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Feb 12

Los Dones Milagrosos:

         Los dones del Espíritu Santo, como la sanidad, hablar en lenguas, la profecía siempre son la fuente de muchas preguntas y dudas.  ¿Qué son estos dones?  ¿Existen actualmente o han cesado?  ¿Fueron dados a todo cristiano y como fueron dados?  Con este artículo entraremos en un estudio de lo que la Biblia dice de estos dones.

         Los capítulos 12 al 14 de 1 Corintios nos hablan más de los dones del Espíritu Santo.    Comenzando con verso 4 del capítulo 12, hasta el verso 11 Pablo, inspirado por el mismo Espíritu Santo, nos da una lista de los dones.  Recordamos que estos dones fueron milagrosos, algo fuera del normal.  Cuando leemos de “palabra de sabiduría” y “palabra de ciencia” no se trata de la sabiduría o el conocimiento “normal”, que requiere estudio y experiencia, sino algo milagroso.  Cuando el Espíritu Santo dio sabiduría a un cristiano no fue a través de años de vida, experiencias variadas, un tiempo de entrenamiento.  NO, fue algo que recibieron al instante.  La ciencia tampoco fue producto de años de estudio o experiencia, sino la recibieron al instante, sin estudiar, sin practicar.  Los dones del Espíritu Santo siempre fue algo milagroso—muchos enfermos se sanan con el paso del tiempo, la sabiduría es normalmente el cumplimiento de años de experimentar la vida, aprendiendo de lo que sucede.  Cualquier idioma se lo puede aprender, sea estudiando, por practica, etc. pero eso requiere tiempo.  Entonces cuando leemos en 1 Cor. 12:4-11 de sabiduría, se trata de sabiduría que uno recibía al instante, sin tener la experiencia.  La ciencia es algo que le fue dado en un momento, no después de años de estudio.

         La fe del verso 9 refiere también a algo milagroso.  Rom. 10:17 dice, “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.”  La fe de 1 Cor. 12 fue dada directamente del Espíritu Santo y entiendo que habla de una medida milagrosa de la fe, como fue señalado por inspiración en 1 Cor. 13:2, “y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes”.  Hablando de la fe, es obvio que en personas pueden existir distintas “medidas” de fe—uno empezando con un poco, la cual, por lectura de la Biblia va creciendo, hasta llegar a una fe madura.  En Mar. 9 tenemos la historia de un hombre que trajo su hijo endemoniado a Jesús, para que él lo echara fuera.  Cuando llego el hombre, Jesús no estaba, solo los discípulos, y ellos no lo podían echar fuera el demonio.  Al momento regresó el Señor y preguntó el motivo del escándalo.  El padre contó la historia de su hijo y termino pidiendo a Jesús, “si puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros, y ayúdanos.” (Mar. 9:22)  “Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree, todo le es posible.”  E inmediatamente el padre del muchacho clamó y dijo: Creo; ayuda mi incredulidad. “ ¿El padre tenía fe o no?  Sí, pero el mismo reconoció que su fe todavía era poco.  La fe milagrosa no fue la fe “normal” adquirido por estudio y la experiencia de ver como Dios cumple sus promesas sobre varios años, sino una fe madura dado al instante.  Esta fe, como los demás dones, no fue dado a cada cristiano, sino a algunos.  1 Cor. 12:11 dice, “Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como  él quiere.”  ¿El Espíritu da los mismos dones a todos?   NO.  El punto de los versos 28-30 son claros, todos no tenían los mismos dones, uno tenía uno, otro un don diverso.

         Siguiendo, leemos de “diversos géneros de lenguas”  o sea varios idiomas.  En Hech. 2 los apóstoles fueron llenos del Espíritu Santo y “comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen”.   ¿Estas lenguas, eran angélicos o humanos?  En verso 8 las multitudes preguntaron, “¿Cómo, pues, les oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en la que hemos nacido?”  Las lenguas que hablaron los varios apóstoles fueron lenguas conocidas por personas presentes en esta ocasión.  ¿En qué consistía el milagro?  No en que algunos judíos podían hablar otros idiomas, porque los oyentes también eran judíos.  El milagro fue que los apóstoles, siendo galileos, podían hablar otros idiomas.  Los galileos fueron los campesinos de aquel entonces,  en Galilea no había muchas escuelas y por eso era muy raro encontrar un galileo que pudo hablar otro idioma.  El don de lenguas fue hablar un idioma al instante, que uno no ha estudiado.  Su servidor, como muchos, habla dos idiomas, pero me ha costado varios años de estudio, no solamente en la escuela sino después.  Hablar en lenguas será hablar otro idioma sin estudiarlo—un milagro.

         Es interesante que el don que sigue es de interpretación de lenguas, parece de eso que unos de los que hablaron en lenguas no entendían lo que decían.  A los apóstoles, que fueron predicando por todo el mundo,  el don de lenguas será muy útil.

         Terminando el párrafo, verso 11 nos recuerda el origen de estos dones—El Espíritu Santo, “repartiendo a cada uno en particular como él quiere.”   En el siguiente artículo hablaremos de los propósitos de los dones milagrosos y como fueron dados.

Tol Burk
1005 Meadow Creek Dr.

Allen, Texas  75002

(469) 307-6995

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