NO ME DIGAS SINO LA VERDAD:

(1 Reyes 22)

La verdad es importante (Jua 8:32) “y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.” (Pro 23:23) “Compra la verdad, y no la vendas; La sabiduría, la enseñanza y la inteligencia.” La verdad se encuentra en las páginas de la Palabra de Dios (Juan 17.17; 2º Samuel 7.28; Salmos 119.142, 151, 160).
El asunto que nos compete a ahora es, ¿Qué haremos con la verdad?
Consideremos Jeremías 5.1; 1 Timoteo 4.3; 1 Pedro 1.22; Zacarías 8.16; Efesios 4.15; 1º Reyes 2.4; 3.6; Salmos 86.11; Juan 3.21; 1 Juan 1.6; 1 Timoteo 3.15.
Consideraremos 1º Reyes 22. Son poderosas lecciones las que se encuentran aquí, lecciones relacionadas con nuestra actitud para con la Biblia y las consecuencias de desconocer la verdad y rechazarla. El título de la lección se toma del versículo 16
PODEMOS PARTICIPAR EN JUEGOS CON LA VERDAD (22.1–17)
Un rey piadoso participó en el juego de «la concesión» (vers. 1–4). El rey de Judá visitó al rey de Israel (vers. 2), un evento poco usual.
Se mencionan dos razones: (1) Un matrimonio (2º Crónicas 18.1; vea 2º Reyes 8.18, 27). (2) Un tratado de paz con Israel (vers. 44). Los motivos de Josafat eran sin duda de los más elevados, pero lo que hizo fue erróneo en principio, desastroso en la práctica y casi letal en las consecuencias.
Josafat consintió en ir con Acab a la guerra contra los sirios (vers. 3–4), ¡una decisión que desagradó al Señor! (2º Crónicas 19.2.)
Los falsos profetas participaron en el juego «decir a otros lo que desean oír» (vers. 5–7).
Cuando Josafat insistió en consultar con el Señor (vers. 5), Acab llamó a cuatrocientos profetas (vers. 6).
Estos eran profetas de palacio que Acab mantenía a su lado para que le dijeran lo que deseaba oír. La respuesta de ellos fue ambigua.
Josafat no estaba satisfecho y pidió un profeta de Jehová (vers. 7). Un rey impío participó en el juego «Dime la verdad, siempre y cuando coincida con lo que pienso» (vers. 8–11). Micaías era profeta de Jehová, pero Acab dijo: «yo le aborrezco, porque nunca me profetiza bien, sino solamente mal» (vers. 8). Acab deseaba solamente aduladores espirituales (note 2ª Timoteo 4.3–4). ¡A veces la verdad duele!
Mientras se buscaba a Micaías (vers. 9), los cuatrocientos profetas siguieron diciendo a Acab lo que deseaba oír (vers. 10–12).
Ahora lo hacían en nombre de Jehová (vers. 11–12); no era problema añadir a Jehová a la larga lista de dioses que ellos adoraban.
Uno de ellos se llamaba Sedequías (vers. 11).
El oficial que hablaba melosamente participó en el juego «Te diré lo que te conviene» (vers. 13; vea Isaías 30.9–10).
El valiente profeta dijo: «¡Dejémonos de juegos! ¡Digamos las cosas como
son!» (vers. 14–17).
La respuesta inicial de Micaías (vers. 15) motivó la maravillosa actitud que ilustran las palabras del versículo 16. ¡Qué hermoso sería que todos los oyentes
insistieran en la verdad de Dios y «nada más que la verdad»! (1Re 22:14) “Y Micaías respondió: Vive Jehová, que lo que Jehová me hablare, eso diré.” (1Re 22:15) “Vino, pues, al rey, y el rey le dijo: Micaías, ¿iremos a pelear contra Ramot de Galaad, o la dejaremos? El le respondió: Sube, y serás
prosperado, y Jehová la entregará en mano del rey.” (1Re 22:16) “Y el rey le dijo: ¿Hasta cuántas veces he de exigirte que no me digas sino la verdad en el
nombre de Jehová?” (1Re 22:17)
“Entonces él dijo: Yo vi a todo Israel esparcido por los montes, como ovejas que no tienen pastor; y Jehová dijo: Estos no tienen señor; vuélvase cada uno a su casa en paz.” En este versículo profetizaba la muerte de Acab.
SI PARTICIPAMOS EN JUEGOS CON LA VERDAD, TODOS SALIMOS PERDIENDO (22.18–23)
Acab siguió participando en juegos (vers. 18).
Se lee uno de los pasajes más extraños de la Biblia (vers. 19–23).
En vista de que Dios no necesita consejo ni instrucción de nadie (Romanos 11.34–35), no deben tomarse literalmente todos los detalles.
¡Era un instrumento dramático para decir que los profetas de Acab eran mentirosos!
Si alguien no ama la verdad por encima de todo lo demás, ¡Dios lo dejará que se engañe, que crea la mentira y se pierda! (2Ts 2:10) “y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos.” (2Ts 2:11) “Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira,”
(2Ts 2:12) “a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia.”
PODEMOS ESTAR RECHAZANDO LA VERDAD (22.24–28)
Sedequías rechazó la verdad (vers. 24– 25). Sedequías no tuvo problemas para entender «la esencia del mensaje» que contenía el breve relato de Micaías (1Re
22:24) “Entonces se acercó Sedequías hijo de Quenaana y golpeó a Micaías en la mejilla, diciendo: ¿Por dónde se fue de mí el Espíritu de Jehová para hablarte a ti?” Es probable que el versículo 25 se refiera a que Sedequías iba a tener que andar escondiéndose de Jezabel después de la muerte de Acab. Acab rechazó la verdad (vers. 26–28).
La expresión «hasta que yo vuelva en paz» indica que Acab rechazó la advertencia.
Micaías dijo, en efecto: «Si regresas a salvo, no seré un verdadero profeta» (vers. 28; vea Deuteronomio 18.20–22).
SI RECHAZAMOS LA VERDAD, ES INEVITABLE EL DESASTRE (22.29–39)
La batalla que no debió haberse peleado (vers. 29–33).
Un nervioso Acab habló a Josafat acerca de llevar puestas vestiduras reales, mientras se disfrazaba de soldado común (vers. 29–30).
Los capitanes de Ben-adad creyeron que Josafat era Acab, pero Jehová lo salvó (vers. 31–33; 2º Crónicas 18.31).
La muerte que había sido anunciada (vers. 34–39).
Una flecha disparada al azar perforó la armadura de Acab y aparentemente dañó una arteria (vers. 34).
Acab trató de salir de la batalla (vers. 34), pero no pudo (vers. 35). Murió, incorporado sobre su carro (vers. 35; 2º Crónicas 18.34). Su cuerpo fue llevado a Samaria (vers. 37).
Su carro empapado de sangre fue llevado al estanque para ser lavado, «y los perros lamieron su sangre […] conforme a la palabra que Jehová había hablado» (vers. 38).
¡La trágica historia de Acab debería convencer aun al más endurecido de que debemos interesarnos en la verdad y «nada más que la verdad»!
Hoy, la verdad no se puede separar de Cristo y Su Palabra. (Jua 14:6) “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” (Jua 5:23) “para que todos honren al Hijo como honran al Padre.
El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió.” (Jua 16:13) “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.” (Efe 4:21) “si en verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús.”
Los versículos anteriores nos adviertes que si menospreciamos su palabra menospreciamos a Cristo.
Es importante que nosotros estemos consciente de este punto.
Dios nos ayude a creer en la verdad acerca de Jesús y a obedecer la verdad revelada a los apóstoles. No basta con saber la verdad, debemos de hacer mas, es obedecerla.
Dios desea verdaderos oidores, pero también espera verdaderos hacedores.

Adaptado

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