LOS DE LIMPIO CORAZÓN VERÁN A DIOS:

Mateo 5:8
—La palabra «corazón» abarca el inte¬lecto, la voluntad, las emociones, y la con¬ciencia
–La palabra «corazón» se refiere al asiento de la vida espiritual:
— Es el asiento del entendimiento, Mat 13:15; los pensamientos, Mat. 9:4; la fe, Rom. 10:9,10; la conciencia, Hech. 2:37; 1 Juan 3:20.; las intenciones, Heb. 4:12; los propósitos, Hech. 11:23;28; la voluntad, Rom. 6:17; y los deseos, Mat. 5:28.
Del corazón mana la vida
— Proverbios 4:23, Con toda diligencia[a] guarda tu corazón, porque de él brotan los manantiales de la vida”.
— Proverbios 23:7, “pues como piensa dentro de sí[a], así es.
— Mateo 12:34, “¿Cómo podéis hablar cosas buenas siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca”.
— Mateo 15:18, 19, “18 Pero lo que sale de la boca proviene del corazón, y eso es lo que contamina al hombre. 19 Porque del corazón provienen malos pensamientos, homicidios, adulterios, fornicaciones, robos, falsos testimonios y calumnias.
— Santiago 1:14, 15, “Cada uno es tentado cuando es llevado y seducido por su propia pasión[a]. 15 Después, cuando la pasión[b] ha concebido, da a luz el pecado; y cuando el pecado es consumado, engendra la muerte”.
— El corazón limpio es la base princi¬pal de las demás virtudes. 1 Tim. 1:5, «Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida».
— Con el corazón se entristece (Rom. 9:2); se regocija (Jn. 16:22); se desea (Mat. 5:28); se ama (Mat. 22:37); se en¬tiende (Jn. 12:40); se piensa (Mat. 9:4; Luc. 1:51); se razona (Mar. 2:6); se pro¬pone (Hech. 11:23); y se cree (Rom. 10:10).
— Con razón Cristo dice (Mat. 22:37-39; Mar. 12:30), «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, con tu mente y con todas tus fuerzas».

Del corazón salen los malos hechos
— Sant. 1:14, «cada uno es tentado cuando de su propia concupiscencia (malos deseos) es atraído y seducido».
— Mateo 12:34 34 ¡Camada de víboras! ¿Cómo podéis hablar cosas buenas siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca”.
— Génesis 6:5 5 Y el SEÑOR vio que era mucha la maldad de los hombres en la tierra, y que toda intención[a] de los pensamientos de su corazón era solo hacer siempre el mal[b].
— Caín, Génesis 4:8, por la envidia mató a su hermano
—Acán, Josué 7:21, Dios prohibió que su pueblo llevara los despojos de la batalla con los cananeos, pero Acán dijo, “Vi” los despojos de plata y oro, “los codicié y los tomé”. El problema comienza en el corazón, los codicié y los tomé.
— David, 2 Samuel 11:2-4, David miró a una mujer desnuda, la codiciaba, durmió con ella y mandó que el marido de ella fuera puesto al frente de la batalla para ser muerto y David tomó su mujer para esposa. El adulterio y el homicidio comenzaron con la codicia en el corazón de David.
— Judas entregó a Jesús por treinta piezas de plata por causa de la avaricia. El amor al dinero es la raíz de muchos males (1 Timoteo 6:10).
— Ananías y Safira, Hechos 5, Ananías y Safira pecaron porque dejaron que Satanás entrara en su corazón y mintieron al Espíritu Santo, Hech. 5:1-11. Tenían corazones corruptos, queriendo que los hermanos pensaran que ellos habían contribuido todo el precio de una propiedad que vendieron pero en realidad se quedaron con una porción del precio. El acto condenable fue causado por lo corrupto de sus corazones.
— Simón, Hechos 8, ofreció dinero a los apóstoles para comprar el poder de imponer sus manos sobre los hermanos para impartir dones del Espíritu Santo y Pedro le dijo (v. 21) que su corazón no era recto delante de Dios. Otro acto muy carnal causado por un corazón corrupto.
— Mateo 5:22 no solamente no matar, tampoco enojarse. Efes. 4:26 dice que se puede enojar sin pecar; por eso, Mat. 5:22, algunos mmss agregan “sin causa”; en fin, se condena el enojo carnal
— Mateo 6:2, Jesús nos da instrucciones sobre la necesidad de tener motivos sanos cuando oramos y cuando ofrendamos para no ser como los hipócritas que oraban y ofrendaban para ser oídos y vistos de los hombres. Dios conoce el corazón y juzga el corazón y no solamente las acciones.
— Nos conviene examinar nuestro corazón con todo cuidado. Al predicar o dirigir himnos o enseñar una clase bíblica no busquemos la aprobación de los hombres sino la aprobación de Dios.
— Mateo 23. Los siete ayes que denuncian a los escribas y fariseos por su hipocresía que es obviamente una condición corrupta del corazón.
— Judas cayó porque tenía malos de¬seos (la avaricia), Jn. 12:6; Mt. 26:15. (2).

¿Cómo se purifica el corazón?
— Es necesario arrepentirse y volver a Dios. Jer. 4:14, «Lava tu corazón de mal¬dad, oh Jerusalén». Israel tuvo que arre¬pentirse de su idolatría y volver a Dios.
— Hech. 15:9, dice Pedro acerca de Cornelio y su casa, «ninguna diferencia hizo entre nosotros (judíos) y ellos (gentiles), purificando por la fe sus cora¬zones». No dice que Dios purificó sus corazones por «la fe sola». Hech. 10:48, «Y mandó bautizarles en el nombre del Señor Jesús»; por lo tanto, la “fe” que era efectiva para purificar su corazón era fe obediente como dice el siguiente texto:
— Por la obediencia. 1 Ped. 1:22, «Habiendo purificado vuestros almas por la obediencia a la verdad … amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro». Por obedecer al evangelio. Heb. 10:22, «purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura». Este texto se refiere a la obediencia al evangelio. Por la renovación del en-tendimiento, y la purificación de los afec¬tos. Rom. 12:2; Efes. 4:23; Col. 3:10.

Los de limpio corazón verán a Dios.
— Era un honor grande entrar en la presencia del rey para verlo. Gén. 43:3; 1 Rey. 10:8; Ester 1:14; 4:16; Hech. 9:15; 26:2.
— Sin corazón limpio no veremos a Dios. Heb. 12:14, «Seguid … la santidad, sin la cual nadie verá al Señor». Apoc. 22:4, «verán su rostro». Sal. 24:3,4, «¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo? El limpio de manos y puro de corazón».
— Se purifica como Él es puro. 1 Jn. 3:2,3, «cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es … Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro».
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