Lo más reciente

  • El carcelero oye el evangelio

    Una noche, un terremoto, y un carcelero que pregunta: «¿Qué debo hacer para ser salvo?». En Hechos 16:16-34 vemos cómo un hombre indiferente pasó de la desesperación al gozo, obedeciendo el evangelio en aquella misma hora.

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  • Lidia oye el evangelio

    Junto a un río en Filipos, una vendedora de púrpura que ya adoraba a Dios escuchó a Pablo, y el Señor abrió su corazón. En Hechos 16:10-15 vemos cómo Dios usa su palabra para abrir corazones, y cómo una fe nueva se convierte enseguida en hospitalidad.

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  • Cornelio oye el evangelio

    Piadoso, temeroso de Dios, generoso y hombre de oración: Cornelio tenía cualidades que cualquiera admiraría. Y sin embargo, todavía no era salvo. En Hechos 10 vemos lo que le faltaba, y cómo lo recibió.

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  • Saulo oye el evangelio

    Saulo era sincero, celoso y religioso, pero iba en sentido contrario. En Hechos 9:1-20 vemos cómo el perseguidor de la iglesia se encontró con Cristo y aprendió a hacer la pregunta que cambia una vida: «Señor, ¿qué quieres que yo haga?».

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  • El etíope oye el evangelio

    Un alto funcionario de Etiopía volvía de Jerusalén leyendo a Isaías sin entenderlo, y Dios envió a Felipe a un camino desierto para explicárselo. En Hechos 8:26-40 vemos el valor de una sola alma para Dios y el gozo de obedecer el evangelio.

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  • El afán

    El afán divide el corazón y nos jala en dos direcciones. En Mateo 6:24-34, Jesús repite tres veces «no os afanéis» y nos muestra el camino: un solo Señor, un Padre que cuida de nosotros y su reino en primer lugar.

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  • Los samaritanos oyen el evangelio

    Un mago había engañado a toda una ciudad durante años, hasta que llegó Felipe predicando a Cristo. En Hechos 8:4-13 vemos cómo el evangelio liberó a los samaritanos y alcanzó aun al propio engañador.

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  • Una salvación tan grande

    Un barco no necesita una tormenta para perderse; basta con que nadie lo amarre. Hebreos 2:1-4 nos advierte que el mayor peligro para el cristiano no siempre es rechazar el evangelio, sino descuidarlo poco a poco.

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  • Bernabé, hijo de consolación

    Cinco escenas de la vida de Bernabé que muestran qué clase de hermano necesita toda iglesia local: generoso, acogedor, sin rivalidad, paciente para restaurar y humilde para reconocer sus propias caídas.

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  • Cinco mil oyen el evangelio

    Sermón sobre Hechos 4:1-22. Los hombres pueden encarcelar a los mensajeros, pero nunca podrán encarcelar el mensaje de Cristo.

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