ORIGEN DE LA AUTORIDAD:

Leamos Mateo 21:23-27: “Cuando vino al templo, los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo se acercaron a él mientras enseñaba, y le dijeron: ¿Con qué autoridad haces estas cosas? ¿y quién te dio esta autoridad? Respondiendo Jesús, les dijo: Yo también os haré una pregunta, y si me la contestáis, también yo os diré con qué autoridad hago estas cosas. El bautismo de Juan, ¿de dónde era? ¿Del cielo, o de los hombres? Ellos entonces discutían entre sí, diciendo: Si decimos, del cielo, nos dirá: ¿Por qué, pues, no le creísteis? Y si decimos, de los hombres, tememos al pueblo; porque todos tienen a Juan por profeta. Y respondiendo a Jesús, dijeron: No sabemos. Y él también les dijo: Tampoco yo os digo con qué autoridad hago estas cosas.” Aquí se enfoca la importancia de la autoridad.

Los principales sacerdotes y los ancianos no habían autorizado a Cristo a enseñar; por eso le preguntaron con qué autoridad lo hacía.

Es posible que ellos hayan pensado que destruirían su influencia si demostraban que el enseñaba sin “autoridad” de ellos.

En esta lección nos concentramos en “como” se establece el origen de Autoridad.
Los principales sacerdotes y los ancianos le preguntaron a Cristo…. ¿y quién te dio esta autoridad?

Estos demuestran la importancia del origen de la autoridad.

Algunas cosas en religión son aceptadas como autorizadas sin considerar, por un momento, de donde se derivaron (de donde vienen)
No solamente necesitamos autoridad sino que también necesitamos conocer de donde procede esta autoridad. De origen legal.

I. LA AUTORIDAD DIVINA NO PROCEDE:

A. De la doctrina o practicas del Antiguo Testamento. Muchos no comprenden esto y apelan a él cómo autoridad en el presente.
1. Ejemplos de estos se ven en estas prácticas religiosas:
a) Diezmos como mandamiento para ofrendar.
b) Música mecánica instrumental en la Adoración.
c) Infantes (Bebes) como miembros de la Iglesia.

2. Ellos no comprenden que el A.T. (el sistema) era solamente una sombra:
a) (Hebreos 10:1: “Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan.”).
b) Que fue removido cuan do Cristo murió en la cruz: (Col 2:14-16: “anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz. Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo.”
c) Efesios 2:14-16: “Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades”. ).

B. Tampoco es autoridad del predicador. Algunos consideran la palabra del predicador como autoridad en religión. Tal vez esto proceda del concepto sectario de que el predicador recibe un llamado especial del Señor para predicar Su palabra. Uno de los espectáculos más ridículos y lastimosos en religión es la “gran diversidad” de doctrinas enseñadas por estos predicadores. El predicador debe de predicar “La Palabra”; no su palabra 2 Timoteo 4:1-2: “Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. “.

C. Tampoco “credos” de los hombres. Prácticamente cada denominación tiene su propio manual, disciplina, etc. para organizar una Iglesia de esa clase. No podemos agradar a Dios aceptando credos de hombres: (Mat 15:9: “Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres.” ; Colosenses 2:21-22: “tales como: No manejes, ni gustes, ni aun toques (en conformidad a mandamientos y doctrinas de hombres), cosas que todas se destruyen con el uso? ).

D. Tampoco “los deseos” de la congregación. Algunas organizaciones religiosas con todo orgullo claman ser “democráticas” porque se rigen por la mayoría de votos de la organización. Los deseos de la congregación puede que no estén correctos.

1. Israel quería “dioses” delante de ellos (Éxodo 32).
2. Israel deseaba un rey (1 Samuel 8).
3. El Rey Saúl dijo que el pueblo deseaba ofrecer los sacrificios (1 Samuel 15:15,24).
4. Con mucha frecuencia los deseos de la gente son contrarios a los deseos de Dios.

E. Tampoco los ancianos (obispos, pastores, presbíteros) de esa iglesia. Los ancianos son para pastorear el rebaño donde ellos pertenecen y no de otro rebaño (1 Pedro 5:2: “Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto;”; Hechos 20:28: “Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre.”). Ellos están bajo la autoridad de Cristo y no tienen “ningún” poder legislativo en asuntos de Fe. Algunos asumen que los pastores o ancianos tienen esos poderes. Alguien dijo que no objetaba el uso de instrumentos mecánicos musicales si los ancianos lo aprobaban. Los ancianos están bajo la Autoridad de Cristo y no poseen poderes legislativos. Por lo tanto, practicas y organizaciones “desautorizadas” no pueden ser ESCRITURALES aunque los ancianos lo autoricen y lo manden.

F. Tampoco el fin justifica los medios. (Aunque sea con buen propósito). Algunos asumen que si lo que se hace es una buena obra, o que si se logran buenos resultados, eso es suficiente autoridad para hacerlo. Esto no clasifica una cosa como práctica sana (segura) en religión.

1. David obtenía buenos resultados cuando transportaba el arca del pacto (2 Samuel 6), pero no era lo correcto (Josué 3:3-6).
2. Usías trato de hacer una buena obra al quemar incienso para Jehová, pero no le correspondía a el hacerlo (2 Crónicas 26:16-20).
3. El fuego que Nadad y Abiú usaron para quemar incienso estaba haciendo su trabajo, pero no estaba autorizado (Lev 10:1-2).

CONCLUSION:
Hemos establecido la necesidad de autoridad y su origen correcto.
Hemos mostrado que el origen de la autoridad NO ES.
¿QUE DEBEMOS DE HABER APRENDIDO DE ESTA LECCION?
Que hay dos orígenes de autoridad: Divina y humana.
Que no podemos autorizar una práctica apelando al viejo Testamento.
Que los predicadores ni los ancianos son origen de autoridad.
La Iglesia no se gobierna por la mayoría de votos de sus miembros.
Los ancianos de la Iglesia no tienen derecho a emanar leyes.
Un gran programa, por mucho éxito que tenga, no prueba que esta correcto delante de Dios.

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*