UN  CAMINO AUN MÁS EXCELENTE:

Por: Lance Taylor.

Lance nos reta a pensar sobre el amor ágape  como una opción personal. ¿Esta nuestro comportamiento de acuerdo con estos principios?

Gastamos una cantidad considerable de tiempo, energía y dinero persiguiendo más y mejores cosas en la vida- un mejor trabajo, una mejor casa, mejor comida, mejores vacaciones, mejor conocimiento e incluso una mejor fe. En esta búsqueda por mejores cosas, en realidad estamos buscando que es mejor. Por fe, necesitamos buscar a Dios para encontrar lo que es mejor para nosotros. Salmos 118:8 dice: “Mejor es confiar en Jehová, Que confiar en el hombre.”

Así que, ¿Dónde está nuestra confianza? ¿Qué camino estamos siguiendo? ¿Estamos caminando de una manera que agrada a Dios, o estamos poniendo la confianza en lo que el hombre dice que es mejor para nosotros? ¿Estamos amando el mundo y las cosas que hay en él? 1 Juan 2:15 dice, “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.” Al preguntar esto, mi esfuerzo es llevarnos a pensar sobre Dios y la mejor forma de vivir.

En 1 Corintios 12, Pablo discute sobre los dones espirituales y como nos unimos como un solo cuerpo en Cristo, aunque seamos miembros individuales. El compara los miembros del cuerpo del Señor con los miembros de nuestro cuerpo físico. Nuestro lugar en la iglesia del Señor y nuestros dones (habilidades) para servirle son dados por el Espíritu Santo (1 Cor 12:11). Con estas habilidades vienen los problemas entre los hombres y mujeres para compararse y competir entre ellos. En nuestra naturaleza humana, tendemos a contar las habilidades y talentos en una forma de dar preferencia y prominencia incluso en aquellos que tienen más grandes dones. Pablo incluso reconoció que hay “dones mejores” (1 Cor 12:31). Él dice, “Procurad, pues, los dones mejores”. A todos nosotros probablemente nos gustaría ser más talentosos, pero sabemos que hay límites para tales dones. Mira la última parte de 1 Cor 12:31 “Mas yo os muestro un camino aún más excelente.”

Un camino aún más excelente. ¿Más excelente que cualquier don? ¿Más excelente que ser profeta, apóstol, maestro, hacedor de milagros, sanador, etc.? Sí. Pablo está a punto de discutir sobre un camino aún más excelente que cualquier don. ¿Cuál es el camino aún más excelente? El amor. Caridad. Ágape en griego. Lee 1 Corintios 13 aunque empieza desde el capítulo 12:31. Después de todo, los hombres han ubicado los capítulos y versículos en el texto. Sería difícil encontrar un lugar perfecto para dividir esta sección de la Escritura, pero muchas veces, leemos el capítulo 13 y apenas y vemos el último versículo del capítulo 12. El amor descrito en el capítulo 13 es lo que Dios ha hecho por la humanidad. Es un don remarcable para nosotros conocer el amor de Dios (Juan 3:16, 1 Juan 3:1, 4:7-8)

Al leer 1 Corintios 13, encontraras en los primeros 3 versículos que incluso si tenemos los mejores dones, sin amor no somos nada y no ganamos nada. ¡Que grandiosa afirmación acerca del valor del amor!

¿Cómo conseguimos este amor? ¿Cómo añadimos este amor a nuestras vidas? ¿Es intuitivo? ¿Es una habilidad que se desarrolla o se aprende? ¿Es algo que puedes tener naturalmente o que quizás nunca poseas?

El amor es definido en 1 Corintios 13:4-8. Descubrimos aquí que el amor es una decisión. Así es, una decisión. No se aprende y no es una habilidad natural. No es un don, o una bendición que va más allá de nuestra comprensión. Por el contrario, es una decisión verdadera. Para amar como lo describe 1 Corintios 13, debemos escoger tomar acción y el resultado es mostrar un amor Bíblico. El punto de vista del mundo sobre el amor no es el punto de vista de Dios. El mundo habla de “enamorarse” “amor a primera vista” y de como “el amor está en el aire”. Todas esta preconcepciones del amor dependen de los buenos sentimientos, emociones, belleza, compatibilidad y atracción. Esta vista del amor se desmorona cuando algo sale mal. Fallan en la prueba del tiempo, la prueba de la vida y la prueba de la fe.

Más allá de 1 Corintios 13, la Biblia enseña a amar por decisión. Consideremos las enseñanzas de Jesús en Mateo 5:43-48. Nos manda a amar a nuestros enemigos, a aquellos que nos maldicen, aquellos que nos odian, y aquellos que nos persiguen. ¿Por qué? Jesús lo explica en el versículo 45-48 cuando apunta que esta opción de amor nos hace “hijos de vuestro Padre celestial” y “perfectos como vuestro Padre que está en los cielos”. Entender esta enseñanza de Jesús nos hace darnos cuenta que el amor Bíblico es esencial no opcional, es completo y no imparcial.

En Romanos 5, también aprendemos que el amor Bíblico es una decisión. Vean especialmente el versículo 6-8. Noten que el amor de Dios era una demostración, no una inclinación. Cuando los factores importantes forman parte, el amor se vuelve una inclinación basada en la lujuria, belleza, atracción, emociones, sentimientos, compatibilidad, etc. Aun así Dios demostró Su amor hacia la humanidad cuando no lo merecíamos y cuando Él tenía todo el derecho de estar inclinado a no amarnos. Nos amó aun cuando nosotros éramos débiles, contados como impíos y siendo aún pecadores.

Amar por decisión es sin negligencia, apatía, inatención, e indiferencia. El amor Bíblico no ignora su responsabilidad para hacer lo bueno. Consideremos Santiago 4:17, “y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado.” Evitemos la indiferencia. Aunque sea muy fácil ignorar la oportunidad de escoger amar a alguien, no está bien para nosotros hacerlo.

Volviendo a las características del amor en 1 Corintios 13, vemos las acciones necesarias para amar por decisión como Dios nos enseñó. “El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, más se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.”

Si realmente practicamos el amor Bíblico como una decisión en nuestras acciones, entonces estaremos caminando y viviendo un camino aún más excelente al usar nuestro mejor don dado por Dios, la habilidad de amar así como Él nos ama. Todos tenemos la habilidad de amar de esta forma. Que podamos manifestar el amor ágape cada día.

Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor. (1 Cor 13:13)

Traducido por: Eula Vasquez.

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