IGLESIAS: NINGUNA ESENCIAL:

Por: John Isaac Edwards;

Muchos enfatizan el valor de los miembros de la iglesia y la asistencia, pero argumentan que no es tan esencial. ¿Es una iglesia tan buena como la otra? ¿Los miembros importan?
Una contradicción denominacional se hace cuando las iglesias son recomendadas, pero está implícito que ninguna es realmente esencial. Algunos dirían que es bueno estar en la iglesia, pero que en realidad no tienes que hacerlo. Ellos dicen: “únete a la iglesia de tu elección”, esto sugiere que en realidad no importa a cual iglesia; que ninguna en particular es esencial; una iglesia es tan buena como cualquiera. En esencia están diciendo que se puede ser salvos si ser miembros de la iglesia del Señor. ¿Qué está mal con este enfoque?
Hay Una iglesia.
La Biblia enseña que hay “un cuerpo” (Efe 4:4). El cuerpo es identificado como la iglesia (Col 1:18, 24; Efe 1:22-23). Dios planeo una iglesia (Efe 3:10-11). Los profetas predijeron una (Isa 2:2-3). Cristo construyo una (Mat 16:18). Cristo amo y se dio a Si mismo por una (Efe 5:25). Cristo compro una (Hech 20:28). Cristo es cabeza de una (Col 1:18). Cristo es el Salvador de una (Efe 5:23). Los salvados son añadidos a una (Hech 2:47). Somos llamados a una (Col 3:24). Somos reconciliados con Dios en una (Efe 2:16). Una será entregada a Dios (1 Cor 15:24). ¡Ningún otro cuerpo religioso es tan bueno como este! Jesús declaro, “Toda planta que no plantó mi Padre celestial, será desarraigada.” (Mat 15:13).
Es esencial.
La iglesia es la plenitud de Cristo (Efe 1:22-23). Además, lo que esté disponible en Cristo no lo encontramos fuera de la iglesia de Cristo. Las cosas encontradas en Cristo incluyen: Redención (Rom 3:24), Santificación (1 Cor 1:2), Esperanza (1 Cor 15:19), Una nueva criatura (2 Cor 5:17), Libertad (Gal 2:4), Todas las bendiciones espirituales (Efe 1:3), Una herencia (Efe 1:11), La promesa de la vida (2 Tim 1:1), y Salvación (2 Tim 2:10).
Cristo y la iglesia están juntos como esposo y esposa (Efe 5:22-33), cabeza y cuerpo (Efe 1:22-23), casa y fundamento (1 Tim 3:15; 1 Cor 3:11). El hecho de que los salvos son añadidos a la iglesia (Hech 2:47) y Cristo es el Salvador del cuerpo (Efe 5:23) ¡hacen que la iglesia sea innegociable! Si la iglesia no es esencial, entonces Cristo tampoco, entonces ¡las cosas encontradas en Cristo no sería necesarias! Somos engendrados en Cristo a través del evangelio (1 Cor 4:15). Además, el evangelio en Cristo es hecho dispensable y expandible por esta contradicción denominacional. Las escrituras afirman que el evangelio de Cristo es el poder de Dios para salvación (Rom 1:16).
El bautismo nos pone en Cristo y en la iglesia.
Si está escrito, debemos ser “…bautizados en Cristo Jesús” (Rom 6:3), “…bautizados en Cristo” (Gal 3:27), y “…bautizados en un cuerpo” (1 Cor 12:13). Este acto que nos pone en Cristo y la iglesia es para salvación (Marc 16:16; 1 Ped 3:21), para redención de pecados (Hech 2:38) y para lavar nuestros pecados (Hech 22:16). Además, las personas en el primer siglo fueron mandados a bautizarse en el nombre del Señor (Hech 10:48). Si Cristo y la iglesia son innecesarias, entonces ¡también el bautismo es innecesario! Sin embargo, si Cristo y la iglesia son necesarios, entonces el bautismo es esencial. ¡Todos se mantienen juntos!
“un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos.” (Efe 4:4-6). Nuestra petición para ti es que rechaces el llamado de las denominaciones y respondas el llamado del evangelio. Rendirte a la autoridad única del Señor, ser obediente a la única fe, revelado por el único espíritu, en sumisión al único bautismo para ser reconciliados con Él único Dios en un único cuerpo y por lo tanto ser coparticipes de una única esperanza.

Traduce: Eula Vasquez.

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