¿Qué dice la Biblia acerca de cremar el cuerpo?:

La cremación significa el incinerar o quemar de los cadáveres. La Biblia no toca este tema en particular.
La práctica de sepultar el cadáver era común entre los hebreos de los dos Testamentos. Entre ellos no hay mención de la práctica común de quemar el cadáver, costumbre común en otras gentes del mundo, mayormente en el oriente.
La Biblia es clara con respecto a la muerte y la mortalidad del cuerpo. Génesis 3:19 .
Un caso excepcional se encuentra en 1 Sam. 31:12,13. Tomaron los cuerpos sin cabeza y los llevaron a Jabes y los quemaron allí con fuego y luego sepultaron los huesos y tal vez las cenizas de ellos. Esta acción fue tomada para evitar que los filisteos, llegando a recobrar los restos de estos hombres decapitados, hicieran más insulto al rey Saúl y sus hijos. De esta manera se dio honor a los restos de Saúl y sus hijos. Lo que estos hombres hicieron fue alabado por David, veamos 2 Samuel 2:4-6.
Otro caso de quemar al cuerpo muerto lo vemos en Amós 6:10.
Al quemar el cadáver se adelanta el proceso de que se vuelva al polvo. La sepultura, o del cadáver o del polvo de la cremación, debe ser ejecutada con honra y respeto (Hech. 8:2). Cada familia puede decidir la manera de sepultar a sus muertos. La Biblia no especifica la manera. Las costumbres de las naciones con respecto a la manera se varían, pero el fin absoluto del cuerpo humano ya una vez muerto es determinado por Dios: vuelve al polvo porque de polvo es.
Jesús ilustró aún más una perspectiva en cuanto a disponer del cuerpo cuando se dirigió a alguien que quería seguirlo: Lucas 9:59-60. A primera vista, esta parece ser una respuesta dura e insensible, pero Jesús estaba determinado a que los que le siguieran le dieran toda su atención; disponer del cuerpo del muerto tenía, obviamente, una prioridad muy baja.
La esperanza del creyente, ya sea que sometamos nuestros restos para ser sepultados o incinerados, es que el cuerpo que es sepultado o incinerado no es el cuerpo que finalmente morará con el Señor. 1ra de Corintios 15:35, 37, 42-44.
La Biblia dice que aun los que están descompuestos y desintegrados en las aguas del mar serán resucitados en aquel día (Apocalipsis 20:13). El Dios que creó al mundo de la nada y luego creó al hombre del polvo de la tierra tiene suficiente poder para superar todo obstáculo para cumplir Su promesa.

Ya que el Espíritu Santo no ha dado instrucciones sobre cómo disponer del cuerpo físico muerto, entendemos que sepultarlo o cremarlo se deja a la discreción de cada cual.

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