¿Qué reflejan nuestras palabras?:

Como cristianos debemos de tener presente que es muy importante como actuamos, como respondemos. Ambas cosas reflejan si estamos dominados por el hombre viejo con sus vicios o por el hombre nuevo siguiendo el ejemplo de Cristo.
Los hermanos en Éfeso fueron exhortado por el apóstol Pablo en Efesios 4:26-27: “Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo.”

Hay un enojo carnal y hay un enojo espiritual.
El enojo carnal: Grita, maldice usando palabras corrompidas. Como lo expresa en Efesios 4:29: “Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca.” Además guarda rencor y así le da lugar al diablo porque lo anida.
El enojo espiritual: Mantiene la calma, expresa lo que no está bien, y sigue adelante.
Nosotros somos responsables, no podemos culpar a otros.
En unos versículos más adelante el apóstol Pablo les enseño a los hermanos a tener un cambio total:
Leamos Efesios 4:31-32: “Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.”

Leamos los mismos versos en la versión Biblia de las Américas:
Efesios 4:31-32: “Sea quitada de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritos, maledicencia, así como toda malicia. Sed más bien amables unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, así como también Dios os perdonó en Cristo.”

Ahora leamos los mismos versos en la Nueva Traducción Viviente:
Efesios 4:31-32: “Líbrense de toda amargura, furia, enojo, palabras ásperas, calumnias y toda clase de mala conducta. Por el contrario, sean amables unos con otros, sean de buen corazón, y perdónense unos a otros, tal como Dios los ha perdonado a ustedes por medio de Cristo.”

Vamos a librarnos de estas actitudes:
Toda amargura—Tanto de espíritu como de palabras: opuesta al término “bondad”.
y enojo—pasión por un tiempo: opuesto a “benignos”.
ira—Es decir, resentimiento permanente: opuesto a “perdonándoos unos a otros”.
Gritos — es la explosión violenta de una persona fuera de sí que comienza a gritar a otros.
Maledicencia — o calumnia es el lenguaje ofensivo, sea contra Dios o en contra del prójimo.
Vamos a tener estas cualidades:

Consecuentemente, volviéndose una vez más a las exhortaciones positivas, el apóstol prosigue: Y sed bondadosos los unos para con los otros, compasivos. Esto se puede comparar con Col. 3:12-13 “Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de un corazón de compasión, bondad, humildad, mansedumbre, soportándoos unos a otros y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. Así como el Señor os lo ha perdonado, así hacedlo también vosotros”.

Pablo añade: perdonándoos unos a otros, así como Dios en Cristo os perdonó. Colosenses dice, “así como el Señor”; Efesios, “así como Dios en Cristo”. No hay diferencia esencial.

Tal ejemplo y tal motivo, sin embargo, tienen relación con algo más que el mero deber de perdonar. Tocan toda la amplia área del amor, de la cual el ejercicio del perdón es solamente una de sus manifestaciones, y por cierto, una de las más importantes. El amor debe manifestarse en todas las áreas de nuestra vida, el amor moldeado según y motivado por el amor de Dios en Cristo.

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