¿Por qué Jesús no sanó a todos los de su tiempo?:

Introducción:
A.   En los evangelios Jesús sanó a muchas personas en su tiempo, pero mi pregunta es: ¿Por qué no sanó a todos los enfermos de su tiempo?
1.  La Biblia no nos dice que hubiera alguno en los tiempos de Jesús que se acercara a él con la necesidad de la sanidad, sin haberla encontrado.
2.  Está claro entonces que los que a él se acercaron sin el deseo de ser sanados, no fueron sanados.
B.    Con toda seguridad podemos decir que nunca nadie ha sanado más gente estando en el mundo que los que Jesús sanó cuando estuvo en esta tierra.
C.   Es bueno que notemos también que Jesús hizo todas aquellas cosas que agradaron al Padre, Juan 8:29.
D.   Pero nos queda siempre la pregunta, ¿Por qué entonces no sanó a todos los de su alrededor fuera que quisieran la sanidad o no?
E.    Juan 15:1-15. Pueda que alguno pregunte, ¿Fue acaso porque no le importaban esos que estaban sin sanar? ¿Era que Jesús amaba más a unos que a otros? ¿Por qué entonces no los sanó a todos?

  1. “¿POR QUE JESÚS NO SANO A TODOS?”  NO PORQUE…
    A.   Jesús no pudiera (falta de poder) sanarlos a todos, Lucas 5:17.
    1.  Dios estaba con Cristo, y él es “DIOS CON NOSOTROS”, Hechos 10:38; Colosenses 2:9.
    2.  Hay una completa armonía entre el Hijo y el Padre en trabajo y en palabra, Juan 5:19; (8:26-28,38).
    3.  Si él no sanó  porque no pudiera hacerlo, ¿significa eso que Dios no sana a cada uno de los de este tiempo porque no puede hacerlo? Juan 5:19.
    B.    Jesús los pudo haber sanado.
    1.  De hecho la Biblia nos declara que su corazón estaba lleno de amor, misericordia y compasión para con los enfermos, Mateo 8:5-7; 14:14.
    2.  Y pidió y enseñó a sus discípulos a tener este mismo corazón, Marcos 14:7; Gálatas 6:10.
    C.   Y para decir verdad, Sus muchos Milagros de Sanidad Prueban su Poder para Sanar, y Su Corazón para Sanar.
  2. JESÚS NO SANO A TODOS LOS DE SUS DÍAS PORQUE…
    A.   La sanidad universal de la carne, NO fue el trabajo que el Padre le había encomendado, Juan 5:30; 6:38.
    B.    Sus milagros solamente servían de señales de su más grandioso trabajo, Juan 9:1-4; 3:2.
    1.  Que él era el Hijo de Dios, Juan 5:36; 10:25; 11:25. Y que él era el Mesías, Hechos 2:22.
    2.  A traer fe en la gente en ÉL como el Hijo de Dios, Juan 10:37-38.
    3.  Para revelar su Gloria, Juan 2:11; Comp. Mateo 15:30,31.
    4.  Para probar su Autoridad:
    a.   Sobre el pecado (para perdonarlo) Marcos 2:4-12.
    b.  Sobre Satanás, Mateo 12:22-29.
    5.  Para mostrar el amor y la Compasión de Dios, Mateo 14:14.
    C. Milagros fueron suficientes para cumplir con el propósito Divino, Juan 17:4; 20:30-31.

III. LECCIÓN: JESÚS VINO A SANAR EL ALMA DE TODOS LOS QUE CREYEREN. Mateo 8:16,17; Isaías 53:4; 1 Pedro 2:21-22.
A.   ¡¡Lo que debemos aprender de sus milagros, es que él puede salvar nuestras almas del pecado!!
6.  El propósito de Dios al enviar su Hijo al mundo, fue a que éste sanara el alma de los hombres, Lucas 4:18.
7.  Y aún así, hay muchos que no quieren venir a él para ser sanados de sus pecados, Juan 12:37-40.
B.    EL Hizo y Dijo todas las Cosas, Para que Tú, Pudieras ser Salvos, Juan 5:34.
1.  Él Tiene poder para salvarte.
2.  Él tiene el deseo (y la voluntad) de Salvarte.
3.  ¿Tener sus milagros sobre tu carne, te convencen que él te puede sanar también el alma de todos tus pecados? Mateo 11:28.
4.  En Juan 5:13-15, Al hombre sanado se le advirtió sobre el pecado, y su gran daño que causa.
C.   Sus Milagros enseñan a los Cristianos a confiar en Su Gracia, 2 Corintios12:7-10.
1.  Jesús amaba a Pablo y lo pudo haber sanado.
2.  Pero Pablo necesitaba una lección más fuerte: La humildad y dependencia de Cristo en Todas las Cosas.
3.  Lucas 17:15-19—¿Le podemos dar gracias a Dios con gozo y regocijo y una adoración llena de amor a Cristo por la sanidad que nos ha dado?

CONCLUSIÓN:
A.   Jesús de hecho sanó a todos los que a él se acercaron buscando la sanidad.
B.    A todos los que Jesús sanó, les mostró que también tenía poder de sanar también el alma.
C.   ¿Permitiremos que su poder y su trabajo entren en nuestra vida? Entonces obedezcámosle en FE. Hechos 2:37,38,41; 22:16.
 

 

 

Este sermón pertenece a: Eric Castillo.

 

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