LECCIONES SOBRE LA MEMBRESÍA (HECHOS 9:26)

 

 
 

 

 

Saulo (Pablo), después de su conversión en Damasco, llega a Jerusalén  tres (3) años después. Pero, a su regreso muchas imágenes podrían haber llegado a su mente, la de Jesucristo, pasar por el lugar donde Jesús fue crucificado. La de Esteban que fue apedreado y en la cual él consentía de su muerte, (“... y los testigos pusieron sus ropas a los pies de un joven que se llamaba Saulo” Hechos 7:58).             Una vez que llegaba a Jerusalén se encontraba con dos reacciones distintas; 1) La de sus compañeros, que ya no querían nada con él, porque había abandonado la fe judía, y 2) La de los cristianos que no querían tener nada con él, no creyendo que hubiera abandonado su fe judía, Pablo confiaba en que sus enemigos en el pasado, fueran ahora sus mejores amigos; y que tuvieran en él confianza, y que creyesen de su conversión en Damasco, que no era una trampa para apresarlo; sino genuina.

 

            “Cuando llegó a Jerusalén, trataba de juntarse con los discípulos, pero todos le tenían  miedo, no creyendo que fuera discípulo”. Hechos 9:26. En este texto encontramos dos lecciones importantes, en cuanto a la membresía, él querer  tener comunión con hermanos. Estas lecciones tiene que ver dos acciones una individual y otra colectiva.

 

              ACCIÓN INDIVIDUAL: BUSCAR DONDE REUNIRSE               Cuando uno es bautizado en la localidad donde uno vive, automáticamente se reúne en ese lugar. También puede suceder que se haya bautizado fuera de su localidad y  tendrá que tratar de buscar donde reunirse. Y otra posibilidad puede ser en que se traslade de un pueblo a otro; es lo que paso con el apóstol Pablo.

 

            “... trataba de juntarse con los discípulos” Hechos 9:26. La palabra griega que se traduce como “asociarse con” o “juntarse con”, literalmente significa “pegar o aglutinar”. Pablo quería tener comunión con los hermanos en Jerusalén, quería que lo aceptaran como hermano.             Esta acción tiene que ver en el sentido local, ya que en el sentido universal, la manera como nosotros somos miembros es a través de obedecer del evangelio y como consecuencia el Señor nos añade a su iglesia. (Véase Hechos 2:47). Cada cristiano debe de considerar su membresía en una determinada localidad, Dios ha dejado un trabajo en la cual la iglesia local, puede y debe hacer este trabajo (llámese éste edificación, evangelismo, benevolencia). Por asunto de responsabilidad a este trabajo es que cada cristiano debe considerar su membresía.   

 

          “El ser ‘un miembro’ de una congregación local no significa que ‘el nombre de uno está en la lista’, mas bien significa que uno es parte funcional de esa congregación” (Pág. 15, nota al pie # 15, Hechos, Eddie Cloer).   

 

          “Otro punto a considerar en esto, es que Dios identifica la iglesia como un cuerpo (y si un cuerpo, lo considera un organismo vivo y útil) en donde todos los miembros tienen funciones y trabajo como miembro del cuerpo y por sobre todo si Dios nos ha puesto en el cuerpo es porque somos útiles dentro de éste. Dios no ha puesto a ningún miembro inútil en el cuerpo. Considere este punto, al hacer este trabajo en la iglesia donde se reúne” (Véase estudio, Poner Membresía, La Vid Verdadera, Vol. III, Oct. 2000).    

 

         Como vemos los hermanos no querían tener nada con Pablo, que tal si nosotros hubiésemos estado en el lugar de Pablo; hubiéramos dicho: “¡Si los de la iglesia no me quieren, yo tampoco los quiero!” O “¡Allá nos veremos en el cielo, delante del Padre!”, “¡No saben de lo que se pierden!”. O tal vez nosotros acusáramos a la iglesia de falta de amor por no recibirnos, estas y otras frases se dirían. Como vemos en el caso de Pablo no se desanimo y encontró a Bernabé quien le oyó y lo llevó a los apóstoles. “Entonces Bernabé, tomándolo, lo trajo a los apóstoles y les contó cómo Saulo había visto en el camino al Señor, el cual había hablado, y cómo en Damasco había hablado valerosamente en el nombre de Jesús.” Hechos 9:27.

 

            “Burton Coffman dijo que no era sorprendente, que la iglesia no quisiera aceptar a Saulo, ‘lo extraordinario... fue que hubo uno... que se atrevió a creerle plenamente y que emprendió su reconciliación con toda la iglesia’.” (Pág. 23, una cita en el libro de los Hechos, Eddie Cloer). 

 

ACCIÓN COLECTIVA: LA IGLESIA ACTUANDO DE ACUERDO A SU AUTONOMÍA, EN ACEPTAR O RECHAZAR LA COMUNIÓN DE CRISTIANO     

 

          “... pero todos le tenían miedo, no creyendo que fuese discípulo” (Hechos 9:26). Como vemos los hermanos no recibieron a Pablo, pues, conocían de él, que era perseguidor de la iglesia, y que había consentido la muerte de Esteban. El hecho de que se presentó como discípulos de Cristo, los hermanos no estaban obligados a recibirle por llamarse cristiano. He aquí un ejemplo para seguir para la iglesia local. “Este texto ilustra como cada iglesia debe de preocuparse por la pureza de la comunión en la congregación. No debe aceptar como miembro a todo el mundo que se presente como cristiano. Es necesario investigar y saber que son hermanos fieles. Casi toda congregación quiere mas miembros, pero hay personas que causan tropiezos y divisiones, (“Pero os ruego, hermanos, que os fijéis en los causan divisiones y ponen tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido. Apartaos de ellos.” Romanos 16:17)” (Pág. 55, Hechos de los apóstoles, Wayne Partain).

 

            El ejemplo de Pablo con los hermanos en Jerusalén, esto muestra que no es necesario aceptar a todo hermano automáticamente. Debemos saber las causas por el cual el hermano pide su membresía, no podemos recibirle así por así, pueda que el hermano tenga problema donde era miembro, también es aconsejable preguntar a la iglesia donde era miembro o que él sea portador de una carta en la cual haga constar de su fidelidad, así como el ejemplo de Apolos (“Cuando él quiso pasar a Acaya, los hermanos lo animaron y escribieron a los discípulos que lo recibieran. Al llegar allá, fue de gran provecho a los que por la gracia habían creído” Hechos 18:27). La iglesia que recibe la petición de dicho hermano, no debe de sentirse mal por el hecho que rechaza a algún hermano su membresía. La iglesia esta en esa facultad la de recibir o rechazar la comunión de cualquier hermano.      

 

       Si una iglesia ‘A’ tiene comunión con un predicador de otra congregación ‘B’, puede esta iglesia ‘A’ rechazar la comunión del predicador, y al hacerlo no esta violando la autonomía donde el predicador es miembro. Cada iglesia tiene este derecho de recibirle como de no recibirle. Y cuando se toma esta decisión, no debe de confundirse; de que sé esta cortando de comunión de una iglesia ‘A’, a otra iglesia ‘B’. Esto no es comprensible, pues, no hay apoyo para tal acción, esta puede ser valedera si la otra congregación ‘B’ siguiera una falsa doctrina. La acción que se toma, es siempre de una iglesia ‘A’, a un predicador de otra iglesia ‘B’, con el predicador que se tiene comunión (no a todos los miembros donde él se reúne) son dos cosa muy distintas.     

 

        Cada vez que nosotros nos traslademos de un lugar a otro, consideremos el asunto de reunirnos. Si viajamos por motivo de trabajo, estudio en cualquier lugar que estemos busquemos la manera de congregarnos, buscar hermanos fieles con los cuales podamos adorar a Dios.

 

 

Este sermon pertenece a: Manuel Lopez Lira.

horaciolopez29@yahoo.es

 

                                                                   

             

 

 

 
 

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