LA ALIMENTACIÓN DE LOS CINCO MIL:

Juan 6:1-15

Buenos días amados hermanos y amigos. En esta mañana vamos a continuar con los milagros poderosos que hizo nuestro Señor. Recordemos que los milagros tenían como propósito probar su Deidad, ósea que era Dios hecho hombre. Esta señal demuestra la majestad y el poder de Cristo.

Leamos Juan 6:1-4: “ Después de esto, Jesús fue al otro lado del mar de Galilea, el de Tiberias. Y le seguía gran multitud, porque veían las señales que hacía en los enfermos. Entonces subió Jesús a un monte, y se sentó allí con sus discípulos. Y estaba cerca la pascua, la fiesta de los judíos.”
Muchos le seguían por las señales que hacia a los enfermos.

Leamos Juan 6:5-6: “ Cuando alzó Jesús los ojos, y vio que había venido a él gran multitud, dijo a Felipe: ¿De dónde compraremos pan para que coman éstos? Pero esto decía para probarle; porque él sabía lo que había de hacer.”
¿Qué haría para resolver esta crisis? ¿Recordaría que Dios es el que provee el pan? ¿Creería que El que convirtió el agua en vino en Caná podría proveer pan en Betsaida?

Leamos Juan 6:7: “ Felipe le respondió: Doscientos denarios de pan no bastarían para que cada uno de ellos tomase un poco.”

Felipe pensaba que la situación era imposible. Según las posibilidades humanas, nada podía hacerse, de acuerdo con los cálculos que Felipe hizo.
«Doscientos denarios» = el salario del obrero durante más de 6 meses. El jornalero ganaba aproximadamente un denario diario.
Leamos Juan 6:8-9: “ Uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro, le dijo: Aquí está un muchacho, que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos; mas ¿qué es esto para tantos?”
La fe de Andrés no era perfecta de ninguna manera. Pero al menos trajo al muchacho con la esperanza de que el Señor podría hacer algo.

Leamos Juan 6:10: “Entonces Jesús dijo: Haced recostar la gente. Y había mucha hierba en aquel lugar; y se recostaron como en número de cinco mil varones.”
El recostarse era la postura normal para comer. ¿Qué habrán pensado los apóstoles de este mandamiento? La gente no había comida. ¿Por qué, pues, hacerles recostar? Se requería fe en Cristo para llevar a cabo este mandamiento que no entendían.
¿Qué habrá pensado la gente cuando le dijo que se recostara? ¿Recostarnos para qué? Por la fe se recostaron. Sin entender el propósito del mandamiento, obedecieron al Señor.

Leamos Juan 6:11: “Y tomó Jesús aquellos panes, y habiendo dado gracias, los repartió entre los discípulos, y los discípulos entre los que estaban recostados; asimismo de los peces, cuanto querían.”
Sin faltar, antes de comer debemos dar gracias por los alimentos. Los judíos creían que «el que participa de algo sin dar gracias actúa como si estuviera robando a Dios»
Poco es mucho en las manos de Cristo. La gente se «sació». Se quedaron completamente LLENOS.

Leamos Juan 6:12: “Y cuando se hubieron saciado, dijo a sus discípulos: Recoged los pedazos que sobraron, para que no se pierda nada.”
Es interesante que el Señor desaprueba el desperdicio, aún cuando Él tiene recursos infinitos.
Este texto es una lección clara sobre la necesidad de no desperdiciar las bendiciones de Dios. No somos dueños de nuestros recursos, sino simplemente mayordomos, que darán cuenta a Dios por la administración de ellos.
Leamos Juan 6:13: “Recogieron, pues, y llenaron doce cestas de pedazos, que de los cinco panes de cebada sobraron a los que habían comido.”
Que gran bendición. Todos comieron hasta quedar satisfechos, pero, aun así, sobro.
Leamos Juan 6:14: “Aquellos hombres entonces, viendo la señal que Jesús había hecho, dijeron: Este verdaderamente es el profeta que había de venir al mundo.”
Ahora que ven esta señal piensan en lo que había escrito Moisés del profeta que había que venir. Y si Creen que EL es: ¿Por qué no se arrodillaron ante EL?

Leamos Juan 6:15: “Pero entendiendo Jesús que iban a venir para apoderarse de él y hacerle rey, volvió a retirarse al monte él solo.”
En lugar de someterse a Cristo querían que El se sometiera a los propósitos e intereses de ellos. La Luz estaba con ellos, pero todavía estaban en oscuridad.
El problema es que esperaban a un Mesías terrenal y político. Se imaginaban que, con el poder que Jesús manifestó en esta señal, fácilmente podrían vencer a los romanos y establecer el reino de Dios (el reino nacionalista de los judíos) de nuevo en la tierra.

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