Jesús anda sobre el mar

Cada uno de los milagros del Señor fueron pruebas contundentes de su Deidad. Como lo dijo el Espíritu Santo atraves del Apóstol Pedro, Hechos 2:22: “Varones israelitas, oíd estas palabras: Jesús nazareno, varón aprobado por Dios entre vosotros con las maravillas, prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de él, como vosotros mismos sabéis.” Fue un varón aprobado por Dios con Maravillas o milagros (obras de poder) es palabra que se refiere a las obras del Señor; la palabra prodigios se refiere a la reacción de los que observan las obras del Señor (provocan admiración en el observador); y señales apelan al entendimiento, es decir, «como prendas de autoridad y poder divinos» (Vine).

“En seguida hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a Betsaida, en la otra ribera, entre tanto que él despedía a la multitud. 46Y después que los hubo despedido, se fue al monte a orar; 47y al venir la noche, la barca estaba en medio del mar, y él solo en tierra. 48Y viéndoles remar con gran fatiga, porque el viento les era contrario, cerca de la cuarta vigilia de la noche vino a ellos andando sobre el mar, y quería adelantárseles. 49Viéndole ellos andar sobre el mar, pensaron que era un fantasma, y gritaron; 50porque todos le veían, y se turbaron. Pero en seguida habló con ellos, y les dijo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis! 51Y subió a ellos en la barca, y se calmó el viento; y ellos se asombraron en gran manera, y se maravillaban. 52Porque aún no habían entendido lo de los panes, por cuanto estaban endurecidos sus corazones.” Marcos 6:45-52.

Marcos nos narra que Jesús después de tener un día bien ocupado en la predicación aun así tuvo tiempo para ir a orar. Era un hombre de oración. De lejos miro la Barca y a sus discípulos remar con fatiga porque el viento era contrario. El decide caminar sobre el agua, los alcanza y quiere adelantárseles. Los apóstoles observan a alguien caminar sobre el agua y rápido piensan que es un fantasma y gritan. Eso los turbo. Nunca habían visto a alguien caminar sobre el agua. ¿Qué hubiese sentido usted si en la noche y en medio del mar mira caminar a alguien sobre el agua.?

El Señor escucha los gritos de ellos y para calmarlos les dice: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis! Con solo escuchar la voz del Señor ellos se han de haber sentido tranquilos. Sube a la barca y el viento se calma. Esto causo en ellos  asombro en gran manera y maravilla. El milagro de con cinco panes y dos peces habían comido 5,000 hombres y sobraron 12 cestas llenas y pedazos de peces también. En la mente de ellos todavía no se lograba procesar el milagro maravilloso de los panes y los peses ahora el Señor les suma el milagro portentoso de caminar sobre el agua.

Jesús tenía el poder para multiplicar la comida de manera milagrosa porque era Dios. De igual forma tenia control sobre la naturaleza de tal manera de caminar sobre el agua.

Cada día que oremos a nuestro Padre Celestial en el nombre de Su hijo tengamos presente que para Dios y su hijo no existe nada imposible. Debemos de meditar en los milagros del Señor porque ellos nos prueban que EL era el Cristo esperado, EL era y es el Hijo de Dios. Los apóstoles al escuchar la voz de Jesús sintieron seguridad. ¿Qué sentimos nosotros cuando meditamos en la Palabra de Dios?, leamos: Josué 1:8: “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.”  Como lo hacía el Salmista según Salmos 119:48: “Alzaré asimismo mis manos a tus mandamientos que amé, Y meditaré en tus estatutos.” Y Salmos 119:148: “Se anticiparon mis ojos a las vigilias de la noche, Para meditar en tus mandatos.”

Dice Marcos que el corazón de los apóstoles estaba endurecido y que por eso no podían comprender el milagro de los panes. ¿Qué puede endurecer nuestro corazón?, el escritor de los Hebreos dice que el pecado, leamos Hebreos 3:13: “antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado.” El Señor les volvió a reprochar esta actitud en Marcos 8:17: “Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Qué discutís, porque no tenéis pan? ¿No entendéis ni comprendéis? ¿Aún tenéis endurecido vuestro corazón?”