VERDADEROS DISCIPULOS DE CRISTO:

Bendito sea nuestro Dios que nos ha dado el privilegio de empezar un nuevo año. Es un buen momento para recordad los tres compromisos que adquirimos el día que nos hicimos discípulos de nuestro Señor Jesucristo, y volver a retomarlos:

Cuando oímos el evangelio de Cristo y decidimos obedecerlo ese día nos hicimos sus discípulos que significa seguidores, estudiantes o imitadores, veamos Mateo 28:18-20: “Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. 19Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; 20enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.”
¿Qué espera el Señor de nosotros como sus discípulos?
Que seamos fieles en todo. Para cumplir esto cada discípulo debe de:

1- Permanecer en su Palabra: Juan 8:31-32: “Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; 32y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.” Permanecer en su palabra significa estar aprendiendo siempre de ella y obedeciéndola cada dia.

2- Amar a los Hermanos: Juan 13:34-35: “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. 35En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.” El amor entre nosotros es una marca que no se puede perder. Pero el amor que debe de a ver entre nosotros debe de ser de la misma calidad como el de Cristo, este es un amor de sacrificio y de entrega total.

3- Dar Gloria al Padre: Juan 15:8: “En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.” Los frutos que llevaremos son en dos sentidos:

a- Uno es nuestra vida nuestras acciones como Dice Gálatas 5:22-23: “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, 23mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.”
b- Dos, trayendo otros a Cristo cuando compartimos el evangelio y tenemos el mismo pensamiento de Pablo en 1 Corintios 9:16: “Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio!”
Si permanecemos en su Palabra conociéndola y obedeciéndola, vamos a poder amarnos como hermanos y como Cristo nos ama y vamos a sentir un vivo celo por predicar el evangelio para que otros vengan a ser parte de la familia de Dios. Mejoremos en estos tres compromisos y seremos verdaderos discípulos de Cristo.

 

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