PRESERVANDO LA CONSCIENCIA DE LOS JOVENES:

 Por: Kyle Pope

Una tierna consciencia es una herramienta fundamental en ayudarnos a servir fielmente al Señor. Los padres debemos actuar sabiamente para ayudar a salvaguardar esta preciosa posesión en los corazones de nuestros hijos.

Las noticias están llenas de trágicas historias sobre jóvenes hombres y mujeres los cuales cometen actos horribles de brutalidad y crueldad mientras aún están en una edad temprana en la vida. En una transmisión, un experto observo que estos casos van en aumento y que incluso luego de ser sentenciados por crímenes serios, muchos de los jóvenes de hoy en día no demuestran remordimiento o vergüenza cuando se les llama la atención por sus acciones. Esto se parece a como era antes en los días de Jeremías. En cuanto a los malvados de Judá, el Señor les pregunto, “¿Se han avergonzado de haber hecho abominación? Ciertamente no se han avergonzado en lo más mínimo, ni supieron avergonzarse; caerán, por tanto, entre los que caigan; cuando los castigue caerán, dice Jehová.” (Jere.8:12).

Tristemente, esta tendencia no está limitada a los criminales habituales de nuestra sociedad, sino que también se ve entre los jóvenes de la iglesia en toda la hermandad. Vemos como cuentan mentiras de forma casual, como abrazan la inmoralidad, se deleitan al intoxicarse, rompen la ley, se burlan de las autoridades y admiran la rebelión. Aunque es cierto que los jóvenes de todos los periodos de la historia han tenido problemas con estas cosas, temo que algunas cosas que los jóvenes son forzados a enfrentar en estos tiempos son mucho más amenazantes para su bienestar espiritual de lo que la juventud rebelde de las generaciones previas pudo siquiera imaginar. Las adicciones pueden iniciar en la niñez. El irrespeto por las cosas que más pueden ayudarlos puede incrustarse en los corazones jóvenes.  El fallar en restringir actitudes y acciones de la carne puede hacer tan difícil el volver de nuevo a los valores espirituales que muchos nunca lo hacen. Jesús advirtió de forma adecuada: “Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar.” (Mat.18:6).

Indudablemente, muchos factores cuentan en esto, algunos están dentro de nuestro control y otros están fuera de nuestro control. Sin embargo, me parece a mí que hay algunas cosas que podemos hacer mientras nuestros hijos son jóvenes para ayudarles a preservar una consciencia tierna dentro de ellos.

Nutrir en ellos un entendimiento de su responsabilidad ante Dios.

Comportarse de cierta forma porque los padres del hijo lo demanda tiene sus limitaciones. Tan pronto como el hijo se dé cuenta que mama y papa no siempre saben lo que hace en secreto, toda la instrucción que recibió se va por la ventana. El alma humana debe darse cuenta que Dios ve nuestras acciones todo el tiempo. Tal conocimiento nos ayuda a gobernar nuestro comportamiento apropiadamente. El escritor de los Hebreos advirtió, “Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.” (Heb.4:13).

No trates la rebelión de forma ligera.

A veces un niño pequeño vera a sus padres a la cara y de forma desafiante les dirá: “¡No!” si los padres permiten que un hijo desobedezca de forma deliberada sus claras instrucciones, están plantando la semilla de la rebelión que producirá el espíritu que un día vera a Dios a la cara y rechazara Su consejo. Ciertamente, habrá veces cuando los hijos se rebelen. No estoy diciendo que debemos tratar cada incidente de rebelión de la misma manera o con la misma severidad, sin importar edad, compresión o intento. Sin embargo, no debe parecer como si algunas rebeliones son aceptables. Debemos dejar que nuestros hijos sepan que es un problema serio rechazar la autoridad que Dios puso sobre nosotros, ya sea a través de los padres, maestros, ancianos, autoridades civiles o la misma Escritura. Pablo enseño, “Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas.  De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos.” (Rom.13:1-2). Si los padres ignoran la rebelión, indirectamente les dicen a los hijos que a veces es aceptable desobedecer “las ordenanzas de Dios”, ¡No lo es!

No dejes que el mundo te diga lo que debes tolerar de tus hijos.

No sé porque sucede, pero en las últimas décadas, ha habido un cambio dramático en las expectaciones en la sociedad del tipo de comportamiento que los hijos son capaces. El mundo nos dice, “no puedes esperar que un niño se comporte”, así que no se espera que un niño obedezca y se comporte por sí mismo. El resultado es que cuando los padres no esperan cierto comportamiento, ese comportamiento no sucederá. Sí, todos nosotros hemos visto casos de padres comunicándoles a sus hijos que no son “lo suficientemente bueno”, sin importar lo que hagan. Esto puede ser muy destructivo, y ciertamente no estoy animando este tipo de cruel trato en nuestros hijos. Sin embargo, debemos ver las Escrituras para determinar por nosotros mismos el tipo de comportamiento que Dios espera de Sus hijos, y luego ejercer una influencia amorosa pero contundente para ayudar a producir un buen comportamiento en nuestros hijos. El Salmista declara correctamente, “La exposición de tus palabras alumbra; Hace entender a los simples.” (Salm.119:130). El mundo no seguirá el estándar de la Escritura, pero nosotros si debemos hacerlo. Además, así les damos a nuestros hijos un ejemplo estable, buena influencia y guianza, que les proveerá con fortaleza para mantenerse en contra de la corriente del mundo.

Traducido por: Eula Vasquez.

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