haya «igualdad» (2 Cor. 8:14). Dios ha legislado, pues, sobre el asunto de la cooperación entre las iglesias de Cristo.
¿Qué debe y puede hacer la iglesia ahora? Escudriñar las Escrituras para saber lo que las iglesias del primer siglo hacían, y estar con¬forme con el ejemplo apostólico que nos sirve de guía. Yo sé lo que la Biblia dice. Usted sabe lo que la Biblia dice. Sabemos lo que la iglesia del Nuevo Testamento hacía. Sabemos perfec¬tamente lo que era el gobierno de la iglesia. Sabemos cómo cada iglesia reunía fondos y también cómo empleaba esos fondos. Debe¬mos imitar los ejemplos aprobados.
Hermanos, si ignoramos el patrón o dechado bíblico, caminamos hacia el mo-dernismo y la apostasía. Algunos hermanos ya rechazan el ejemplo apostólico de Hechos 20:7 con respecto a cuándo tomar la cena. Dicen que no hay patrón en este texto. ¿Por qué lle¬garon a esta conclusión? Por haber rechazado el patrón bíblico con respecto a la cooperación.

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