HORA DE DECIDIR:

(1 Rey. 18:1-40)

 

Primero de Reyes 18 es uno de los capítulos más emocionantes de la Biblia. En este capítulo, tenemos una serie de confrontaciones: Elías es confrontado por una o más personas Una y otra vez.

CONFRONTACIÓN DIVINA (18.1–2a)

(1Re 18:1) Pasados muchos días, vino palabra de Jehová a Elías en el tercer año, diciendo: Ve, muéstrate a Acab, y yo haré llover sobre la faz de la tierra. (1Re 18:2) Fue, pues, Elías a mostrarse a Acab…” Entre Dios y Elías se produce una confrontación divina. Dios dice: «Id», y Elías obedece.

CONFRONTACIÓN PROVIDENCIAL (18.2b–16)

Estos versículos contienen un relato accesorio que narra cómo se reunieron Elías y Acab. Es una confrontación entre Abdías y Elías. Abdías, el siervo de Acab, se ha ido a buscar pasto para los animales del rey. Cuando él está buscando, se encuentra con Elías. Este le dice que le diga al rey: «Aquí está Elías» (vers. 11). Esto pone nervioso a Abdías (vers. 9–12), “(1Re 18:9) Pero él dijo: ¿En qué he pecado, para que entregues a tu siervo en mano de Acab para que me mate? (1Re 18:10) Vive Jehová tu Dios, que no ha habido nación ni reino adonde mi señor no haya enviado a buscarte, y todos han respondido: No está aquí; y a reinos y a naciones él ha hecho jurar que no te han hallado. (1Re 18:11) ¿Y ahora tú dices: Ve, di a tu amo: Aquí está Elías? (1Re 18:12) Acontecerá que luego que yo me haya ido, el Espíritu de Jehová te llevará adonde yo no sepa, y al venir yo y dar las nuevas a Acab, al no hallarte él, me matará; y tu siervo teme a Jehová desde su juventud.” Pero Elías lo tranquiliza (vers. 15) “(1Re 18:15) Y le dijo Elías: Vive Jehová de los ejércitos, en cuya presencia estoy, que hoy me mostraré a él.”

 

CONFRONTACIÓN REAL (18.17– 20).

Acab y Elías se encuentran cara a cara por primera vez en más de tres años. Acab acusa a Elías de ser responsable de todos los problemas (vers. 2b, 17), pero a Elías no lo intimida el rey (vers. 18). (Cuando las personas desobedecen a Dios, las responsables de los problemas que resulten, son ellas mismas; ¡no lo son las personas que se les oponen! Vea Romanos 16.17.) Elías le dice a Acab que reúna a los profetas de Baal en el monte Carmelo (vers. 19). El monte Carmelo era considerado un sitio sagrado por muchos. Era un lugar alto donde la adoración de ídolos había reemplazado la verdadera adoración. Era un lugar estratégico.

CONFRONTACIÓN PERSONAL (18.21–24).

Imagínese los grupos que están sobre el monte Carmelo: De un lado: Los 450 profetas de Baal y sus acompañantes. Miles de Israelitas: los más importantes del pueblo, los dirigentes del pueblo y otros. El rey y su séquito Del otro lado, sin nadie que lo acompañe: Elías. No le tenga lástima. No se trata de 1.000 contra uno; sino de 1.000 contra uno más Dios. El que está al mando aquí es Elías. Cada vez que él dice algo en este capítulo, lo dice con autoridad; por lo general habla para dar un mandamiento. La confrontación inicial de Elías sobre el monte Carmelo, no es con los profetas, ni con  el rey, sino con el pueblo. Elías dice: « ¡Llegó la hora de decidir! » (vers. 21a). La gente no le responde palabra (vers. 21b). Todavía no están dispuestos a consagrarse, ni a aceptar las consecuencias. ¡Elías hace una propuesta! (Vers. 22–24a.) Recuerde que Baal era supuestamente el dios de la naturaleza. El sol era supuestamente su trono. Si esto era cierto, enviar fuego debía ser juego de niños para él. El pueblo estuvo de acuerdo (vers. 24b). En la NASB se lee: «Esa es una buena idea».

CONFRONTACIÓN TEOLÓGICA (18.25–29).

Por primera vez, Elías dirige la palabra a los profetas de Baal (vers. 25). No se limita a preguntarles si les parece bien la propuesta; sino que les ordena. Ellos se ven obligados a hacer lo ordenado, o reconocer la derrota por no comparecencia, delante del pueblo. En los versículos 26 al 29, asistimos al lamentable espectáculo del sonido y el furor de la religión vana. A muchos les impresiona el espectáculo, o el vigor y la vitalidad. ¡Durante las siguientes seis o siete horas, los profetas de Baal están llenos de actividad, y presentan un gran espectáculo! Elías los ridiculiza (vers. 27) con dos propósitos: Demostrarles la debilidad de las religiones paganas. Prevenir al pueblo que se está contagiando del furor, por medio de señalar qué ridículo es todo lo actuado por los profetas. Tal vez duerme y haya que despertarlo: Algunos intérpretes ven en estas palabras de Elías una alusión sarcástica al mito fenicio según el cual Baal, el dios de las lluvias, moría y volvía a la vida de acuerdo con el ciclo de las estaciones: cuando cesaban las lluvias y empezaba la estación seca, era vencido por Mot, el dios de la muerte, y bajaba al reino de los muertos; pero luego despertaba de su largo sueño, cuando retornaban las lluvias y renacía la vegetación. (Nota al pie de página, Reina Valera).

CONFRONTACIÓN DECISIVA (18.30–35).

Ahora es el turno de Elías. Él reúne al pueblo y nuevamente los confronta. Repara el altar de Jehová que ha sido derribado. Prepara el sacrificio y luego hace que lo remojen una y otra vez, para que no haya oportunidad para los trucos. (Hay abundancia de agua en el mar que está cercano.) Prepara al pueblo para la hora de la decisión.

CONFRONTACIÓN LLENA DE ORACIÓN (18.36–39).

Elías se presenta nuevamente delante de Dios. Los profetas de Baal han estado pegando alaridos durante seis o siete horas. La sencilla oración de Elías solo tiene dos versículos de extensión (vers. 36–37). ¡Cae fuego del cielo y consume el sacrificio, junto con las piedras, el polvo y el agua! (Vers. 38.) ¡Por primera vez en años, vuelve a estar el nombre de Jehová en los labios del pueblo! (Vers. 39.)

CONFRONTACIÓN PRÁCTICA (18.40).

Se da muerte a los profetas de Baal. La malignidad espiritual de la tierra requiere que se haga cirugía radical: ¡Hay que sacarla toda; no debe quedar ni un vestigio!.

 

CONCLUSIÓN: Hoy seguimos teniendo varios grupos básicos de Personas: Los que son como Elías: que están totalmente consagrados a Dios y a hacer Su voluntad. Los que son como los profetas de Baal: endurecidos por el pecado y consagrados a la injusticia. Los que son como los hijos de Israel: con un corazón dividido, que «cojean entre dos pensamientos» (KJV). Puede que nos hallemos en el tercer grupo, el de los que son como los israelitas. Si así es, esta lección tiene un mensaje especial para nosotros. ¡Como cristianos que somos, necesitamos decidirnos a consagrarnos completamente al Señor! No se enviará fuego del cielo para convencernos; sin embargo, se nos da la Palabra de Dios por fuego “(Jer 5:14) Por tanto, así ha dicho Jehová Dios de los ejércitos: Porque dijeron esta palabra, he aquí yo pongo mis palabras en tu boca por fuego, y a este pueblo por leña, y los consumirá.” ¡ella es poderosa! Romanos 1.16 dice que el evangelio es «poder de Dios para salvación de todo aquel que cree». ¡Dios todavía busca hoy personas consagradas!.

Adaptado por: Manuel López Lira.

 

 

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