LOS PASTORES Y EL REBAÑO DE DIOS:

Por: Mark Mayberry.

David, el dulce salmista de Israel, protegía el rebaño físico de su padre Isaí, y guio a la nación de Israel. ¿Qué lecciones pueden sacar los ancianos, obispos, diáconos, pastores hoy en día?

Dios Padre y Jesús Cristo son representados en las Escrituras como Pastores (Salm 23:1-3; Juan 10:11-18; Heb 13:20-21; 1 Ped 2:25). David hizo una declaración famosa: “Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; Junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma”. (Salm 23:2-3).

Los líderes espirituales en la iglesia del Señor son identificados similarmente. Dirigiéndose a los ancianos Efesos, Pablo dijo: Por tanto, mirad por vosotros, y por todo El rebaño en que El Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual el ganó por su propia sangre…” (Hech 20:28-32). Su trabajo colectivo no es solo proteger y preservar, sino también ayudar a los creyentes, traerlos a la madurez (Efe 4:11-13). Pedro le ofreció un consejo similar a los ancianos de las iglesias locales (1 Ped 5:1-4).

Mientras que el mundo religioso es confundido muy seguido por el uso de los términos obispos, ancianos, pastores, estos describen a aquellos que ejercen una responsabilidad espiritual por la congregación local. Viendo hacia atrás en su uso específico y considerando varios textos, ganamos una perspectiva invaluable.

Diferencias entre pastores.

Algunos son buenos.

Consideremos a Josué: mientras Moisés se acercaba al final de su largo ministerio, le pidió al Señor por un sucesor que guiara a Israel fielmente para que la congregación del Señor no fuera “como ovejas sin pastor”. Dios comisiono a Josué y Eleazar, El sacerdote, asignándoles roles de liderazgo a cada uno (Núm. 27:15-23). Específicamente, a Josué le fue encargado hacer todo de acuerdo con lo que está escrito en la Ley de Moisés, y que no se volteara ni a derecha ni a izquierda (Josué 1:6-9). Josué sirvió fielmente en su tarea, como podemos atestiguar por su cargo y legado (Josué 24:14-15, 31).

Observemos a David: Israel experimento 7 años de división e inestabilidad después de la muerte de Saúl; como sea, eventualmente las personas reconocieron la soberana decisión del Señor, “…Y aun antes de ahora, cuando Saúl reinaba sobre nosotros, eras tú quien sacabas a Israel a la guerra, y lo volvías a traer. Además Jehová te ha dicho: Tú apacentarás a mi pueblo Israel, y tú serás príncipe sobre Israel…” (2 Sam 5:1-5). La desobediencia de Saúl lo descalifico, así que El Señor busco un hombre conforme a su corazón para guiar a su pueblo (1 Sam 13:13-14). A ambos, El rebaño de su padre Isaí y al pueblo de Israel, David “Y los apacentó conforme a la integridad de su corazón, Los pastoreó con la pericia de sus manos.” (Salm 78:70-72).

Algunos son malos.

Los pastores algunas veces fallan miserablemente en su tarea, actuando tontamente, egoístas y llenos de pecados (Ezeq 34:1-6), El Señor dijo, “porque he aquí, yo levanto en la tierra a un pastor que no visitará las perdidas, ni buscará la pequeña, ni curará la perniquebrada, ni llevará la cansada a cuestas, sino que comerá la carne de la gorda, y romperá sus pezuñas. ¡Ay del pastor inútil que abandona el ganado! Hiera la espada su brazo, y su ojo derecho; del todo se secará su brazo, y su ojo derecho será enteramente oscurecido.” (Zac 11:15-17). El juicio para estos pastores será severo e implacable.

Reflejado en Roboam: al rechazar el sabio consejo de los ancianos de Israel, y aceptar la perspectiva inmadura de sus compañeros, Roboam era difícil y duro, demandante y dictatorial “Mi padre agravó vuestro yugo, pero yo añadiré a vuestro yugo; mi padre os castigó con azotes, más yo os castigaré con escorpiones.” (1 reyes 12:1-15, 2 cron 10:1-19).

Evidenciando la arrogancia de la juventud y la ingenuidad de un principiante, El hijo de Salomón no presto atención a la sabiduría de su padre, quien dijo: “La blanda respuesta quita la ira; Más la palabra áspera hace subir el furor. La lengua de los sabios adornará la sabiduría; Más la boca de los necios hablará sandeces.” (Prov 15:1-2).

El liderazgo espiritual no debe ser encargado a un principiante, “no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo.” (1 Tim 3:6). Al pasar los años he observado a cristianos jóvenes/inmaduros criticar a sus hermanos con más experiencia, creyendo que su juzgamiento es superior a la de los ancianos, pensando que ellos entienden las necesidades de una congregación mejor que aquellos a los que el cuidado ha sido confiado. Tales actitudes son corruptivas y divisoras.

Los padres necesitan paciencia (Efe 6:4; Col 3:21). Yo intento combinar mi trabajo como anciano/evangelista desde el punto de vista de un padre amoroso (1 Tes 2:7-8, 10-12; Heb 12:4-13). Los buenos padres disciplinan a sus hijos cuando es necesario, pero su primera interacción no es de constantes críticas, censura y reprensión. Mientras que la disciplina debe ser administrada apropiadamente y consistentemente, los padres amorosos proveen un ambiente sano donde sus hijos puedan crecer al ofrecerle la instrucción necesaria y animarlos a alcanzar todas sus capacidades.

El encargo de Pablo a Timoteo es aplicable igualmente a los evangelistas/predicadores y ancianos/pastores: “Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina” (2 Tim 4:1-2). Notemos de cerca que la reprensión y la exhortación de todas formas deben ser administradas con toda paciencia y doctrina. La paciencia es necesitada por los predicadores y todos los que ven por la congregación (El rebaño de Dios).

Analicemos a Acab: Acab, el hijo de Omri, fue el séptimo rey de Israel (1 Reyes 16:30). A pesar de haber reinado por 22 años (873-852 AC), su legado es malvado. Evidenciando una actitud adversaria hacia los profetas de Dios, y una aceptación a todas las formas de idolatría, Acab se dedicó a sí mismo a hacer lo malo ante los ojos de Dios (1 Reyes 21:20, 25-26).

Prediciendo la derrota de Israel y la muerte de Acab, Micaia dijo, “Yo vi a todo Israel esparcido por los montes, como ovejas que no tienen pastor; y Jehová dijo: Estos no tienen señor; vuélvase cada uno a su casa en paz.” (1 Reyes 22:17; 2 Cron 18:16). Por el fallo en el liderazgo de Acab, Israel (en realidad) ¡habían estado como ovejas sin pastor por años! En la era cristiana, las congregaciones que no se oponen a los descendientes espirituales de Jezabel están condenados igualmente (Apoc 2:20-23).

Diferencias entre El rebaño.

Algunas son como ovejas.

¿Cuáles son las deseables características de una oveja? Son criaturas agradables. Aunque frecuentemente van por mal camino, las ovejas son fáciles de guiar, dependientes y confiables, etc. (Salm 78:52-53; 119:176; Mat 9:36.38; Marc 6:34).

Algunas son como cabras.

¿Cuáles son las indeseables características de las cabras? Son criaturas desagradables. De mentes independientes y con voluntad propia, no son tan fáciles de guiar pero deben ser manejadas. Aunque están satisfechas con su pasto, las cabras muchas veces piensan que el pasto es más verde del otro lado de la cerca. Comerán lo que sea, incluyendo basura. Son temerarias, usualmente suben hasta alturas peligrosas, algo que los ovejas nunca harían voluntariamente. Finalmente, son obstinadas, una falla frecuente de aquellas que son arrogantes y quieren hacer todo por si mismas (Salm 78:5-8; Ezeq 3:4-11; Zac 10:3).

Contrastando actitudes y enfoques.

Comparemos la diferencia entre Esdras y Nehemías. Esdras  era más compasivo; Nehemías, más agresivo. Esdras lloro por el pecado de Israel, identificándose con ellos en su oración, arrancándose el cabello: “Cuando oí esto, rasgué mi vestido y mi manto, y arranqué pelo de mi cabeza y de mi barba, y me senté angustiado en extremo.” (Esd 9:3-15).

Nehemías confronto a los rebeldes israelitas, contendiendo con ellos, maldiciéndolos, arrancándoles los cabellos: “Y reñí con ellos, y los maldije, y herí a algunos de ellos, y les arranqué los cabellos, y les hice jurar, diciendo: No daréis vuestras hijas a sus hijos, y no tomaréis de sus hijas para vuestros hijos, ni para vosotros mismos.” (Nehe 13:23-29).

Ambos son contados como siervos fieles del Señor. Sus diferencias son presentadas en su personalidad y en las diferentes circunstancias. En el caso de Esdras, la gente era penitente y flexible. En el caso de Nehemías, ellos persistieron obstinadamente en su pecado. En el primer ejemplo, Israel actuó como oveja. En el segundo ejemplo, se comportaron como cabras y fueron tratados de acuerdo a eso.

Conclusión.

Los líderes espirituales enfrentan un reto desalentador, conocer las necesidades de toda la congregación: corrigiendo las malas actitudes, cultivando buenas actitudes, confrontando el pecado, animando la fe, etc. Mientras Ellos exhortan, animan al desanimado y al débil, son pacientes con todos (1 Tes 5:12-14). Ellos merecen el respeto de aquellos con los que laboran (Heb 13:7,17).

¿Es usted un seguidor de el Buen Pastor, disfrutando de Su provisión y protección, confiando y obedeciendo Su Palabra? (Ezeq 34:12-14). Jesús Cristo, El Cordero de Dios, quien se ofreció a Si mismo como El perfecto sacrificio por el pecado, es simultáneamente nuestro Gran Protector: El león de la tribu de Judá (1 Ped 2:21-25; Apoc 5:4-5). Si has estado yendo por mal camino ¿regresaras a Él mientras aún hay tiempo?.

Traducido por: Eula Vasquez.

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