UN CORRECTO PROPOSITO DE VIDA:

Hechos 17:24-28
Por Israel Zavala (Odessa, Texas)

INTRODUCCIÓN:
¿De dónde vinimos? ¿Qué estamos haciendo aquí? ¿Hacia dónde vamos? Para poder tener un correcto propósito de vida es necesario tener una correcta respuesta a estas preguntas. Tal vez muchos las responden a su manera o a su conveniencia, pero la Biblia que es la Palabra de Dios, nos dice que estamos aquí porque hemos sido creados por Dios y que es él quien nos da a todos la vida, el aliento y todas las cosas (Hechos 17:24-25). La Biblia nos dice que estamos en este mundo para alabanza de la gloria de Dios. (Isaías 43:7; Efesios 1:5-6). La Biblia nos dice que nos dirigimos hacia una de las dos vasta eternidades que existen, la vida eterna o la perdición eterna.- (Mateo 7:13-14; Romanos 2:6-11. Sabiendo esto, es de suma importancia que reflexionemos en cuanto al propósito correcto de nuestra vida. Toda persona necesita saber la dirección que debe de seguir. Esa dirección que tomemos hoy, determinará nuestro destino en la vida y por toda la eternidad.

I.- NO TE DISTRAIGAS CON LO QUE ESTA A TU ALREDEDOR
En la vida hay muchas cosas que son importantes, pero hay algunas que son esenciales. Y todo lo que es importante, por ningún motivo debe de tomar relevancia sobre aquello que es esencial. Por ejemplo, el buscar que comer, que beber o que vestir es importante, pero buscar el reino de Dios y su justicia es esencial (Mateo 6:31-33)

Una situación muy común que sucede es que las cosas más cercanas a nosotros, parecen ser las más grandes e importantes. Las presiones del momento, las situaciones del dia al dia, los compromisos escolares o laborales, o los proyectos materiales en los que trabajamos a menudo nos parecen que son la cosa más grande por la que debiéramos preocuparnos, mientras que a los objetivos que son a largo plazo y que son por mucho los más importantes y valiosos no les demostramos tanto interés.

Muchas veces tenemos problemas con nuestra vista, problemas de percepción, problemas para enfocar correctamente. Para muchos es facil ver y enfocarse en lo que está cerca pero es difícil ver y enfocarse en lo que está lejos. Yo por ejemplo, me resistía a creer que mi hija necesitaba anteojos, aun cuando se nos había enviado una notificacion de la escuela. A ella le encanta la lectura y nunca había notado que tuviera dificultar para leer. El médico me explicó que ella ve perfectamente de cerca, pero tiene problema para enfocar de lejos y que a eso se le llama miopía.

Desafortunadamente hay muchos también que padecen de miopía pero espiritual. Es decir que pueden ver claramente lo que está cerca de ellos pero no pueden ver lo que está a la distancia. Pare ellos su mundo es lo que está a su alrededor, su enfoque está en esas cosas y nada más. Cuando el problema es miopía física unos anteojos pueden corregir, pero cuando es miopía espiritual no es tan facil. El apóstol Pedro despues de haber mencionado la importancia de añadir a nuestra fe una serie de cualidades nos dice que el que no tiene estas cosas tiene la vista muy corta: “vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor… Pero el que no tiene estas cosas tiene la vista muy corta; es ciego, habiendo olvidado la purificación de sus antiguos pecados.” (2 Pedro 1:5-7, 9)

El cristiano o cristiana que no trata de suplir en su vida todas estas importantísimas cualidades voluntariamente se hace miope, al grado que solamente puede ver las cosas cercanas, las cosas de este mundo como las cuestiones materiales, los placeres, la satisfacción de la carne, etc. Pero NO ES CAPAZ de ver las cosas más lejanas, nos es capaz de ver lo espiritual, no es capaz de ver lo celestial, no es capaz de ver lo eterno. Nuestra fe debe que ser mucho más que creer en ciertos hechos o ciertas cuestiones. Nuestra fe necesita traducirse en acciones, en el desarrollo de un verdadero carácter cristiano, en una práctica constante de disciplina moral, de lo contrario, esa fe que tengamos, tarde que temprano desaparecerá.

Hay cosas importantes en la vida, pero estas cualidades que describe el apóstol Pedro son esenciales y requieren trabajo y esfuerzo más que cualquier otra cosa. Y todas son igualmente necesarias. Pedro no dice que terminemos con una para luego comenzar con otra sino que debemos estar ocupados todas a la vez. El resultado vale la pena. “Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. (2 Pedro 1:11)

II.- APRENDE A ESCOGER LO QUE ES EXCELENTE
El apóstol Pablo cuando escribe la carta a los hermanos de Filipos les dice que el oraba por ellos precisamente para que tuvieran esta capacidad de ver las cosas y elegir. “Y esto pido en oración, que vuestro amor abunde aún más y más en ciencia y en todo conocimiento, para que aprobéis lo mejor, a fin de que seáis sinceros e irreprensibles para el día de Cristo, llenos de frutos de justicia que son por medio de Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios.” (Filipenses 1:9-11) La Versión Moderna traduce en el v.10 “de modo que podáis aprobar las cosas que son excelentes”

Cuán importante es para tener éxito en la vida el poder tener la capacidad de diferenciar o discernir entre lo correcto y lo incorrecto, entre lo vital y lo superficial, entre lo que agrada a Dios y lo que no le agrada. Solo así podremos escoger bien, podremos aprobar lo mejor, y llegaremos a ser cristianos inteligentes y juiciosos en cada aspecto de nuestra vida.

Para el apóstol Pablo solo había un propósito principal en la vida. Si Pablo trabajaba, luchaba, se esforzaba, sufría toda clase de oprobios era por la esperanza que tenía en Dios. “Que por esto mismo trabajamos y sufrimos oprobios, porque esperamos en el Dios viviente, que es el Salvador de todos los hombres, mayormente de los que creen.” (1 Timoteo 4:10) La biblia de Las Américas dice: “Porque por esto trabajamos y nos esforzamos, porque hemos puesto nuestra esperanza en el Dios vivo…” Para Pablo no había nada más importante que ver realizada esa esperanza que le motivaba y le impulsaba a luchar y soportar los oprobios, es decir, el galardón que el Señor ha prometido. Ante todas las cosas que la vida le podía ofrecer él había escogido lo excelente.

“Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.” (Filipenses 3:13-14) El apóstol Pablo hizo muchas cosas en la vida, pero él dice: “una cosa hago”. Es decir, que para él todas las cosas estaban centradas en un solo propósito principal: servir a Dios hasta terminar la carrera y recibir así el galardón, el premio del supremo llamamiento que es en Cristo Jesus.

Somos cristianos, pero también vivimos en este mundo con responsabilidades y obligaciones de todo tipo, pero siempre en nuestra mente debe estar el pensamiento de que todas las decisiones que tomemos o tengamos que tomar van a estar siempre reguladas por nuestro compromiso con Cristo, por nuestra lealtad a él. ¿Qué carrera estudiar? ¿Qué trabajo vamos a desempeñar? ¿Qué amigos vamos a elegir? ¿Qué clase de pasatiempos o diversión vamos a procurar? ¿Con que clase de persona nos vamos a casar? Todas las cosas de nuestra vida las vamos a procurar pensando en que nos ayuden a servir mejor a Dios y alcanzar la vida eterna.

Cuando una persona tiene bien en claro cuál es el más grande propósito de la vida, sin lugar a dudas podrá hacer decisiones sabias y acertadas. Pero cuando no tiene la capacidad de ver aquello que es más importante, aquello que es excelente, entonces tomará decisiones basadas simplemente en sus gustos y preferencias, aun cuando esas decisiones le alejen de Dios, le alejen de la Iglesia, le alejen de sus responsabilidades cristianas, le alejen de la vida eterna.

Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado. (2 Timoteo 2:4) En esta vida primeramente somos soldados de Cristo y despues somos todo lo demás. Nuestros pensamientos no pueden estar divididos, nuestros pensamientos deben estar concentrados en un solo objetivo, agradar a aquel que nos tomó por soldados para poder así alcanzar el premio de la vida eterna.

III.- PON TU VIDA EN LA PERSPECTVA CORRECTA
Uno de los versículos de la Biblia que más debe resonar en nuestra cabeza es Mateo 26:16, ojalá que todo persona con planes y sueños futuros lo pueda tener bien grabado en sus mente “Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?

Muchos individuos tristemente toman decisiones como si esta vida fuera todo lo que tenemos, pero la realidad es que esta vida simplemente es la introducción a toda una eternidad y la forma en que vivamos este breve lapso de tiempo va a determinar cuál será nuestro estado eterno. Si tú lograste alcanzar cada meta que te propusiste en esta vida pero al final perdiste tu alma ¿De qué habrá servido? Si tuviste la educación que deseabas y lograste ser exitosos en una profesión pero al final perdiste tu alma ¿De qué habrá servido? Si encontraste a ese esposo o esposa que tanto buscabas pero al final perdiste tu alma ¿De qué habrá servido? Si tuviste una buena posición social y económica y reconocimiento pero al final perdiste tu alma ¿De qué habrá servido? Si disfrutaste de todos los placeres, deleites, diversión, lujos, comodidades, etc. pero al final perdiste tu alma ¿De qué habrá servido?

Todas las cosas materiales y los tesoros que acumulemos en la tierra y los honores que recibamos no tienen ningún valor en la obtención de la vida eterna. Así que evalúa todo lo que vayas a hacer siempre desde esta perspectiva. Si tu alma se pierde, te arrepentirás y te lamentaras toda una eternidad, y ya no habrá oportunidad de corregir. Si perseguiste siempre el propósito correcto de la vida, si te esforzaste por ser obediente a Dios y su Palabra, y si fuiste un fiel cristiano que perseveró hasta terminar su carrera, la eternidad en el cielo te espera “Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano. He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida.” (2 Timoteo 4:6-8)

CONCLUSIÓN
El obedecer o no a la verdad y la manera en que hicimos uso de nuestra vida en este mundo dictará nuestro destino final. La naturaleza de nuestras obras será la base de nuestro juicio. Aprovecha bien la vida que el Señor te da.

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