Introducción: El pecado se origina en los sentidos
de la carne del hombre y se desarrolla hasta que finalmente produce los
resultados que llevan a la muerte eterna.
Aproximadamente 2 años después de la liberación de
servidumbre en Egipto, Dios Guió a la nación hebrea a Cades-Barnea. El tiempo
había llegado para la nación entrar en la tierra de promesa. Lamentablemente,
Israel se rebelo y el castigo fue 40 años ambulando y pastoreando en el
desierto. Ahora Moisés muere y el liderato paso a Josué. Bajo el liderato
de Josué la conquista de Palestina se efectuó. Sin embargo antes de
entrar a la tierra prometida, Dios mando que Israel no se contaminara ni
deshonrara con las costumbres abominables y paganas de los habitantes y sus
alrededores, (ver Lev. 18:24-25,30), El hecho que los
israelitas pasaran una generación completa solos con Dios en el
desierto antes de que entraran en contacto con esta sociedad corrupta, debió
de haber hecho una impresión en sus mentes y sus corazones de las estrictas
diferencias entre lo correcto e incorrecto, entre lo malo y lo bueno.
Esta situación fue diseñada por Dios para que produjera
en ellos un odio y rechazo hacia el pecado. Este es el porque las escrituras
presentan la conquista de Canaán como un hecho de justo juicio de Dios contra
los habitantes de la tierra. Dios dio instrucciones especificas de como se
iba llevar a cabo la toma de la ciudad de Jericó. La estrategia de la campaña
no seria para ningún hombre diseñarla o trazarla, sino el poder de Dios seria
el que iba a entregar en sus manos la ciudad de Jericó. No iba haber
riesgo ni perdida de vida de parte de Israel. La captura de la ciudad era de
Dios, de igual manera el botín pertenecía también a Dios. Dios ordeno a
Israel no tomar nada del botín para ellos. Todo en la ciudad era para
dedicarlo a Dios (Josué 6:18-19). La dedicación del botín a
Dios era para que reconocieran el impresionante e insuperable poder de Dios.
No es si no hasta pocos días después (Josué 711) que aprendemos
de la trasgresión de las instrucciones de Dios. Dios señala el pecador, Acán
(7:18) y Josué lo enfrenta, es entonces cuando aprendemos la
evolución del pecado en la vida de Acán (7:20-21). Acán confeso
que tomo una prenda Babilónica, ciclos de plata, un lingote de oro, la cual
codicio y tomo, y escondió en su tienda. Los artículos tomados por Acán
fueron de algún valor, pero palidece en insignificancia cuando es comparado
con las consecuencias que se trajo así mismo, y a su familia. Notemos una
cosa que el pecado empieza su evolución en nuestras vidas a través de
nuestros sentidos. Acán dijo;" yo vi.". Los sentidos juegan
un papel importante en permitir que el pecado entre en nuestras vidas. Las
cosas que oímos, vemos, saboreamos, olemos y sentimos influencian la mente,
agitando y despertando los deseos y las pasiones. La pasión descontrolada
destrona el razonamiento y sella la conciencia. Le sucedió a Acán, Eva, David
y puede hacerlo a nosotros también. El segundo paso en la evolución o
desarrollo del pecado es que el pecado se hunde dentro del corazón. Acán
explico que después que el “vio”, dijo yo “codicie”.
Codiciar es desear vivamente. Obviamente que este codiciar fue en deseo
desmedido. Jesús nos advierte del peligro de la codicia para que estemos al
tanto de lo que nos puede hacer o llevar, (Lucas 12:15).Sin
embargo este es un pecado que pocas personas creen que alguna vez serán
culpable de cometer.
Lo que trae a colación la historia de un sacerdote
católico quien se esta “retirando” de sus funciones. Hizo la declaración que
en 50 anos en el confesionario, el único pecado que nunca nadie confeso fue
el de codiciar. El tercer paso en el desarrollo evulucionario del pecado en
Acán fue que activo su mano para tomar. "Yo tome" dijo Acán.
La única cosa que necesitamos para agregar a la tentación para que el pecado
entre en nuestras vidas es acción. Muchas veces cantamos, "no te
rindas a la tentación porque rendirse es pecar". Nuestro deseo
ilícito por alguna cosa, unido con la oportunidad de satisfacer ese deseo, no
es nada más que tentación. (Santiago 1:14). Sin embargo cuando
actuamos con el deseo ilícito y nos rendimos a la oportunidad que se nos
presenta, el pecado entra en nuestras vidas (vea Santiago 1:15).
Ese fue el caso de Acán que "tomo" las cosas dedicadas para Dios.
El pecado de Acán lo llevo al secreto y al disimulo. El dijo "lo
escondí", lo que vi, codicie y tome. Al esconder su tesoro no hay duda
que Acán pensó que se había salido con la suya. Nada causo interrupción ni
dificultad en la rutina diaria del campamento hasta el momento de atacar
contra Hai. Josué desconocía el hecho de que el pecado se metió en el
campamento, como también lo estaba el resto de la nación, pero Dios que es;
Omnisciente y Omnipresente lo sabía. “Y no hay cosa creada que no sea
manifiesta en se presencia antes bien todas las cosas están desnudas y
abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta” (Hebreos
4:13), Acán pensó que su pecado no iba a ser descubierto, pero se
equivoco, como muchos hoy. La historia del desarrollo y evolución del pecado
esta resumida en (Santiago 1:15), “Entonces la concupiscencia
después que ha concebido, da a luz el pecado, y el pecado siendo
consumado, da a luz la muerte”. En el caso de Acán literalmente el perdió su
vida y las vidas de su familia. El pecado puede costarle al hombre su vida
física, y de esos casos vemos muchísimos a diario en esta vida, pero aun no
siendo así, ciertamente le costara la vida eterna con el Padre en la gloria
eterna. El pecado separa al hombre de Dios (Isaías 59:1-2), La
evolución del pecado en la vida de Acán claramente nos demuestra la verdad
que el apóstol Pablo escribió en Romanos 6:23 "La paga del
pecado es muerte"
Este sermon pertenece a: Miguel A. Rosario.
Puede escribirme: migmarge@gmail.com