LA CRISIS DEL EVANGELIO: CENTURION, JOSE, SIMON

MARCOS 15:39, 43, 21.

 

Seguimos en la crisis del evangelio y más personas siguen respondiendo la pregunta de Pilato en Marcos 15:12: “Respondiendo Pilato, les dijo otra vez: ¿Qué, pues, queréis que haga del que llamáis Rey de los judíos?”.

Ahora responde el Centurión que estaba a cargo de los soldados que crucificaron al Señor, veamos Marcos 15:39: “Y el centurión que estaba frente a él, viendo que después de clamar había expirado así, dijo: Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios.” ¿Qué vio o que oyó este centurión para llegar a esta conclusión?, estos hombres estaban acostumbrados a ver sangre, ellos golpeaban, ellos azotaban, ellos torturaban, no le tenían pesar a nada ni a nadie. Entonces ¿por qué este centurión expresa esto?. Pensemos en esto, el Señor fue crucificado a las 9 de la mañana y son las 3 de la tarde. Ya lleva 6 horas en la cruz y está hablando y también puede alzar su voz. Para poder hablar necesitamos aire en nuestros pulmones y para poder alzar la voz necesitamos más aire en nuestros pulmones y que estén bien. Las personas que eran crucificadas morían asfixiadas, les faltaba aire por la forma como quedaba su cuerpo. Pero si el Señor está alzando su voz significa que va a estar vivo más tiempo, pero, en momento dice:  Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? Y expiro. Al Señor no le mataron el murió de manera voluntaria como EL lo havia expresado en Juan 10:17-18: “Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar.  Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre.” Esto es lo que miro el Centurión que estaba frente a Jesús, que murió no como mueren los condenados que habían crucificado antes, sino como el Hijo de Dios.

 

Ahora veamos que decide José de Arimatea según Marcos 15:43: “José de Arimatea, miembro noble del concilio, que también esperaba el reino de Dios, vino y entró osadamente a Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús.” Este hombre era un hombre rico. Era creyente en Dios porque esperaba el reino de Dios. Ahora que Jesús a muerto dice que va a donde Pilato y entra osadamente. Esto significa que él no había sido llamado para presentarse donde Pilato. Muchas veces las personas que entraban así ante los reyes sin ser llamados podían perder su vida. El expuso su vida a favor de su amigo y maestro. Pidió el cuerpo de Jesús y lo bueno es que Pilato se lo concedió. Toma el cuerpo del Señor y lo envuelve en una sábana y lo pone en un sepulcro de propiedad que había cavado en la peña. Su nombre quedo para memoria de todos. Es bueno tener amigos como José de Arimatea que están al lado de una hasta en los momentos más duros y tristes.

 

Otro hombre que tomo su decisión fue Simón de Cirene, leamos Marcos 15:21: “obligaron a uno que pasaba, Simón de Cirene, padre de Alejandro y de Rufo, que venía del campo, a que le llevase la cruz.” Este hombre viene de trabar. Este hombre nada ha sabido del juicio y la sentencia injusta que le aplicaron al Señor. En lo que parten para ir a crucificar al Señor y viene cargando su madero y no tiene fuerza para llevarlo, entonces obligan a Simón a que le lleve el madero. Uno de los castigos era que el sentenciado cargara su propio madero. Un tiempo después dos de sus hijos se hicieron cristianos, por eso Marcos da ese detalle. Se imagina usted creciendo en un hogar donde su papa cuenta una historia que un día después de haber trabajado todo el día en su campo al regresar a casa cansado se topó con un gentío y unos soldados que llevaban a un hombre a crucificar y como este no podía llevar su madero le obligaron a llevárselo. Que honor y que privilegio saber después que había ayudado a Jesús el hijo de Dios a llevar el madero donde iba a ser sacrificado por toda la humanidad.

Que podamos siempre tener presente que estas historias se escribieron para producir fe en nosotros y que esta fe nos motive a ser cada más fieles a nuestro Señor, porque EL se merece nuestro amor y servicio.

¿Y qué de usted amigo oyente?, ¿Cree usted la declaración que hizo el centurión de que verdaderamente este hombre era hijo de Dios?, ¿Estaría usted dispuesto a obedecer a Jesús aunque esto le haga perder a algunos amigos o familiares?, ¿Estaría usted dispuesto a cargar con Jesús su madero para morir al pecado?.

Gracias por su amable lectura, le hablo su hermano y amigo: JAIME VASQUEZ.

 

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