LA FAMILIA QUE ES FIEL A DIOS:

SALMO 127:1

Introducción.
A. El sueño dorado de todo cristiano – tener familia fiel a Dios. Lo queremos para nuestros hijos, nietos.
B. Piadoso: eusébeia, aquella piedad que, caracterizada por una actitud en pos de Dios, hace aquello que le es agradable a Él. 2 Ped. 1:3, 6, 7; 3:11 (acciones de piedad)
C. 1 Tim. 6:3; Tito 1:1, oye y obedece la doctrina o la verdad que es consecuente con la piedad y produce la piedad.
D. Theosébeia: posee el temor a, o la reverencia hacia Dios; es una familia “temerosa de Dios”.
E. Por lo tanto, una familia fiel es una familia devota o piadosa. Es una familia que agrada a Dios y es temerosa de Dios.

I. Hay ambiente de piedad y reverencia.
A. Padres temen a Dios y enseñan a sus hijos a temer a Dios. No podemos compartir lo que no tenemos.
B. Hijos viven conscientes de la grandeza de Dios, como Jonás (1:9), “temo a Jehová, Dios de los cielos, que hizo el mar y la tierra”. Padres les inculcan este temor.
Como Nehemías (1:5), “Te ruego, Oh Jehová, Dios de los cielos, Dios grande y temible”. 4:14, “Acordaos del Señor grande y temible”.
C. La familia piadosa no quiere desagradar a Dios. 1 Sam. 11:7, “Entonces el terror del SEÑOR cayó sobre el pueblo, y salieron como un solo hombre”.

II. Hay ambiente espiritual si hay ambiente de reverencia y el temor de Dios. Dan prioridad a lo espiritual. Luc. 9:57-62, no dicen “te seguiré, pero déjame que primero…”
A. No hay ambiente mundano y carnal, Gál. 5:19-21, sino espiritual, 5:22, 23, 26. No dominada por TV, estéreo, deportes, plática de “artistas” de películas y otros mundanos.
B. No hay ambiente del materialismo. Luc. 12:15; Col. 3:5; 1 Tim. 6:9, 10. Lo material no es primero.
C. La esposa teme a Dios, 1 Ped. 3:2, es reverente; v. 5, sujeta al marido; se preocupa por la salvación del marido, v. 1; su belleza principal es interna, v. 3, 4.
D. El marido también teme a Dios, no quiere que su oración sea estorbada, v. 7. Por eso, vive con su esposa con comprensión y consideración.
E. Reconocen que la familia está diseñada y dirigida por Dios, Gén. 2:18-25. El sabe lo que es mejor para la familia. Su palabra es la regla perfecta para ella.

III. Hay ambiente de respeto mutuo.
A. Para lograrlo, cada uno debe negarse a sí mismo, Marcos 8:34.
B. La relación familiar es mucho mejor si cada uno dice “no” a sus propios intereses y se preocupa por los demás.
C. Muchos problemas entre marido-esposa, entre padres-hijos, causados por el puro egoísmo.
D. La familia fiel practica la “regla de oro” (Mat. 7:12). Tratar a los demás como se quiere ser tratado. Esto produce una familia feliz. Este es el amor genuino.
E. Son bondadosos el uno con el otro. Practican la cortesía. Son amables. Usan palabras sazonadas con sal, Col. 4:6.
F. Tienen un amor profundo el uno por el otro. Efes. 5:28; Tito 2:4; 1 Cor. 13:4-7. Si no se practica en el hogar, ¿cómo se espera encontrarlo en la iglesia?

IV. La familia piadosa puede comunicarse efectivamente.
Marido-esposa se comunican bien, ellos con los hijos, los hijos unos a otros y con sus padres.
A. Hay gran peligro aquí. Matrimonios y familias fracasan por no comunicarse como deben. Hijos se alejan de sus padres, y padres no tienen influencia sobre ellos.
B. 1 Ped. 3:7, “vivid con ellas con comprensión”. Pero ¿cómo será posible esto si no hay buena comunicación entre ellos? Lo mismo con los hijos.
“Él es muy cerrado, muy callado. No dice nada. Me deja desesperada”. “Sí, pero ¿cómo voy a hablar si ella está hablando todo el tiempo?” No hay comunicación.
C. No simplemente platicar, sino compartir pensamientos, sentimientos, deseos, temores, ansiedades. Que no digan después “No me imaginaba que tú pensabas así”.
D. Buena comunicación requiere el escuchar… con atención, con sincero interés. Sant. 1:19, “pronto para oír, tardo para hablar”. Muchos no saben escuchar.
E. Algunos “no dejan meter baza a nadie”. (No se puede meter palabra aun “de lado”). Lo que dicen es verdad… pero el problema es que saben MUCHA verdad. Celulares impiden la buena comunicación entre esposos, padres-hijos.
F. Escuchar con calma. Prov. 29:22, “El hombre iracundo suscita contiendas, y el furioso comete muchas transgresiones”. Gritar no es comunicarse.
G. Ser razonable. Tratar de ver el asunto desde el punto de vista del otro. Mat. 7:12. No hacer acusación sin prueba. No exagerar.

V. Que cada uno acepte el papel que le corresponde.
A. Marido – cabeza, Efes. 5:22-24. No dictador, no cruel (Col. 3:19), sino director que ama y provee para su familia.
B. La esposa – sujeta al marido, como la iglesia está sujeta a Cristo. Contenta como ama de casa, 1 Tim. 5:14; Tito 2:3-5.
C. Hijos, obedientes a sus padres, Efes. 6:1-3. Honrar a sus padres. Padres responsables de esto, v. 4; Deut. 6:6, 7. Supervisar TV, Internet, música, amigos, escuela.

Conclusión:
¿Es fiel su familia? ¿Cómo es el ambiente, carnal o espiritual? ¿Practican la regla de oro (Mat. 7:12)? ¿Pueden comunicarse? ¿Acepta cada quien su papel? ¿Hijos son entrenados?

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