“Señor, Enséñanos a orar”:

Lucas 11:1.
Aconteció que estaba Jesús orando en un lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos.
Mientras algunas oraciones son ofrecidas a Dios en las reuniones de los santos, me preocupa mucho a veces que muchos de mis hermanos todavía no han aprendido a orar debidamente.
Muchos son invitados a orar, sin saber exactamente la manera de cómo orar. Cualquiera pudiera decir, ¿Acaso no es solo pedir a Dios por esto o lo otro y ya? ¡Claro que NO!
¿Se nos ha enseñado a orar debidamente?

I. DIOS, EL PADRE.

He oído a hermanos dirigir sus oraciones como si estuvieran hablando con Jesús. La Biblia nos declara que el objeto de la oración es Dios, El Padre. Pablo enseñó a los Colosenses 2:12.
Con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz;
Otros muchos pasajes nos declaran que el objeto de nuestra oración debe ser Dios el Padre. Jesús nos lo declara en Juan 16:23,24.
En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará. Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.

II. EN EL NOMBRE DE JESÚS.

Muchos son los que están dejando el nombre de Jesús fuera cuando están elevando su plegaria a Dios el Padre. Oí a un hermano dirigir su oración y solamente decir Amén, sin orar en el Nombre del Señor Jesús. Otro hermano para cerrar su oración solamente dijo, “En tu nombre Amén”.
Estas yo las considero oraciones incompletas, y los que así oran deberían decir, “Enséñame a orar” No estoy menospreciando la oración de mis hermanos, pero si lo podemos hacer de la manera como la Biblia ya nos ha enseñado, entonces será mucho mejor.
Jesús dijo en Juan 15:16, No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé.
La Biblia declara que Cristo es nuestro mediador, de aquí que los que queramos dirigir oraciones por otros medios, no lo estamos haciendo de la manera correcta. Pablo escribiéndole al joven Timoteo le dice de la siguiente manera, 1 Timoteo 2:5.
Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre.
Que quede muy claro, es sólo a través de Cristo que tenemos acceso a Dios Padre. Efesios 2:18; Juan 14:6.

III. AUDIBLE E INTELEGIBLE.

Siempre que estemos en público, debemos de tomar en cuenta que la oración debe ser hecha con una voz fuerte para que se oiga. La única manera de saber si el que está dirigiendo la oración ya terminó, es cuando se oye el Amén.
He visto a hermanos, viéndose las caras unos a otros pues el hermano que dirigía la oración ya terminó y nadie lo supo solamente él.
La oración debe ser hecha como si estamos hablando al hermano de la par. Que se use el micrófono si es necesario. Es como cuando Pablo preguntó a los Corintios, ¿Cómo dirá Amén si no sabe por lo que has pedido? 1 Corintios 14:16.
Porque si bendices sólo con el espíritu, el que ocupa lugar de simple oyente, ¿cómo dirá el Amén a tu acción de gracias? Pues no sabe lo que has dicho.

IV. ORACIONES APROPIADAS PARA LA OCACIÓN.

Hay muchos hermanos que cuando están orando por “la cena del Señor” dan gracias a Dios por el día, por el tiempo, por los enfermos y piden por muchas cosas, menos por el pan y por el jugo. No estoy diciendo que esté malo, pero cada cosa debe estar en su lugar.
Cuando Jesús instituyó la cena, Él simplemente dio gracias por el pan y por el jugo, Mateo 26:26-27.
Y mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo. Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos;
Muchos hermanos son de los que yo llamo, “predicadores de oración”. Su meta cuando están orando es dar un segundo sermón adelantándose así al hermano que se preparó para la ocasión, citan muchos pasajes de la Biblia, al grado tal que su oración se llevó la mayor parte de la reunión. Cuando el estudio se alarga, es entonces cuando se comienza a ser impaciente con el hermano que nos está predicando. En lugar de criticar al hermano predicador, necesitamos notar lo largas que son algunas oraciones por algunos hermanos.
No tenemos que pedir por todo lo que está debajo del “sol” cada vez que oremos.
Si queremos orar largo y extendido, oremos en lo privado de nuestras vidas una, dos, o tres veces al día como lo solía hacer Daniel. Daniel 6:10:
Cuando Daniel supo que el edicto había sido firmado, entró en su casa, y abiertas las ventanas de su cámara que daban hacia Jerusalén, se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Dios, como lo solía hacer antes.
Aunque en nuestras reuniones cantamos “dulce oración, dulce oración” la oración no tiene que ser larga y extensa para cumplir con el mandamiento.
Contemos las palabras de muchas de las oraciones de la Biblia, Mateo 6:9-13; 26:39.
Algún hermano podrá decir, “Jesús pasaba la noche orando”. Claro, Él se retiraba sólo y en muchas ocasiones lo hacia de madrugada para poder orar largo y extendido a su Padre en los cielos.
Que la hora en la reunión de la iglesia, no sea sólo para orar, sino para cantar, y estudiar la Palabra de Dios.
Que tampoco se nos olvide que cuando dirigimos en público, no estamos haciendo una oración personal, sino como dije, en público, por lo tanto evitemos usar las palabras: YO, Y PIDO. Aprendamos a decir, “NOSOTROS, Y PEDIMOS”
Así como los discípulos se lo pidieron a Jesús en Lucas 11:1 así le deberíamos de decir. “Señor enséñanos a orar”.

Por: Eric Castillo.
Calgary, Canadá.

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