LECCIONES PARA NOSOTROS:

1 CORINTIOS 14 –
— No tenemos los dones milagrosos pero la enseñanza de este capítulo es para la iglesia de cualquier época, porque Dios quiere que todos los que asistan a los servicios de la iglesia entiendan los sermones, oraciones, himnos, anuncios, en fin, todo el servicio.
— Los que dirijan los servicios deben tomar en cuenta lo que Pablo dice en este capítulo.
— Esto incluye a los que predican, enseñan clases bíblicas (y participan en la clase con comentarios), dirigen oraciones, dirigen himnos, y hacen anuncios. Toda palabra debe ser entendible.
— DEBEMOS PONER LA ADORACIÓN DE DIOS EN EL MÁS ELEVADO NIVEL DE NUESTRA VIDA.
— USAR ESPAÑOL FORMAL BIEN PRONUNCIADO. El español corriente y popular no es apropiado para los servicios de la iglesia porque no muestra la debida reverencia hacia Dios.
— NO HABLAR COMO SI ESTUVIERA EN CASA. Parece que muchos hermanos que dirigen los actos de culto quieren hablar como hablan en casa u otro lugar informal, pero no están en casa sino en la asamblea de la iglesia para adorar a Dios con reverencia y solemnidad.
— NO TAN RÁPIDO. El hermano que dirija la oración congregacional no debe hablar rápido como locutor deportista, sino con toda reverencia, pronunciando cada palabra claramente y con suficiente volumen para que todos en la asamblea puedan oírla y entenderla y decir el amén.
— LENGUAS SIN INTÉRPRETE. El que habla, ora o canta de manera descuidada, no pronunciando bien las palabras, no levantando la voz para ser oídos por todos, hablando o cantando muy rápido, es semejante a los corintios que hablaron en lenguas (idiomas desconocidos por corintios) sin interpretación.
— ERAN EXTRANJEROS. Si algunos en la asamblea no entienden lo que se dice en el sermón o en la oración, serán como extranjeros al que habla y el que habla será como extranjero para ellos.
— NECESITAN INTÉRPRETE. Hermanos que dirigen el culto que no hablan para ser entendidos por todos en la reunión necesitan intérpretes para que haya entendimiento y edificación. (¿Y si los intérpretes no entienden?)
— NO ES ORACIÓN PRIVADA. El que dirija la oración de la iglesia debe entender que esta oración no es solamente oración suya, sino la oración de toda la congregación y todos deben estar siguiendo la oración, palabra por palabra, como oración de todos.
—PALABRAS ENTENDIBLES. Siempre usar palabras entendibles, evitando expresiones corrientes no apropiadas para la adoración de Dios. “Dar lo mejor al Maestro”.
— PRONUNCIACIÓN. Pronunciar toda palabra claramente para que toda la congregación la entienda. Parece que algunos hermanos quieren justificar su manera descuidada en los servicios diciendo “así hablo, es mi manera de hablar”, pero muchas veces esa “manera de hablar” no es apropiada para el culto. Hermanos que hablen muy rápido deben frenarse y hablar de manera más calmada.
— EL VOLUMEN. Este es un problema serio. Parece que para algunos hermanos está bien hablar y dirigir oración en la asamblea sin tomar en cuenta el tamaño del sitio de reunión ni del número de personas presentes. Quiera o no, los que predican, enseñan y dirigen oraciones deben levantar la voz para que todos les entiendan.
— DAR GRACIAS. Los hermanos que dan gracias por el pan y la copa deben hablar despacio, pronunciando cada palabra claramente y con suficiente volumen para que todos en la asamblea entiendan lo que se dice para que digan el amén. Lo mismo se puede decir de toda oración congregacional.
— LOS HIMNOS. Es necesario entender toda palabra de la letra. ¿Qué significan las siguientes palabras que cantamos: endechas, vergel, pabellón, albergue, escoria, ajenjo, zozobrar, enhiesta, centellea, y muchas otras?
— Varios himnos son oraciones y deben ser cantados despacio y con reverencia y solemnidad. Aunque algunos himnos se cantan con ánimo y, por eso, no despacio, sin embargo, todos los himnos deben adorar, enseñar, exhortar o invitar. Por eso, deben ser cantados con velocidad moderada y no como canción ranchera. A veces himnos se cantan tan rápido que es casi imposible pronunciar las palabras y ni hablar de tener tiempo para meditar sobre lo que se canta.
— No conviene forzar la letra a acomodar la melodía. Por ej., Salvo del PECado, Con aceiTE me unges, LLAmando por ti, etc. Toda palabra de la letra debe ser pronunciada correctamente en lugar de ser mochada en pedazos con énfasis incorrecto para acomodar la música. La música debe ser acomodad a las palabras del himno, no viceversa.
— 1 Corintios 14:40, “hágase todo decentemente y con orden”.

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