“Señor Jehová, ¿quién soy yo, y qué es mi casa, para que tú me hayas traído hasta aquí?”:

2 Samuel 7:18-29
David fue un hombre muy agradecido con Dios por cada una de las bendiciones que le dio. No solamente sintió ese gozo también lo expreso. Dios le revelo el futuro de sus descendientes y de su casa y esta fue su reacción:

I. David siente deseo de hacer casa a Dios: (2 Samuel 7:1-17).

A. Pero Dios le revela atraves del profeta Natán que él no le edificara casa pero que si lo hará uno de sus hijos. (Este hijo fue Salomon).
B. Y que uno de sus hijos va a reinar para siempre. (Este hijo fue Jesus).

II. Después de oír a Dios atraves del profeta Natán: (2 Samuel 7:18-29).

A. Vino a la presencia del Señor para orar y para meditar.
B. Ora con su ese sentimiento de alegría porque no se considera digno de magnifica bendiciones. El mismo dice: ¿Quién soy yo?.
C. Si sumamos todas las bendiciones que nosotros tenemos en Cristo como lo revela Efesios 1:3: “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo.”
D. Por eso debemos cada día ser fieles y agradecidos como lo dice Colosenses 3:15: “Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos.”
E. Recuerda y agradece a Dios todo lo ha hecho por su pueblo. Los saco de la esclavitud de Egipto y los hizo un pueblo único.
F. Al engrandecer Dios a su pueblo y a David se ha engrandecido EL MISMO. Por eso David le da a Dios toda la Gloria. Bien lo expresa en este texto: Salmos 70:4: “Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan, Y digan siempre los que aman tu salvación: Engrandecido sea Dios.”

CONCLUSION: Enseñemos a nuestros hijos la palabra de Dios y cuando ya no estemos ellos puedan seguir fieles a EL. Hagamos nuestra parte y dejemos los resultados al Señor.

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