JESUCRISTO HA VENIDO EN LA CARNE:

Por: Kyle Pope.

Discutiendo la doctrina bíblica de la encarnación, Kyle nos recuerda la bendición única que ocurrió porque Jesús vino en la carne.

Se cree, por lo general, que la primera epístola de Juan fue escrita (en algún nivel) para contar las etapas tempranas de las creencias de los gnósticos. El gnosticismo, en los primeros siglos después de Cristo, se extendió por todo el mundo antiguo y llevo a muchas almas a la perdición. En su modo de ver, Jesús no pudo haber venido realmente en la carne porque ellos sentían que las cosas materiales eran malignas. Para justificar su propio comportamiento inmoral, los gnósticos argumentaban que como Jesús había venido a la tierra espiritualmente (sin nunca haber tenido realmente algún contacto con el mundo material), ellos podían hacer lo que quisieran con sus cuerpos, y aun así seguir interiormente puros si alcanzaban el secreto conocimiento (del griego: gnosis) que solo ellos poseían. En refutación con esta falsa doctrina, Juan, a través del Espíritu Santo, declaro que Jesús era “…lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida” (1 Juan 1:1). Eso probablemente nos haga pensar que es una forma rara de describir a Jesús viniendo a la tierra, pero el punto de Juan es que Jesús realmente vivió en la carne. Él no era una aparición, El compartió nuestra carne y sangre. Por esto, Juan dice: “y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo” (1 Juan 4:3).

Mientras que nuestro mundo moderno quizás no tenga ya creyentes del gnosticismo como sucedía en el mundo antiguo, hay quizás algunos que tengan sus propias razones para escoger negar que Jesús haya venido en carne. Como cristianos, debemos reconocer que, como Jesús realmente vivió en este mundo, algunas conclusiones son inaceptables.

Si Jesús ha venido en la carne…

Él es el camino hacia la vida eterna.

Jesús le ofrece a la humanidad la forma de salvación, pero el declara que el camino es “estrecho” y “difícil” (Mat 7:14). No todos los caminos llevan al cielo. No todo lo que este hecho en el nombre de la religión es bueno para nosotros. Mientras que nosotros debemos tener esperanza y esforzarnos y tratar de mantener una relación con Dios a través de otros significados (a través de la imaginación. O conciencia) Jesús declaro abiertamente “Yo soy El camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” (Juan 14:6).

Su palabra debe ser seguida.

Al ofrecerle al hombre la forma de salvarse, Jesús asentó un estándar muy exclusivo de fe y comportamiento. No seremos juzgados de acuerdo con las filosofías humanas sino por las palabras de Jesús: “El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero.” (Juan 12:48). Desde que Jesús vino en la carne, El estándar de la verdad está claramente expuesto en Su palabra.

No puedes seguir tu propio camino.

Jesús enseño, “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.” (Mat 16:24). Jeremías afirmo el mismo principio siglos antes: “Conozco, oh Jehová, que el hombre no es señor de su camino, ni del hombre que camina es el ordenar sus pasos.”  (Jere 10:23). Desde que Jesús vino en la carne y le ofreció a la humanidad el camino que debe ser seguido, ya sea en estilo de vida o de religión, no es sobre lo que nosotros queremos, sino lo que Dios (a través de Cristo) quiere para nosotros.

El pecado puede ser evitado.

Así como los gnósticos racionalizaron el pecado de la inmoralidad, muchos hoy en día sugieren que es imposible resistirse a la tentación y evitar el pecado. Ellos lo hacen ya sea desde la doctrina teológica que clama que nosotros heredamos una naturaleza pecadora, o desde la determinación humana que trata el comportamiento como el resultado de la genética o instinto. La Biblia claramente dice que Jesús poseía la misma naturaleza humana que nosotros. El escritor de los Hebreos nos dice que Jesús fue hecho como nosotros “en todo” y que fue coparticipe de nuestra “carne y sangre”, la cual es la mayor razón de que Él ahora actúe como nuestro “fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere” (Heb 2:14-17). Aun así, Jesús también fue “fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado” (Heb 4:15). Si bien es obvio que la carne es débil a veces (Mat 26:41), sugerir que la carne no puede evitar el pecado es rechazar que Jesús mismo vino en la carne.

Muchos de nuestros amigos están perdidos.

El hecho que Jesús vino y le dio a la humanidad el camino de la salvación y nos ofreció una oferta que podemos rechazar o aceptar. Rechazar a Jesús significa perder la única esperanza que tenemos de salvación. Aquellos que toman esta decisión algún día escucharan las tristes palabras, “Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.” (Mat 7:23). Que Jesús haya venido a la tierra en la carne significa que muchos en el mundo (incluyendo algunos de nuestra familia y amigos) oirán estas palabras.

Deberemos enfrentarnos a Él en el juicio final algún día.

Mientras estaba en la tierra Jesús declaro que Él se sentaría como juez del mundo. En su evangelio, Juan relata la declaración de Jesús “Porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo,” (Juan 5:22). Al enseñarle a sus discípulos sobre el juicio final, Jesús dijo, que al final de las cosas “Cuando El Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante del todas las naciones; y apartarlos unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos.” (Mat 25:31-32). El haber venido en la carne significa que no podemos escapar de nuestra responsabilidad ante Él en el juicio final.

Nunca cometamos el mismo error que los gnósticos en permitirnos imaginar que podemos pecar con inmunidad. La venida del Señor en la carne demuestra la inevitabilidad de su segunda venida. El escritor de los Hebreos declaro, “Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan.” (Hebreos 9:27-28).

Traducido por: Eula Vasquez.

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*