LA MENTALIDAD PROGRESIVA: EL ROL DE LA MUJER EN LA IGLESIA:

Por: Chris Reeves.

En otro estudio de la mentalidad progresiva, Chris se enfoca en cambiar las actitudes hacia el rol de la mujer en la iglesia.

Otra área de la iglesia del Señor en donde estamos presenciando la mentalidad progresiva es en el rol de la mujer. Por varios años, en varias denominaciones religiosas, la enseñanza Bíblica sobre el rol de la mujer ha sido ignorada. En los últimos veinte años más o menos, lo mismo ha sido enseñado en algunas iglesias de Cristo liberales.

Por ejemplo, en 2014, Laura King fue señalada como una de las ministras en la iglesia de Cristo en Fourth Ave., en Franklin, TN. Uno de los sitios web llamado where the Spirit leads (donde el espíritu lidera), wherethespiritleads.org, es usado para promover la “equidad de género e inclusión en las iglesias de Cristo”. El sitio web enlista varias iglesias de Cristo “de genero inclusivo e igualitario”. Hay 77 iglesias enlistadas en Estados Unidos y 3 en Canadá. Estas iglesias animan a las mujeres a “usar los dones que han recibido de Dios”. Estos “dones” incluyen liderar en las adoraciones (orar, comunión, dirigir, leer las escrituras), predicar desde el pulpito, enseñando clases a ambos hombres y mujeres, y servir como ancianas y diaconisas.

La mujer en sujeción desde la creación.

El plan de Dios para la mujer es estar en sujeción en el hogar y en la iglesia (Gen 3:16; 1 Cor 11:3, 14:33-35; Efe 5:22-24; Col 3:18; 1 Tim 2:11-15; Tít. 2:5; 1 Ped 3:1,5). “sujeción” no significa inferioridad o represión. Más bien, “sujeción” simplemente significa “bajo autoridad”. Las mujeres tienen el mismo valor que los hombres en su relación con Cristo, pero poseen distintos roles y responsabilidades en el hogar y en la iglesia.

Desafortunadamente, la Liberación de la Mujer y los movimientos feministas alrededor del mundo han estado empujando por los “derechos igualitarios” para las mujeres. Ellos han reestructurado el matrimonio, el hogar y la iglesia. Ellos asumen que la mujer no está en igualdad, cuando la verdad si lo está. Estos movimientos liberales modernos dicen que la mujer esta “reprimida” y “subyugada”. No, las mujeres son “iguales” en valor, pero no “iguales” en su rol. La regla general de Dios para la mujer en la iglesia está escrita por Pablo en 1 Timoteo 2:11-12 y una aplicación específica de esta regla en 1 Cor 14:34. Examinemos brevemente algunas palabras y frases de estos dos versículos.

1 Timoteo 2:11-12.

“La mujer aprenda en silencio…” la palabra “silencio” (aquí y en el verso 12) viene del griego hesuchia que significa “quietud, paz; no causar molestias” (ver Hech 22:2; 2 Tes 3:12). “Silencio” es lo contrario de ruidoso, bullicioso, molesto, o de comportamiento dominante. Es calma, mansedumbre y espíritu quieto.

Pablo añade, “…con toda sujeción”. La palabra “sujeción” viene del griego hupotage, que significa “bajo autoridad” (ver 3:4). Pablo quiere que la mujer cristiana aprenda en sujeción y no tome el papel de líder al enseñar en la adoración o reuniones donde los varones están presentes.

Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre…” Notemos la frase “no permito” aquí. Los de mente progresiva quieren permitir lo que Pablo “no permite”. Notemos también que la palabra “porque” representa un contraste. La mujer esta para aprender (v. 11), no para enseñar (v.12). Las instrucciones de Pablo aquí no son absolutamente negativas, como “las mujeres no pueden enseñar, punto”. Si fuera así, sería contradictorio con otros pasajes Bíblicos que han requerido a la mujer enseñar. Las palabras “enseñar” y “dominio” se modifican al agregarse a “sobre el hombre”. La mujer no puede enseñar ni tener dominio “sobre el hombre”.

dominio” viene del griego authentein, que significa “el que hace las cosas por sí mismo, el que actúa bajo su propia autoridad, el que ejerce autoridad, el que ejerce control”. La palabra “ni” del griego oude, explica el tipo de enseñanza específica que está prohibida. Una mujer no puede enseñar de una forma autoritaria a un varón; es la enseñanza lo que domina al hombre. El tipo de enseñanza que está prohibido aquí es una enseñanza que viola los principios de la sujeción. No es la enseñanza lo que está prohibido sino enseñar con dominio “sobre el hombre”. En otros versos del Nuevo Testamento, las mujeres son mandadas a enseñar (Tito 2:3-4; etc.). Aun así, aquí a una mujer no se le permite enseña con dominio sobre el hombre.

 En otras versiones, encontramos este versículo diferente. Se lee algo como “usurpar la autoridad del hombre”. Por esta traducción, algunos expositores creen que lo que está prohibido es “usurpar” la autoridad. Ellos concluyen que si a una mujer le es dada autoridad por un hombre (el hombre la invita) a predicar, ser anciana etc., que ella puede hacerlo, en tanto no “usurpe” (tomar por la fuerza o asumir) la autoridad por ella misma. Este uso de “usurpar” en esas versiones, da lugar a malentendidos. Lo que está prohibido aquí es simplemente “tener dominio”, “tener autoridad” “ejercer autoridad” o “usar autoridad”, como traducen otras versiones, sobre el hombre. Pablo no le prohíbe a la mujer “usurpar” (tomar por la fuerza o asumir) autoridad. El prohíbe “tener” o “ejercer” o “usar” autoridad sobre el hombre.

1 Corintios 14:34.

vuestras mujeres callen…” la palabra “callen” del griego sigao, significa “guardar silencio; mantener la paz, no decir nada”. El “silencio” demandado aquí no es absoluto e incondicional. Más bien, el contexto determina porque y cuando la mujer debía estar en silencio. Hay una conexión entre “silencio” y “sujeción”. El “silencio” de la mujer muestra su “sujeción” (v. 33-35), así como el silencio de los profetas mostraba que su espíritu estaba en “sujeción” (v.28-32). ¿Por qué muchos hoy en día preguntan sobre el “silencio” de la mujer, pero no preguntan sobre el “silencio” de los que hablaban en lengua y los profetas en los versos 28-32? Notemos que el profeta también tenía que ser “silenciado” bajo algunas circunstancias, pero luego podía hablar (v. 30-31). No debemos forzar el significado de las palabras “vuestras mujeres callen”, más allá del rango o de la aplicación específica y contexto inmediato.

Pablo añade, “porque no les es permitido hablar”. Otra vez, notemos las palabras “no les es permitido” (como el “no permito” de 1 Tim 2:12). La mentalidad progresiva quiere permitir lo que Pablo no permite. La palabra “hablar” viene del griego laleo, que significa “pronunciar palabra”. ¿Qué tenía Pablo en mente al referirse a “hablar” en este contexto? Consideremos el uso de laleo a través del contexto en 1 Cor 14 (v. 2,3,4,5,6,9,11,13,18,19,21,23,27,28,29,34,35,39). Después de leer estos versos, dos cosas son obvias: primero, hablar aquí es un don espiritual (hablar en lengua, profecías); y segundo, es hablando que se guía la asamblea; es decir, hablar formalmente en la asamblea o dirigirse a la asamblea con un discurso público.

El hablar en 1 Corintios 14 viene del rol o la posición del maestro o del que hablaba en público (hablar en lenguas o profetas). Una mujer no tenía este rol o posición en la asamblea. Ella no hablaba de la misma manera que los que hablaban en lengua o los profetas. (A excepción de las profetizas mencionadas en 1 corintios 11:5-6 que esta velado). Pablo prohíbe a la mujer una forma específica de hablar; que es, dirigirse a la asamblea. Pablo no está prohibiendo hablar en las enseñanzas informales en los acuerdos en donde se conducen clases Bíblicas. Si no, que prohíbe el hablar que se guía en la asamblea formal o hablar de forma que interrumpa la asamblea formal. No está prohibiendo todo tipo de palabras; de otro modo las mujeres no estarían permitidas a cantar (Efe 5:19) o a decir Amen (1 Cor 14:16). Decir que este pasaje prohíbe cualquier palabra por parte de la mujer sería en contra del contexto inmediato y claro del Nuevo Testamento.

Pablo añade, “sino que estén sujetas…” la palabra “sujeción” viene del griego hupotasso, que significa “someterse”. Notemos también la palabra “sino”. Esta palabra nos presenta un contraste. Pablo prohíbe, no solo cualquier tipo de discurso, sino también cualquier tipo de discurso que no está en sujeción.

El rol de la mujer en la iglesia.

Cuando 1 Timoteo 2:11-12 y 1 Corintios 14:34 se toman juntos, encontramos que Pablo restringe el rol de la mujer cristiana en la iglesia (“no permito” en 1 Tim 2; 12 y “no les es permitido” en 1 Cor 14:34). Recordemos, estas son palabras del apóstol Pablo, y lo que él escribió son mandamientos del Señor (1 Cor 14:37).

Una mujer no está autorizada o permitida para predicar con varones presentes porque este es lo que prohibió Pablo en 1 Corintios 14:34. Su predicación la pondría a ella en una posición donde ejercería autoridad sobre aquellos a quienes este predicando, lo cual Pablo prohíbe en 1 Timoteo 2:11-12. Una mujer no está autorizada a enseñar a los hombres en una clase por la misma razón. Una mujer no está autorizada a ser anciana o diaconisa simplemente porque el apóstol inspirado asigna estos roles al varón que sea “marido de una sola mujer” (1 Tim 3:1-2, 12).

Lo que las mujeres cristianas están autorizadas por Dios a hacer en la iglesia local es importante. Hay muchos trabajos que la mujer cristiana puede hacer para promover la causa de Cristo. La mujer cristiana necesita aprender y enseñar a otros mientras se mantenga en sujeción. La iglesia del Señor hoy en día necesita cristianas piadosas sin mentalidad progresiva quienes hablen con sujeción y ayuden a otros a llegar al cielo. Pronto, planeo publicar un artículo en Truth Magazine enseñando sobre las cosas buenas que la mujer cristiana puede hacer para el Señor dentro y fuera de la asamblea. Por favor espera este material por venir.

Traducido por: Eula Vasquez.

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