LA BELLEZA Y PODER DE SERVIR:

Por: Howard Whittlesey

“como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.” (Mat 20:28).
La belleza y poder de servir es francamente inmensurable en el corazón del hombre sincero. Sin embargo, en América, la actitud hacia el servir, se ve trágicamente deteriorada en cada sector de la sociedad. Consideremos cuan hermoso y poderosamente genuino el servir puede ser, así como ejemplos clásicos en la palabra de Dios. Debemos también reconocer la necesidad para el hijo de Dios de implementar el servir como un compromiso en perfección hacia Dios.

“Ese no es mi trabajo.”
Si tu jefe te dijera que debes hacer una tarea en el área de conveniencia y economía, ¿Quién se atrevería a responder “ese no es mi trabajo”? ¿Cuál serían las consecuencias? en otro caso, ¿Qué tal si el empleado ve algo que está mal, y en lugar de rectificarlo simplemente piensa “ese no es mi trabajo”? Quizás una clausula en el contrato dado al empleado debería aclarar que tal responsabilidad le pertenece, para que el jefe pueda hacer justicia. El punto es: Dios le prohíbe al cristiano ofrecer tal respuesta. El hombre de Dios rendirá su servicio para mantener un espíritu positivo y productivo.

La mansedumbre hará el trabajo.
El pecado ha “iniciado sesión” sobre el cual la humanidad ha tropezado desde el jardín del Edén. En incontables casos, la colocación de este “inicio de sesión” ha guiado al hombre ha su caída. Parece que prefieren tropezar con el pecado que moverlo, “no es mi trabajo”. Jesús ciertamente nunca coloco ningún “inicio de sesión” en el camino de cualquier hombre. Solo hay una cosa que solo Jesús podía remover: Su sacrificio en la cruz. Dos veces en Isaías 53:7, el profeta dijo, “no abrió su boca”. Ni siquiera mencionemos como reaccionaria una persona (cristiana o no) cuando se trata de ser abusado como Jesús lo fue.
¿Qué hay sobre la belleza y el poder que vemos en la observación de Isaías? ¿Has pensado sobre lo que comprende la mansedumbre? Isaías nos dio un ejemplo aquí. ¿Era el trabajo de Jesús mantener su boca cerrada? ¿Tienen los hombres tanta dedicación hacia nuestro Padre celestial? ¿Qué dijo Jesús que pasaría con los mansos? “ellos recibirán la tierra por heredad.” (Mat 5:5).

Jesús lo hizo Su trabajo.
En Mateo 20:25-28, Jesús llamo a los apóstoles para decirles que los gobernantes disfrutan del dominio y la autoridad de su constitución. Luego, Jesús les dijo que esa no era la forma que debía hacerse entre los apóstoles. En el versículo 26, Él añadió que, para que alguno se considerara grande entre los hombres “será vuestro servidor,”. Y en el versículo 27 usa una palabra más fuerte que servidor (diakonos). En el verso 26, Jesús eligió las palabras “grande” y “servidor”; en el verso 27, Él escalo a “siervo”. Él hizo esto porque los apóstoles pensaban como nosotros, más de lo que quisieran admitir. Ellos simplemente no lo comprendían. Ellos querían la preferencia de Jesús sin que ellos tuvieran que hacer tales requerimientos. ¿Te agrada este modo de pensar?
La belleza y el poder de este pasaje nos muestra a Jesús usando la frase “el que quiera” en ambos versículos (26 y 27). Parece ser que, para que un hombre alcance lo que desea, debe escoger usar su esfuerzo y energía en lo que se requiera. El hombre debe hacer como Jesús: hacerlo su trabajo.
El versículo 28 nos muestra un nivel grande, en donde Jesús sirvió. Si el Hijo del Hombre tenía toda la autoridad, ¿No debería ser Él al cual se le ofreciera ser servido? Aun así, “vino para servir”. ¿No era Su trabajo expiar por nuestros pecados? El adopto un espíritu positivo y productivo para TODOS los hombres al dar Su vida al rescate. ¿Por qué? Porque él es “-“…manso y humilde de corazón” (Mat 11:29).
Belleza y poder en las enseñanzas de Pablo.
Pablo instruyo a los cristianos corintios a no dejar que su llamamiento a la servidumbre los molestara. Solo dijo que la usaran para sentirse libres de hacer su servicio. Añadió “Porque el que en el Señor fue llamado siendo esclavo, liberto es del Señor; asimismo el que fue llamado siendo libre, esclavo es de Cristo.” (1 Cor 7:21-22). La libertad le permite a uno trabajar con un estándar más alto que el de su jefe. Sin arrepentimientos ¿verdad?
Los cristianos tienen a Jesús como su “jefe”. Él le ha dado la libertad a cada hijo de Dios a buscar el peso de sus deseos, sirviendo a Cristo en el nivel más alto que desea alcanzar.
Obviamente, uno tiene que conformarse con lo que su capacidad permite (Mat 25:15). Cada uno de nosotros tiene su propia habilidad, y Dios ofrece incluso eso, como algo con belleza y poder, para dejar que cada hombre haga una diferencia en el gran esquema de servir.
Hay poder en cada uno de nosotros. Los parpadeos de Dios tienen su propio espacio en Su diseño, justo como Su sol brilla en la mitad de la tierra. La belleza y el poder, ambos tienen a Dios como su Artista. Es Su fotografía. Necesitamos ser parte de eso a como Él crea conveniente.

Conclusión.
Mientras nuestro servicio sea sin restricción, necesitamos ser el elemento de bondad amorosa que hace la tarea cuando se le necesita. El deseo de Dios para todos es que nos salvemos. Es nuestro trabajo dejar que Dios nos use como Sus herramientas e instrumentos para hacer lo que podamos, cuando podamos y donde podamos. Hagamos el trabajo; dejemos que Dios lo perfeccione.

Traducido por: Eula Vasquez.

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