MERCADERES DEL CIELO:

PROVERVIOS 23:23

“Compra la verdad, y no la vendas; la sabiduría, la enseñanza y la inteligencia”

Un mercader es el que tiene el talento para vender toda su mercancía y obtener una ganancia justa. El Compra y vende.
“Comprar la verdad, eso es, no eludir ningún gasto, ninguna privación, ningún esfuerzo, a fin de obtener la posesión de la sabiduría; y no venderla, eso es, no ponerla encima para que se enfrente a alguna posesión terrenal, ganancia mundana, o disfrute sensual”.

Comprar: Calcular los Gastos:
El verdadero discípulo del Señor tiene que estar dispuesto a renunciar a algunas cosas: Lucas 9:57-62; Lucas 14:25-33.
El verdadero discípulo debe estar dispuesto a hacer tres compromisos:
1- Con la Palabra de Dios: Juan 8:31-32.
2- Con el Pueblo de Dios: Juan 13:34-35.
3- Con Dios Padre: Juan 15:8.
O como el buscador de perlas, Veamos: Mateo 13:44-46.

“Y no la Vendas”:

Una triste realidad de la naturaleza humana — la tendencia a perder nuestro celo, o nuestro sentido de perspectiva y valor, a medida que avanza el tiempo. Cuando creemos que el evangelio no puede salvar, y que las iglesias no pueden crecer, sin algún predicador sobresaliente (popular), súper cargado, bien educado, de tiempo completo, sin una “buena ubicación” (traducción: un local nuevo, de unos cuantos millones, en un lugar del pueblo de clase media alta), o sin algún programa especial de comunicación en masa — hermanos, hemos vendido a bajo precio el poder salvador del evangelio de Dios.
Ganar almas es de sabios: Proverbios 11:30:
Pero solo les podemos ganar con el evangelio puro del Señor, Romanos 1:16-17. No existe otro poder.
Tenemos que tener la misma mentalidad del apóstol Pablo, vemos 1 Corintios 9:16.
Debemos de tener presente el valor que tiene nuestra alma, veamos Mateo 16:26.
Dios quiere que todos los hombres sean salvos, veamos 1 Timoteo 2:4.
Busquemos almas con quienes compartir el mensaje: Juan 1:41-51.

Debemos de cooperar con la verdad:
3 Juan 5-8

Para cooperar con la verdad no se necesita ser:
Rico. Marcos 10:17-22; 12:41-44.
Un erudito. Hechos 4:13; 1 Cor. 1:26; 2:1, 4-5
Altamente talentoso. Isa. 28:11; 2 Cor. 10:10.

Debemos de amar la verdad: 2 Tesalonicenses 2:8-12.

Conclusión:

Para ser buenos mercaderes del cielo necesitamos esforzarnos por hacer que nuestro tesoro sea celestial: Mateo 6:19-21.

“Lo que el hombre ama, aquello es su Dios, porque lo lleva en su corazón, anda con ello día y noche, duerme con ello y despierta con ello; sea lo que fuere: riqueza o dinero, placer o renombre”

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