LA NECESIDAD DEL HOMBRE DE LA AUTORIDAD EN EL CAMPO RELIGIOSO:

1. Los principales sacerdotes y los ancianos de los judíos reconocían la necesidad de la autoridad.
2. “Ellos le preguntaron a Jesucristo: ¿Con que autoridad haces esas cosas y quien te dio esa autoridad?» (Mat 21:23-27).

3. La pregunta encierra dos cosas:
4. Que ellos reconocían la necesidad de autoridad en religión.
5. Que esa autoridad debe de provenir de alguien que tiene todo el poder de otorgarla… «Quien te dio esa autoridad».
6. Jesús les contesto con una pregunta: «¿De donde era el bautismo de Juan del cielo, o de los hombres?».
7. Su contestación establece que solamente hay dos clases de autoridad: Cielo y hombre (Divino y humano).
8. Esta verdad todavía existe hoy.
9. Algunos Niegan Que La Autoridad De Dios Es Necesaria Para Todo Lo Que El Hombre Haga En Religión.

10. Esta es la actitud de aquellos que:
11. Buscan la autoridad de ellos mismos:
Jeremías 10:23: “Conozco, oh Jehová, que el hombre no es señor de su camino, ni del hombre que camina es el ordenar sus pasos.”
Proverbios 14:12: “Hay camino que al hombre le parece derecho; Pero su fin es camino de muerte.”
12. O la de otros hombres:

Colosenses 2:20: “Pues si habéis muerto con Cristo en cuanto a los rudimentos del mundo, ¿por qué, como si vivieseis en el mundo, os sometéis a preceptos”
Mateo 15:7-9: “Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo: Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran,
Enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres.”
13. Esta actitud ha plagado la Iglesia del Señor en esta generación.
14. Practican cosas por las que no hay ninguna autoridad en las Escrituras. Dicen: No necesitamos autoridad para todo lo que hagamos.
15. Esto es completamente contrario a nuestra prácticamente de mencionar libro, capitulo y verso para todo lo que hagamos.
16. Al no reconocer el principio tan básico de la autoridad en religión, demuestra que hemos fallado en aprender «Cual es la aceptabilidad del Señor».

17. Podemos actuar sin la autoridad de Dios, pero así no lograremos la aprobación de Dios (2 Juan 9-11: Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo. Si alguno viene a vosotros, y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa, ni le digáis: ¡Bienvenido! Porque el que le dice: ¡Bienvenido! participa en sus malas obras).

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