María ha escogido la parte buena, la cual no le será quitada:

Lucas 10:38-42

Introducción:
1. El punto principal de estos textos no está en que la gente debe despreocuparse de los quehaceres de la vida, sino en que la actitud correcta hacia Jesús es escucharlo y obedecer lo que dice. La aldea donde Marta le recibió en su casa era Betania; Jn. 11:1–12:8, que estaba a unos pocos kilómetros al este de Jerusalén. Jesús se quedó en Betania durante su última semana de su vida.
2. Un marcado contraste se vio entre las dos hermanas, María, sentándose oía a Jesús, mientras que Marta, se preparaba para servir la comida. La frase: Sólo una cosa es necesaria; V. 42, se refiere a escuchar lo que él decía, lo cual María había escogido hacer. Marta deseaba dar, María deseaba recibir, María fue alabada; Marta fue exhortada, aquellos que agradan a Dios, son los que más reciben.

I: De esta interesante narración aprendemos…

A. Que los cuidados de esta vida son peligrosos, incluso cuando son buenos y necesarios. Nada podría haber sido más apropiado que proveer para el Señor Jesús y suplir sus deseos; V. 40. Sin embargo, incluso “por esto”, porque absorbió su mente, el Señor Jesús reprobó amablemente a Marta. El cuidado excesivo de nuestras familias, puede ser el medio para descuidar la religión y perder nuestras almas; Luc. 12:49-53; 14:26-27. Cristo enseño obediencia a su Padre, nada le impidió dedicarse a ellos desde su juventud, pero al mismo tiempo estaba sujeto a sus padres; Lucas 2:59-51.

B. Es más importante prestar atención a las palabras del Señor Jesús, a las cosas espirituales, que dedicarse como la hacemos a las cosas materiales. El permanecerá para siempre; el otro será por poco tiempo; Jn. 6:27; Luc. 12:29-31. Si la atención a la religión se omite en el momento apropiado, siempre se omitirá. Le dijo Félix a Pablo; “cuando tenga oportunidad”. Si María se hubiera olvidado de escuchar a Jesús entonces, es posible que nunca lo hubiera escuchado.

C. Es apropiado poder ver lo importante que es atender los asuntos del Señor, y de la salvación de nuestra alma. Era correcto para María hacerlo, también lo hubiera sido para Marta, pero ella no lo hizo; Luc. 10:39-40. Es apropiado para todos buscar la palabra de Dios, balancear los afanes del mundo, y atender a la religión que profesamos; Prov. 8:34; Lucas 8:19-21.

D. La piedad es lo principal que se necesita, otras cosas perecerán y pronto moriremos, y todo lo que hemos ganado lo dejaremos al irnos, pero el alma vivirá; 1 Tim. 6:11-12. Hay un juez esperándonos; hay un cielo; hay un infierno; y todo lo que es necesario para prepararnos para morir, y ser felices para siempre, es sentarnos a los pies de Jesús y escuchar sus palabras, así como lo hizo María; V. 39.

E. La piedad es el principal adorno en una mujer virtuosa, Endulza todas las demás virtudes; adorna cualquier otra gracia; da nueva belleza a la ternura, a la dulzura y la gracia del personaje femenino. Dijo Salomón ¿quién la hallara? Prov. 30:10, 29-31. Nada es más encantador que una persona sentada a los pies del manso y humilde Jesús, como María; nada más desagradable para Dios que la atención total a los afanes de este mundo, como Marta. La persona más hermosa es aquella, que quiere tener el espíritu de Jesús; una persona como Marta es la que descuida su alma, que es orgullosa, irreflexiva, envidiosa e indiferente al Redentor manso y humilde. A los pies de Jesús está la paz, la pureza, y la alegría. En todas partes, un mundo seductor y perverso nos roba los afectos y nos hace vanos, orgullosos, indiferentes a las cosas que tienen que ver con la salvación, rebeldes y confiados al morir.

F. Marta no pudo ver la necesidad de hacer como María, Marta estaba llena de distracciones y cuidados innecesarios. En Marta hubo un error de juicio: no de ese tipo que demuestra la total falta de verdadera piedad, pero que implica una gran atención y un desprecio a las circunstancias existentes. Ella descuido una gran oportunidad, y demasiados son los hijos de Dios que están haciendo lo mismo. ¡Qué afanes tan vanos! Nos fijamos pero no tenemos la fe ni la disposición de ver el remedio. ¿Cuál es el remedio? Simplificar y balancear, desechar esos afanes que nos roban la oportunidad de venir a sentarnos a los pies del Señor Jesús, es lo que “no se nos quitara”. Para encontrar, amar y disfrutar al Salvador, no hay nada más que eso, sentarnos a sus pies, esa la “buena parte” – V. 42.

Conclusión:
A. Pero una cosa es necesaria: la religión o la piedad. Esto es eminente y especialmente necesario. Otras cosas son de poca importancia. Esto debe asegurarse primero, y luego las demás cosas serán añadidas; 1 Tim. 4:8; Mat. 6:33.
B. La buena parte es el evangelio; el amor de Dios y un interés en su reino. María había elegido ser de sus discípulos, renunciar a su tiempo, poner sus afectos en Dios, al hacerlo escogió la buena parte, la cual no le será quitada. Dios no quitará su gracia a su pueblo, ni nadie los arrebatará de su mano; Jn. 10: 28-29.

Por: Juan Antonio Salazar.

Arlington,  Texas.

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