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Feb 12

Más de los Dones Milagrosos:

         En 1 Cor., capítulos 12 al 14 encontramos instrucciones de los dones espirituales.  En esta parte, iremos al cap. 14, el penúltimo verso (v. 37): “Si alguno se cree profeta, o espiritual, reconozca que lo que os escribo son mandamientos de Dios.”  ¿Por qué fue inspirada por el Espíritu Santo estas palabras?  Bueno, de aquel entonces no podemos asegurar (no estuvimos allí), pero creo que fue lo mismo antes que ahora—muchos de los que dicen tener los dones milagrosos no lo usan según el mandato de Dios, dado aquí por medio del apóstol Pablo.  A veces los que no quieren obedecer el mandamiento de Dios, dado a conocer por medio del apóstol Pablo, dicen “Dios me reveló algo diferente”.  Pablo dice a tales que lo que el manda, es mandamiento de Dios.  Dios no se contradice, entonces, si de verdad quieren seguir a Dios deben también seguir las instrucciones de Pablo.

         En 1 Cor. 14:26-28, Pablo empieza hablando de la adoración—“cuando os reunís” y reconoce que entre ellos varios tenían los dones, “cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación.”  Parece que todos los hermanos querían ejercer su “don” y que hubo tal vez envidias o celos entre ellos por los dones.  Por eso Pablo concluye este verso diciendo, “Hágase todo para edificación.”  Los dones no fueron dados para la vanagloria del que lo poseía, sino para la edificación “de todos”.  Por eso, sigue instruyéndoles como deben usarlos en el culto: “Si habla alguno en lengua extraña, sea esto por dos, o a lo más tres, y por turno; y uno interprete.  Y si no hay intérprete, calle en la iglesia, y hable para sí mismo y para Dios.” (v. 27-28).  ¿Cuántas personas deben hablar en lenguas en un servicio?  Claramente dice, que 2 o a lo máximo 3.  Y añade, “por turno”, o sea cada uno individualmente, no todos al mismo tiempo.  En verso 23 del mismo capítulo, “Si, pues, toda la iglesia se reúne en un solo lugar, y todos hablan en lenguas, y entran indoctos o incrédulos, ¿no dirán que estáis locos?”  Cuando todos, o varios hablan en varios idiomas al mismo tiempo, aparte de ser un desorden, nadie puede entender nada y no serán edificados.  Claramente dice, “por turno”—al no hacerlo así uno no obedece a Dios.

         Además de esta instrucción el Espíritu Santo, sigue aclarando aún más: “Y si no hay intérprete, calle en la iglesia.”  ¿Por qué no debe hablar en lenguas si no hay alguien que lo puede interpretar?  ¿El propósito de usar los dones, que fue?  “Hágase todo pará edificación” (v. 26)  ¿Si yo les hablo en ruso, servirá a Uds. para edificación?  Claro que no, si no hay alguien que lo puede traducir.  Es interesante que Pablo anteriormente dice, “Doy gracias a Dios que hablo en lenguas más que todos vosotros” (v. 18).  No nos dice el motivo de esto, pero pregunto, ¿no será porque Pablo viajaba a muchos lugares predicando el evangelio y le fue necesario hablar muchos idiomas?  Cuando uno habla en lenguas, siempre debe haber alguien que lo puede traducir, si no ¿Cómo puede edificar los oyentes?  Imposible.  Pero actualmente muchos no obedecen este mandamiento de Dios.

         En los versos 29-33, el Espíritu Santo da instrucciones a los profetas, “Asimismo, los profetas hablen dos o tres, y los demás juzguen.”  En cada culto debe profetizar 2 o 3, nada más.  Si otros profetas presentes, en vez de hablar en esta ocasión, les tocan a ellos “juzgar” si el mensaje es de Dios o no—hubo falsos profetas entre ellos como siempre han existido y existirán.  Para eso también fue el don de “discernimiento de espíritus” (cap. 12:10).  En los versos siguientes da órdenes en el caso que Dios revela algo a uno de los profetas sentados al momento.  Debe el que esta profetizando callarse y sentarse, para que el otro pueda hablar.  De nuevo, les ordena profetizar uno por uno, “para que todos aprendan, y todos sean exhortados” (v. 31).  A veces me han dicho, “Pero el Espíritu me hizo profetizar (o hablar en lenguas) y no pude contenerme”.  Pero el mismo Espíritu Santo nos enseña otra cosa—“los espíritus de los profetas están sujetos a los profetas”, o sea que ellos si pueden contenerse, el Espíritu no les toma control, para obligarles a hacer algo.  En 1 Cor. 14 el caso es: 1) uno esta profetizando, 2) Dios revela algo a otro, 3) él notifica al que esta profetizando, que termina, 4) y luego el que recibió revelación empieza hablar.  Si preguntamos ¿por qué?, el verso 33 nos dice, “pues Dios no es Dios de confusión, sino de paz.”

         Muchos que dicen que ejercen estos dones hoy ignoran lo que revelo el Espíritu Santo aquí.  Sabiendo que fuera así, el verso 38 dice “Mas el que ignora (lo escrito aquí), ignore.  Un profeta de Dios no puede ir en contra de los mandamientos de Dios.

         Otro punto que quiero tocar son los propósitos de los dones milagrosos.  El Nuevo Testamento menciona dos: 1)  Para confirmar la palabra predicado, y 2) para revelar toda la verdad.

         En Mar. 16:17-18 leemos: “Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios, hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daños; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.”  Aquí el Señor Jesús les dirá lo que vendrá y en el verso 20 vemos el cumplimiento de lo mismo, “Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían.  Amén.”  Los primeros cristianos fueron predicando el evangelio, algo nuevo a muchas personas, diciendo que era de Dios.  ¿Pero cómo podían probar que esta doctrina era en verdad de Dios?  Hubo muchos falsos profetas, hablando mentiras en el nombre de Dios en estos días (como los hay ahora también), como Simón el mago (Hech. 8).  Las señales que hicieron eran obviamente de Dios y estas confirmaron que la prédica también era de Dios.    Nicodemo dijo la verdad cuando dijo al Señor: “sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él.” (Juan 3:2).  ¿Cómo sabía Nicodemo que Jesús era de Dios?  Por las señales que hizo.  ¿Cómo sabían que el evangelio era de Dios?  Por las señales que hicieron los predicadores.  Las señales fueron dados para confirmar que la palabra venia de Dios.  Actualmente, si quiero confirmar algo que enseño viene de Dios ¿Cómo lo hago?  Claro, citando donde la Biblia lo dice o lo enseña, pero ellos no tenían el Nuevo Testamento escrito, como tenemos hoy.  ¿Necesitamos los dones milagrosos para confirmar lo que es la verdad de Dios hoy en día?  No, por eso tenemos la Biblia, la palabra de Dios revelada e escrita por nosotros.

         Y eso nos trae al segundo propósito—de revelar “toda la verdad”.  Juan 15:26 dice, “Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mi.”  El  Espíritu de verdad” es el Espíritu Santo.  Hablando más adelante el Señor dijo, “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.”  El Espíritu Santo venía con el propósito de guiarles “a toda la verdad” y eso lo cumplió inspirando los apóstoles, los profetas del primer siglo,  y los escritores del Nuevo Testamento.  ¿Si la Biblia es completa, o sea tiene toda la verdad, necesitamos los dones espirituales todavía?  NO.

         En el último artículo de esta serie veremos que El Espíritu Santo no solamente habló del fin de estos dones, sino también nos dijo cuándo terminarán.

Tol Burk
1005 Meadow Creek Dr.

Allen, Texas  75002

(469) 307-6995

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