Juan 6 – Comer a Jesús, el Pan de Vida, o Morir:

Introducción
A. En los primeros capítulos de Juan, Jesús se presenta la fuente de vida
1. Juan 1 – Jesús es el Verbo que fue hecho carne (v14). Era Dios, el Creador. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. (v1-3)
2. Juan 3 – Jesús presentó el evangelio a Nicodemo con la demanda que naciera de nuevo (de arriba) para ver el reino de Dios (v3). Con más detalle repitió la demanda que naciera de agua y del Espíritu, para entrar en el reino de Dios (v5). La metáfora refleja la enseñanza de Juan el Baptista y Jesús mismo como se encuentra en los evangelios anteriores que exigió el bautismo de arrepentimiento para el perdón de los pecados (Lucas 3:3-14). En los versículos 15-36 Jesús predica la “vida eterna” la cual también es la luz que vino al mundo que se ofrece a los que creen en él. Dice, “el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios.” (v21) Termina el capítulo por decir (v34) “Porque el que Dios envió, las palabras de Dios habla.” Juan explica, “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer (no obedece, LBLA) en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.”
3. Juan 4 – Jesús presentó el mismo evangelio a la samaritana, cuando la ofreció “agua viva” la cual sería para el que bebiera sería “una fuente de agua que salte para vida eterna.” (v10-14) Cuando ella pidió aquella agua, Jesús comenzó por corregir los pecados de su vida y también los errores del culto que los samaritanos ofrecían a Dios. Otra vez, vemos que la vida eterna tiene que ver con la nueva forma de vivir que Jesús trajo desde el cielo. El arrepentimiento que Jesús predicó fue la nueva forma de pensar y vivir la cual exigió que el hombre dejara para atrás la vida anterior la cual no fue conforme a la voluntad del Padre en el cielo.
4. Juan 5 – Jesús desafió el derecho que reclamaban los judíos incrédulos de mandar y guiar a todo el mundo conforme a las tradiciones de ellos. La cuestión que Jesús escogió fue la tradición del día de reposo. Los condenaron a Jesús por violar la ley cuando Él sanó a un enfermo en el día de reposo. Jesús les contestó que el Hijo hace lo que ve hacer el Padre. Solo Dios puede sanar y había dado a Jesús la orden de hacer las obras de sanación (5:19-27). Además el Padre le dio a Jesús la obra de levantar a los muertos en el pecado. Conforme a la voluntad del Hijo, da vida a los que Él quiere, porque el Padre había dado todo juicio al Hijo. El punto principal es que “El que oye me palabra, y cree al que me envió tiene vida eterna, y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.” (v24) Oír y creer la palabra de Jesús significa poner en practica las enseñanzas que el Padre manda desde el cielo.
B. Juan 6 comienza otra serie de declaraciones de parte de Jesús. Les presenta en la forma de “Yo soy.” Hay siete palabras que describen quien es Jesús y lo que ofrece al mundo. (1. Jesús es el pan de vida, 2. Es la luz del mundo, 3. Es la puerta de las ovejas, 4. Es el buen pastor, 5.Es la resurrección, 6. Es el camino, la verdad, y la vida, 7. Es la vid verdadera) En el medio de las siete “Yo soy algo,” Jesús se proclama el gran “Yo Soy.” (Juan 8:58) Jehová es el gran “Yo Soy.” (Éxodo 3:14)
C. Vamos a examinar la primera de las declaraciones: Yo soy el pan de la vida. Juan 6:35, 48.
I. Jesús alimentó a 5,000 con pan y pescado por multiplicar 5 panes y 2 pececillos. Juan 6:1-31
A. Cuando Dios sacó a Israel de la esclavitud de Egipto, les cuidó por cuarenta años en el desierto de Sinaí dándoles el pan diario que se llamaron “maná.”
1. Entre las muchas señales que Dios les enseñó, este milagro les comunicó que Dios puede sostener a millones de gente por muchos años por medio de alimento desconocido, hasta que pase la emergencia.
2. Deuteronomio 8:3. Moisés explicó, “Y te humilló, y te dejó tener hambre, y te alimentó con el maná que no conocías, ni tus padres habían conocido, para hacerte entender que el hombre no sólo vive de pan, sino que vive de todo lo que procede de la boca del Señor.”
B. Alimentó Jesús a los 5,000 haciendo pan y pescado de cinco panes y dos pececillos.
1. Cuando la gente vio la señal, lo reconocieron Mesías (“el Profeta”) e intentaron forzarle aceptar el reinado.
2. Aquella noche, Jesús caminó sobre el mar. Otra vez demostró que tenía poder sobre la naturaleza. El Hijo de Dios era con Dios y era Dios.
3. Al día siguiente, la multitud lo buscó.
C. Juan 6:26. Jesús les reganó por tener motivos carnales. Mandó que trabajaran “por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a éste señaló Dios el Padre.”
1. Declaró que el Hijo del Hombre daría el alimento que produce la vida eterna. Ya que Jesús dijo, “trabajad” (v27), la multitud preguntó, “¿Qué debemos hacer para obrar las obras de Dios?”
2. La “obra de Dios” fue que creyeran “en el que él ha enviado.” Si parece extraño a usted que Jesús diría que el creer en él fuera la obra de Dios, es porque no entiende lo que Jesús quería decir al usar la palabra “creer.” Cuando Jesús usó la palabra creer, no hablaba solamente del pensamiento de la mente, sino hablaba de la obediencia al mensaje que Jesús traía desde el cielo. Aquella obediencia que también se llama “la vida eterna” era el negar a uno mismo, tomar su cruz, y seguir en pos de Jesús, haciendo lo que manda el Señor de señores y el Rey de reyes. Esta es la vida que permanece para siempre. Es la justicia de Dios que nunca falla.
3. Ya que entendieron la exigencia que Jesús imponía sobre sus hombros al hablar de creer en él (hacer la obra de Dios), le dijeron: “¿Qué señal, pues, haces tú, para que veamos, y te creamos? ¿Qué obra haces?” Eran rebeldes frente al Hijo de Dios quien acabó de mostrar la gloria de Dios al alimentar a los 5,000 con los 5 panes y 2 pececillos. En vez de “creer en él,” pidieron otra señal antes de someterse al liderazgo de Jesús de Nazaret. Pidieron la señal del maná, el “Pan del cielo les dio a comer.” Algo para la barriga, algo carnal.

II. El verdadero pan del cielo. Juan 6:32-71
A. Con doble “amen” (de cierto, de cierto os digo), Jesús declara que Moisés no dio a los padres de Israel el maná en el desierto del cual “está escrito: Pan del cielo les dio a comer.”
1. Al contrario el Padre de Jesús les daba el verdadero pan del cielo. V32
2. El pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo. V33
3. Jesús ya comenzó a dejar la implicación que “la vida” resulta del “comer” a Jesús, el verdadero pan del cielo.
4. Sin darse cuenta de lo que Jesús decía, la multitud pidió, “Señor, danos siempre este pan.” V34
B. Jesús les dijo: “Yo soy el pan de vida.” V35
1. La metáfora se explica: “el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.” Otra metáfora que nos recuerda del Sermón del Monte. Mateo 5:6, “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.” Jesús ofrece la justicia. En este contexto, no habla solamente del perdón de los pecados, sino la vida justa, la vida que triunfa sobre la práctica del pecado. 1 Juan 3:1-10 “él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él. (v5) … Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como él es justo. (v7) … todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios.” (v10) Jesús también ofreció a la samaritana el “agua viva” la cual quitaría la sed para siempre porque sería en uno “una fuente de agua que salte para vida eterna.” (Juan 4:10-14) En seguida comenzó a corregir los pecados de ella.
2. El que viene a Jesús es el que busca a Jesús para cumplir las enseñanzas que corrigen los pecados y las creencias falsas que tiene. En el capítulo tres, le dijo a Nicodemo que fue necesario “nacer de nuevo” (literalmente, de “arriba”). Aquel nacimiento tenía que ser “de agua” conforme al bautismo (v23-26) que Jesús enseñaba, y tenía que ser “del Espíritu” conforme a las enseñanzas del Espíritu Santo que descendió sobre Jesús cuando Juan le bautizó, Lucas 3:21-22. Jesús le dijo que ellos testificaban de lo que habían visto, pero Nicodemo y los demás judíos desobedientes no recibían el testimonio; para decir que no se repintieron ni se bautizaron. Las leyes se llaman “testimonios” de Dios en Deuteronomio y en los salmos. La palabra hebrea “torá” traducida “ley” es la palabra para “instrucción.” Dios desde el cielo envió sus instrucciones por medio de Jesús, pero todavía andaban en rebeldía. No eran fieles al Padre por no creer en el Hijo de Dios. Jesús le dijo, “el que PRACTICA la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios.” V21 Para el judío, la palabra “fe” y la palabra “verdad” es la misma.
3. El que cree en Jesús es la misma persona que cree en el mensaje de Jesús y obedece lo que cree. Tal persona cree no solamente que Jesús es el Hijo de Dios, sino también cree en el mensaje que trae desde el cielo, desde el Padre que está en los cielos que le envió. El mensaje se llama “la verdad.” (Juan 1:14, 17; 5:33; 8:32, 40, 45; 14:6; 16:13; 17:19; 18:37) El mensaje también se llama “la fe.” (Hechos 6:7 “obedecían a la fe”; Judas 3 “contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos.”) Ambas palabras abarcan todo el mensaje celestial.
4. Juan 6:36-46. “Mas os he dicho, que aunque me habéis visto, no creéis.” Jesús corrige a los incrédulos de la manera que corrigió a Nicodemo en Juan 3. Los creyentes son los vienen a Jesús. Venir a Jesús es otra metáfora para obedecer. Los que rehúsan creer, los que desobedecen las órdenes del cielo resisten y oponen la voluntad de Él, el que envió a Jesús. El Padre celestial quiere salvar y resucitar a los que responden a Jesús con fe y con amor.
– Otra manera para describir a ellos es que “ve al Hijo.” V40 Nadie puede “ver” a Dios, pero “el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.” (Juan 1:18; 1 Juan 4:12) Son los mismos que creen en él y tienen “vida eterna.” Jesús nos ayuda que conozcamos al Padre por enseñarnos las leyes (las instrucciones) que son la voluntad del Padre. Por lo tanto, nosotros hacemos la voluntad de Jesús. Jesús hace la voluntad del que le envió (Juan 4:34) y urge a sus discípulos evangelizar para “recoger fruto para vida eterna, para que el que siembra goce juntamente con el que siega.” (4:36) El “fruto” es una metáfora para los hombres que oyen y obedecen el mensaje. Siempre implica las buenas acciones que hacen los hombres fieles, obras de justicia, las cuales se llaman “justicia.” (Mateo 21:32; Hechos 10:35)
– Los que “ven” a Dios, conocen a Dios y Dios los conoce. Acuérdense lo que Jesús dijo en Mateo 7:20-23, “por sus frutos los conoceréis.” Además, en los siguientes versículos condenó los que reclamaban conocer al Señor, pero no hacían la voluntad del Padre. Dijo Jesús, “Jamás os conocí; apartaos de mí, los que practicáis la iniquidad.” Ni Dios ni Jesús conoce a la persona que no conoce al Padre en el sentido de hacer su voluntad. Dios les rechazó diciendo, “Jamás os conocí.” Ahora en Juan 6:37-40, Jesús reconoce a los que vienen a Él diciendo, “de ningún modo lo echaré fuera.” Los que oyen sus palabras y las hacen, son los que hacen la voluntad del que lo envió (v38). Son los que Jesús acepta como los que el Padre lo ha dado (v39). Son los que Jesús resucitará en el día final. En Mateo 10:32-33, Jesús había dicho los que confiesan a Él son los que Jesús reconocerá en el día final. El contexto entonces bien describe a los que tienen la vida eterna. Viven ahora ya que son fieles a Jesús, cuando llegan al día final, serán bienvenidos a las puertas celestiales por la misma razón.
– Son preciosos a Jesús. No los echará. El apóstol Pablo capta aquella forma de hablar de Jesús en Efesios 1:1-14. Los santos que estaban en Éfeso, los fieles en Cristo Jesús habían recibido “toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en El antes de la fundación del mundo, para que fuéramos santos y sin mancha delante de Él.” El concepto de la elección en Cristo expresa lo que Jesús enseñó en Juan 6. Son preciosos y conocen a Dios porque oyen y hacen las palabras de Jesús que descendió del cielo, enviado por el Padre. Otra vez el apóstol Pablo en Romanos 8:2-8 y 28-39 explica que los que viven conforme a las palabras del Espíritu Santo serán “más que vencedores por medio de aquel que nos amó.” La vida está en Cristo. La vida no está en Moisés, Juan 6:32. (Romanos 5:17-18; 6:4; 8:2,6,10,38; 11:15; 2 Corintios 2:16; 3:6; 4:10, 12; 5:4; Filipenses 2:16)
– Juan 6:41, La murmuración de los judíos incrédulos en contra Jesús es la queja que Jesús había dicho, “Yo soy el pan que descendió del cielo.” Los incrédulos dijeron, “¿Cómo es?” (v42) El verdadero pan del cielo es para los que trae el Padre, porque el Padre enseña a los que oyen y aprende, y por lo tanto vienen al Hijo Jesucristo. El Padre es invisible en el cielo, pero el Hijo que descendió del cielo ha visto al Padre, lo conoce, y trae las enseñanzas del Padre. El que oye al Hijo oye al Padre. El que cree tiene vida eterna porque vive conforme a las enseñanzas de aquel mensaje. Es el verdadero pan del cielo, el Maná, para que el que coma de él, no muera. Vivirá para siempre, v50-51. La naturaleza de la vida que Dios enseña sostiene al hombre como el “Árbol de la Vida” del huerto de Edén. La muerte para el santo no significa nada. Hebreos 2:14-15 Jesús por su muerte y por su ejemplo y por su enseñanza nos libra del temor a la muerte que nos sujeta a esclavitud durante toda la vida. En Cristo morimos con Él para que vivamos con Él para siempre, Romanos 6:3-4, 16-18, libres de la esclavitud del pecado y el temor de la muerte.
– “Venir a Jesús” (Juan 6:44-46) El Padre trae a los que vienen a Jesús en el sentido de la profecía de Isaías 54:13: “Y serán todos enseñados por Dios.” Jesús entonces explica que los que oyen las palabras que Jesús predica, oye al Padre y aprende de él. Son enseñados por Dios, el Padre. Jesús dijo, “Así que, todo aquel que oyó al Padre, y aprendió de él, viene a mí.” (v45)
– Cuando Pedro confesó a Jesús la buena confesión de Mateo 16:17, Cristo le dijo, “Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.” Al escuchar a Jesús, Pedro recibió las palabras del Padre, quien le reveló la verdad que Jesús fue Cristo, el Hijo del Dios viviente.
5. Otra vez repite Jesús en Juan 6:47-48, “El que cree en mí, tiene vida eterna. Yo soy el pan de vida.” Vuelve al tema del maná que, bajo Moisés, los padres comieron y murieron. Jesús es “el pan que desciende del cielo, para que el que de él come, no muera. Yo soy el pan vivo que descendió del cielo, si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo.”
– Cuando oímos atentamente esta línea de pensamiento que presenta Jesús, comenzamos a entender que Jesús exige que los oyentes se llenaran por completo con aquellos conceptos, haciéndoles parte de sus cuerpos como la carne se digiere y llega a ser músculos que nos mueve en la vida. Cada movimiento se gobierna por las palabras del cielo. El doble sentido es que Jesús iba a entregar a su cuerpo a la cruz para redimirnos de la culpa y la práctica del pecado. La redención no sería completa sin el cambio de la forma de pensar y vivir.
6. Otra vez dicen los incrédulos, “¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?” (v52) La metáfora fue tan complicado para que fuera tan difícil de entender si querían entender. De todos modos, Jesús continuó golpeando el tema. “En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del Hombre y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros.” Jesús les había dado bastantes pruebas que era le “Cristo” (Mesías) que se identifica en los profetas como el “Hijo del Hombre.” El Salvador de los judíos que supuestamente ellos buscaban estaba plantado frente a ellos, pero para que les salvara, ellos tenían que creer completamente en sus palabras, negarse a sí mismo, tomar su cruz, y seguir en pos de Él. ¿Quién necesita la vida que Jesús ofrece más que el que no tiene vida en sí mismo? Los incrédulos por negar el comer la carne que Jesús les ofreció quedaban sin vida, la vida eterna que como el agua de vida llega a ser una fuente de vida eterna dentro de uno.
7. Juan 6:54-58. Además, Jesús explica que la vida eterna que resulta de consumir la carne de Jesús, (escuchar con cuidado, con celo, y por las enseñanzas en práctica) aquella vida es comunión con Dios. Dijo, “El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él.”
– En la epístola de 1 Juan 1:6-7, “Si decimos que tenemos comunión con El, pero andamos en tinieblas, mentimos y no practicamos la verdad; mas si andamos en la luz, como El está en la luz, tenemos comunión los unos con los otros, y la sangre de Jesús su Hijo nos limpia de todo pecado.”
– Volviendo al tema de conocer a Dios, 1 Juan 2:4-6 dice, “El que dice: Yo he llegado a conocerle, y no guarda sus mandamientos, es mentiroso y la verdad no está en él; pero el que guarda su palabra, en él verdaderamente el amor de Dos se ha perfeccionado. En esto sabemos que estamos en Él. El que dice que permanece en El, debe andar como El anduvo.” Permanecer en Dios, en la comunión con el Padre y el Hijo no es posible si no escuchamos sus palabras y obedecerlas.
– Jesús también enseñó el amor al hermano. 1 Juan 2:7-11, “El que ama a su hermano, permanece en la luz y no hay causa de tropiezo en él.”
— 1 Juan 2:15-17. El que “permanece para siempre” es “el que hace la voluntad de Dios.”
— 1 Juan 2:24. Si lo que oyeron desde el principio permanece en ellos, “vosotros también permaneceréis en el Hijo y en le Padre.” La promesa que Jesús les hizo: “la vida eterna.” (v25)
8. Juan 6:57-58. “Como el Padre que vive me envió, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí. Este es el pan que descendió del cielo; no como el que vuestros padres comieron, y murieron; el que come este pan vivirá para siempre.” Moisés declaró, “¿qué hombre hay que haya oído la voz del Dios vivo hablando de en medio del fuego, como nosotros, y haya sobrevivido?” (Deuteronomio 5:26) Ninguno de los dioses de la antigüedad se habían demostrado vivo como el Dios de Israel. Pedro confesó, (Mateo 16:17) “Tu eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.” El Dios que vive y permanece para siempre. El Creador Dios dio vida a los animales y al ser humano, Génesis 1:20, 30; 2:7. También ofreció la vida eterna del “árbol de vida” en el huerto. El mismo Dios ofrece las palabras de vida del cielo por medio del “Verbo,” el Hijo del Hombre que descendió del cielo para ser la última portavoz de Dios, Hebreos 1:1-3. El hombre que oye y acepta aquellos consejos divinos como si fuera su pan diario, el “maná” de Dios, vivirá por Cristo Jesús. Vivirá para siempre.
III. El Fracaso de Fe Entre Muchos Discípulos.
A. Juan 6:60. Muchos discípulos de Jesús dijeron, “Dura es esta declaración; ¿quién puede escucharla?” Se apartaron y ya no andaban con El. (v66)
B. Juan 6:61-65. Jesús no les perdona la incredulidad de ellos. No fue cuestión de no poder entender la metáfora, sino la disposición de no aceptar por completo la demanda que Jesús hacía que le obedeciera sus enseñanzas. Después de todo de lo que Jesús había demostrado de señales, prodigios, y milagros, quedaban rebeldes con una duda irracional. Cristo mismo no puede creer que ellos eran tan incapaces de aceptar sus palabras. Dice, “¿Pues qué si vierais al Hijo del Hombre ascender adonde antes estaba?” Hasta hoy predicadores sectarios declaran que falta que Jesús hiciera tal señal de aparecer en cielos para convencer a los judíos incrédulos, y dicen que lo hará en el día de su segunda venida para convertirles en 144,000 judíos “Billy Graham.” Sin embargo, aquí Jesús explica, “El Espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.” (v63) Obviamente, Jesús no hablaba de literalmente comer su carne y beber su sangre, sino de aceptar las palabras del Espíritu Santo las cuales Jesús enseñaba, y así recibir el beneficio del consejo de Dios, la vida eterna. Las palabras son espíritu y son vida.

Posdata
En términos modernos, el mundo incrédulo ha producido una religión alternativa que confía en el gobierno de las élites. Se llama “el comunismo.” (y socialismo, marxismo, humanismo, etcétera) Repudian la fe y la moralidad de Jesús y el evangelio. Profesan la fe que reclama poder de llevar a la humanidad a lograr la paz de “utopía.” La verdad es que después de más cien años, el mundo ha visto la matanza de cien millones de seres humanos como consecuencia de las revoluciones, la corrupción, y el odio que produce aquella religión. No da vida a nadie. Es un sistema de mentiras y enseñanza que pone a un grupo en contra otro grupo hasta que descender en las tinieblas de conflictos y carnalidad. No da vida porque no toca el corazón con el motivo de mejorar las relaciones entre los hombres. Ponen a los pobres en contra los ricos diciendo que debemos volver a educar a los ricos, que vivan pobres por robarles y distribuir a los pobres por la fuerza del gobierno. Pero a final de cuentas, las élites quedan con la fortuna y todos los demás descienden a hambre y desesperación. Siempre dicen que “la religión” es culpable de sembrar el odio. Difaman a la fe de Cristo y menosprecian la moralidad que protege a las familias, los matrimonios, y la capacidad de hombres de proveer por la familia. Menosprecian a las madres que se dedican al cuidado del hogar. Apoyan toda forma de fornicación y perversión como si fuera normal y superior a lo que Dios arregló al principio. La verdad es que no hay vida sin Cristo y el evangelio.

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