¿SOLO LOS MIEMBROS DE LA IGLESIA DE CRISTO SERAN SALVOS?:

Por: Kyle Pope

Esta pregunta la encontramos muy seguido cuando interactuamos con personas del mundo religioso, Kyle nos ayuda a prepararnos para responder adecuadamente.
Definición de los términos.
Empecemos definiendo algunos términos usados en esta pregunta. Tres de estos términos son significativos:
“Iglesia de Cristo”
La Biblia enseña que mientras Jesús estaba en la tierra, Él declaro Su intención de construir Su iglesia. En Mateo 16:18, después de que Pedro confeso que Jesús era el Cristo, el Señor le dijo: “Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.” Notemos en el texto que Jesús no declaro Su intención de construir Sus iglesias (plural), sino Su iglesia (singular). Luego de que Jesús ascendió al cielo, Lucas dice que aquellos que lo siguieron en verdad serian “añadidos” a esta iglesia que Él construyo.
Cuando las personas aceptaron el evangelio en el día de pentecostés, Lucas escribió, “Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.” (Hech 2:47). Notamos de esto, que la iglesia de Cristo está compuesta de aquellos que el Señor “añadía” a ella, y que serían “salvos”. Así que, si usamos la terminología bíblica, la iglesia de Cristo está compuesta de los salvos.
La Biblia deja claro que Dios no está complacido de que aquellos que siguen a Cristo en verdad, estén divididos. Cuando las personas que claman seguir a Cristo se dividen, el Espíritu Santo dijo que tal división era “carnal”.
La iglesia en Corinto se dividió y cada uno declaraba “yo soy de Pablo” “yo soy de Apolo” o “yo soy de Cefas” o “yo soy de Cristo” (1 Cor 1:12). En respuesta a esto, Pablo hizo una pregunta retórica, “¿Acaso está dividido Cristo?” (1 Cor 1:13). La respuesta a esta pregunta era “¡No!”. Después, en la misma epístola, Pablo escribió, “Porque diciendo el uno: Yo ciertamente soy de Pablo; y el otro: Yo soy de Apolos, ¿no sois carnales?” (1 Cor 3:4). Esto muestra que la iglesia de Cristo no está construida con la intención de crear divisiones o grupos diversos, sino una sola iglesia. Es por esta iglesia que el escritor de los Hebreos dice que los verdaderos cristianos vendrían, él dice: “sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles, a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos,” (Hebreos 12:22-23). Entonces, la iglesia del Señor está hecha de aquellos vivos y muertos cuyos nombres están “inscritos en los cielos”. Esto es propiamente la iglesia de Cristo, no una denominación o subconjunto de la iglesia del Señor, sino la iglesia que pertenece a Cristo.
“Miembros”
El Nuevo Testamento usa frecuentemente el término de miembros como partes de un cuerpo físico. La iglesia de Cristo es muchas veces figurada como Su cuerpo y Sus seguidores como miembros de ese cuerpo. Colosenses 1:24 iguala Su iglesia con Su cuerpo “…por su cuerpo, que es la iglesia;”. Habiendo dejado el pecado, los cristianos éramos “extranjeros y peregrinos”, pero en Cristo somos “miembros de la familia de Dios,” (Efe 2:19). Aunque seamos diversos y muy diferentes uno del otro, somos parte de “un cuerpo”. Pablo le dijo a los Romanos, “Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros.” (Rom 12:4-5). Esto habla de las diferentes habilidades, fuerzas y talentos que el cristiano tiene como parte de la iglesia. Entonces, los miembros de la iglesia de Cristo son aquellos que funcionan como parte de Su cuerpo como resultado de Dios añadiéndolos al cuerpo de Cristo, la iglesia de Cristo.
“Ser salvo”
Ser salvo es disfrutar del perdón de pecados y la esperanza de una vida eternal con Dios en los tiempos a porvenir. Ya hemos visto de que la iglesia está compuesta por aquellos que están “inscritos en los cielos” (Heb 12:23). También hemos visto que en el día de pentecostés, el Señor añadió a la iglesia “los que habían de ser salvos” (Hech 2:47). Además, de que la iglesia por definición está compuesta de aquellos miembros del cuerpo de Cristo que son salvos por Su sangre y añadidos a Él. Entonces, bajo estas definiciones, podemos responder que: Sí, solo los miembros de la iglesia de Cristo serán salvos porque la iglesia por definición está compuesta de salvos.
Lo que esto No significa.
Esto es fácil de entender, pero también definamos claramente lo que esto no significa. No significa que…
… serán salvos aquellos que son miembros de alguna denominación humana que se llame a sí misma “iglesia de Cristo”
La Biblia deja en claro que el Señor conoce “a aquellos que son suyos”. Pablo declara a Timoteo, “Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo.” (2 Tim 2:19). El problema no está en cómo nos llamamos a nosotros mismos, es sobre lo que Él Señor establece y lo que Él Señor identifica a través de su palabra. Es sobre aquellos que el Señor reconoce como Suyos. La Biblia aclara que las cosas que el Señor no ha establecido serán desarraigadas. Jesús les dijo a Sus discípulos “Toda planta que no plantó mi Padre celestial, será desarraigada.” (Mat 15:13). Para ellos no es suficiente usar el nombre bíblico, sino también siguen tradiciones humanas y doctrinas de hombre. Jesús condeno esta actitud, declarando “Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres.” (Mat 15:8-9). A menos que nuestra fe y prácticas estén enraizadas en la palabra de Dios, es inútil pensar que seremos salvos.
Más allá, esto No significa…
…que se salvaran aquellos que simplemente obedezcan el evangelio.
Justo como la definición de “iglesia”, por definición, aquellos que son salvos, deben permanecer en la palabra. Jesús dijo, “Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos;” (Juan 8:31). Debemos levantarnos en contra de las falsas doctrinas de aquellos que dicen “una vez salvo, siempre salvo”, y si pensamos que las responsabilidades con el Señor desaparecerían una vez bautizados, estamos abrazando el mismo error. Aquellos que siguen a Cristo en verdad son Suyos. Pablo dijo a los romanos, a través del Espíritu Santo, “Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.” (Rom 8:9). El Espíritu de Cristo era obediente a la voluntad de Su Padre. Debemos hacer lo mismo.
Conclusión.
Terminaremos este estudio con una simple pregunta para el lector ¿Por qué ser miembro de una denominación humana? ¿Por qué no buscar, como fieles cristianos a través de la palabra, ser miembros de nada más y nada menos que la iglesia del Señor? Puede hacerlo al obedecer el evangelio de Cristo Jesús, e identificándose usted mismo como cuerpo del Señor.

Traducido por: Eula Vasquez.

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