CONTENTAMIENTO EN EL MATRIMONIO

(Kyle Pope).

“Muchas personas se pierden del gozo de las pequeñas cosas al esperar una felicidad más grande” Pearl Buck. ¿Qué aplicaciones de este principio se pueden tomar para el  matrimonio?

El matrimonio fue creado para proveer felicidad, contentamiento y compañerismo. Cuando Dios vio que el hombre estaba solo, Él dijo en Génesis 2:18, “No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él”. A pesar de la previsión de Dios, esto no es siempre lo que pasa. El divorcio y el adulterio son comunes, liderando a muchos a primero probar su relación ilegalmente al “vivir juntos” antes de hacer un compromiso total de matrimonio. Demasiado seguido, rehusamos el estar contentos con lo que Dios ha provisto para nuestra felicidad.

La iglesia del Señor no es inmune a este problema. Tristemente, incluso los cristianos enfrentan matrimonios fallidos e intentan justificar uniones ilegales. En la iglesia, parejas que una vez fueron felices enfrentan la depresión, las peleas, o el creciente alejamiento hacia aquellos que deberían sentirse cercanos. Para los cristianos, este es un problema espiritual que puede afectar en donde pasamos la eternidad. Por esto, necesitamos considerar como podemos atraer contentamiento al matrimonio.

La intención de Dios para nosotros es que estemos contentos.

Cuando las parejas son infelices, debemos recordar que esto no es lo que Dios quería. Los esposos están mandados a vivir contentamente a sus esposas. El hombre sabio enseño al esposo a encontrar satisfacción en su esposa “en todo tiempo” y en “recrearse en su amor” (Prov 5:15-20). Pablo mando a los esposos a no ser “ásperos con ellas” (Col 3:19). Las esposas también deben estar contentas con sus maridos. Así como los esposos, las esposas son mandadas a “amar a sus esposos” (Tito 2:4). Después de su pecado, Dios le dijo a Eva, “tu deseo será para tu marido,” (Gen 3:16).

En los tiempos bíblicos muchos matrimonios fueron arreglados. Las cosas son diferentes ahora, pero el cargo de contentamiento es el mismo. Proverbios 31:18 describe a la mujer virtuosa que sirve a su familia, pero notamos que ella “Ve que van bien sus negocios”, esto puede referirse a la calidad de los bienes que hace o prepara, pero sospecho que también se refiere de su actitud hacia lo que posee. Ella no está descontenta con su esposo, sus provisiones hacia ella o las cosas que ella tiene. Ella lo ve bien. Eso es contentamiento.

¿Qué causa descontento?

Desafortunadamente el ser humano muy seguido desobedece los mandamientos e intenciones de Dios para nosotros. ¿Por qué es así en el matrimonio? ¿Qué nos guía al descontento? Muchas cosas contribuyen a esto:

La industria del entretenimiento.

Películas, series de televisión, novelas, revistas y el internet hacen dinero al mostrar al hombre más guapo y a la mujer más hermosa en formas que animan al descontento. Este no es un problema nuevo. Los programas antiguos eran igualmente culpables de esto. Al mostrar esposos y esposas ideales siempre tomando las decisiones correctas, la vista apropiada y saludable de nuestros compañeros se ve dañada por comparaciones injustas. La vida real es más complicada. No todas las parejas toman las decisiones adecuadas. Las personas reales tienen defectos, manchas y arrugas.

Ahora la verdad es muchas veces anti-matrimonio. Cuando los medios presentan gozo, felicidad y emoción, muchas veces no relacionan estas cosas con el matrimonio, sino fuera de él, antes de él, después de él o cuando ¡se liberan de el! La verdad es que el pasto no es “más verde al otro lado”. Esta es una mentira con la que satanás convence al mundo a aceptar. Si todo el gozo esta fuera del matrimonio, ¿Por qué las personas continúan buscando compañía permanente?

Una sociedad con dinero.

En el pasado, el matrimonio no era una decisión de afecto y compañía, sino muchas veces un problema de necesidad. ¿Cómo mantenías una casa para vivir si pasabas trabajando todo el día en el campo? ¿Cómo proveer dinero si pasabas cuidando a tus hijos todo el día? La riqueza de nuestra cultura nos ha presentado opciones que no estaban disponibles en el pasado. Vemos esto en el cuidado de las viudas. En los tiempos bíblicos, el soporte de la iglesia a las viudas era vital para la sobrevivencia de las viudas sin familia (1 Tim 5:3-16). Ahora Seguridad Social y las generosas cuentas de retiro hacen raro mantener esta necesidad. Aunque esto es afortunado, en muchas maneras, también contribuye a actitudes en nuestra cultura que nos guían  a mirarnos uno al otro como si no nos necesitáramos. Una esposa podría sentir que no necesita a su esposo. Un esposo podría no sentir ninguna responsabilidad para proveer a su esposa. Esto puede contribuir al descontento.

Los movimientos feministas.

Cuando los movimientos feministas iniciaron, se atentaba con impedir abusos. Pedían pagos iguales por trabajos iguales, y detener el maltrato a la mujer. Ahora se han vuelto un grupo de “anti-hombres”. El feminismo moderno promueve la homosexualidad y se opone a la familia tradicional. Esto ha guiado a una mentalidad en donde ambos géneros dicen “si tengo problemas con mi matrimonio, no tengo que solucionarlos, cuidare de mí mismo/a”. Cuando estas actitudes llegan al matrimonio, guían al descontento. Tristemente, esto ha dejado a muchas personas solas, amargadas, infelices y con problemas financieros y espirituales.

Egoísmo.

El corazón que está enfocado solamente en sus propias necesidades, deseos y bienestar nunca está contento. Grita “lo quiero a mi manera”, “hare mis propias cosas”. Los hombres parecen tener más problemas con esto que las mujeres. Vi un estudio hecho hace algunos años que reportaron que por cada 100 horas de ocio que disfrutaron las mujeres, los hombres  disfrutaron 141. ¿Qué nos dice esto? No importa cuánto trabajen o que tan difícil es su trabajo, los hombres se aseguran de encontrar tiempo para ellos mismos. También muestra (al menos en las situaciones matrimoniales) que lo hacen por ellos mismos, pero no se aseguran de que sus esposas tengan tiempo para ellas mismas. Esto no contribuye al contentamiento.

Esto no es siempre un problema masculino. Hombres o mujeres que vienen de hogares en donde todo se los dan sus padres, cuando se casan encuentran difícil mantener una relación que no sea como el hogar de su niñez. El egoísmo puede manifestarse a sí mismo en como tratamos a nuestros hijos. ¿Estamos más interesados en nuestro trabajo que en nuestra familia? ¿Estamos deseando darle a nuestra familia la atención que necesitan? Este espíritu guía al descontento.

¿Qué es contentamiento en el matrimonio?

¿Cómo definimos lo que significa estar contentos en nuestro matrimonio? ¿Qué enseña la Biblia?

No es aceptación sin el deseo de mejorar.

Los cristianos están para “considerarnos los unos a los otros para estimularnos al amor y a las buenas obras” (Heb 10:24). Esto es cierto en nuestra relación con nuestra pareja así como es cierto en nuestra relación con los hermanos. Debemos trabajar constantemente en mejorar unos con otros, pero esto no se logra cuando usamos de…

Amargura: Recordemos, los maridos están mandados a “no ser ásperos” con sus esposas (Col 3:19).

Pleitos: El  Espíritu Santo declara “Gotera continua en tiempo de lluvia Y la mujer rencillosa, son semejantes;” (Prov 27:15).

Comparaciones no favorables: Pablo nos enseña que el hablar del cristiano debe ser “buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes” (Efe 4:29). El esposo o la esposa que dice “no eres como este o aquel” no edifican y no imparte “gracia”.

Negarse la intimidad: El Santo Espíritu manda a los maridos y a las esposas a no negarse el afecto uno con el otro (1 Cor 7:2-5). Usar la intimidad como manipulación y venganza está mal.

Amenaza y violencia: Al amenazar “si no lo haces a mi modo, te dejo”, decirle a tu pareja “si no haces eso, no me tocaras por un mes”, levantar la mano en contra de tu pareja es pecaminoso, despreciable e injustificado.

Hablar mal uno del otro: La mujer virtuosa confía en su marido porque “Le da ella bien y no mal, Todos los días de su vida.” (Prov 31:12). No ayudamos a nuestra pareja a mejorar al esparcir chismes sobre sus defectos a otros.

Debemos ayudarnos unos a otros  a mejorar con una comunicación calmada y objetiva. Ayudamos con un reforzamiento positivo de nuestras cualidades y acciones, y con amor y paciencia ayudamos a evitar el comportamiento que está mal. Los esposos y las esposas deben continuar su cortejo el uno al otro. Pablo enseño que los esposos y las esposas deben buscar como agradarse uno al otro (1 Cor 7:33-34). ¡Esto no puede terminar al decir los votos matrimoniales!

Es una adaptación alegre a una situación incluso si no puede ser cambiada.

Pablo enseño que los cristianos, por su relación con Cristo, pueden encontrar contentamiento en todas las circunstancias (Fil 4:10-13). Esto debe ser así en el matrimonio también. Cuando un mejoramiento no puede ser logrado, el contentamiento debe ser una cualidad en nosotros en lugar de una situación ideal en la que vivir. Este es un mundo de tribulación y aflicción (Juan 16:33). Si esto debe caracterizar nuestros matrimonios, el cristiano está en una posición  en la que es capaz de sacar cosas buenas en circunstancias difíciles, y al hacerlo traer gloria a nuestro Dios.

Traducido por: Eula Vasquez.