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NO IMITES LO MALO SINO LO BUENO

 

El Apóstol Juan escribió su tercera carta y la dirigió a un hermano fiel llamado Gallo. Alabo sus buenas cualidades y le animo a seguir fiel al Señor.

Ahora le presenta el dilema de escoger entre dos ejemplos, uno malo y otro bueno:

9Yo he escrito a la iglesia; pero Diótrefes, al cual le gusta tener el primer lugar entre ellos, no nos recibe. 10Por esta causa, si yo fuere, recordaré las obras que hace parloteando con palabras malignas contra nosotros; y no contento con estas cosas, no recibe a los hermanos, y a los que quieren recibirlos se lo prohíbe, y los expulsa de la iglesia.” 3 Juan 9-10.

Aquí esta el mal ejemplo. Diotrefes amaba y deseaba siempre tener el primer lugar. Poco a poco Diotrefes fue teniendo control de la iglesia. La iglesia permitió que el llegara a tener control de todo. El decidía a quienes recibir y a quienes no. Los que se atrevían a recibir a los hermanos se los prohibía y si no se acataba su orden los expulsaba de la iglesia. No respeto la autoridad apostólica. Hizo falsas acusaciones. Se podría decir que el rotulo podía decir: Aquí se reúne la Iglesia de Cristo pero la realidad era la iglesia de Diotrefes. Los que hoy quieren tener el primer lugar en la iglesia y tomar decisiones como que la iglesia es de ellos a esa actitud se le llama: DIOTREFISMO. Ni los ancianos deben de tener esa actitud, leamos lo que el apóstol Pedro inspirado por el Espíritu Santo les enseño:Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; 3no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey. 4Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria.” 1 Pedro 5:2-4.

Ahora veamos el buen ejemplo:    

11Amado, no imites lo malo, sino lo bueno. El que hace lo bueno es de Dios; pero el que hace lo malo, no ha visto a Dios. 12Todos dan testimonio de Demetrio, y aun la verdad misma; y también nosotros damos testimonio, y vosotros sabéis que nuestro testimonio es verdadero.” 3 Juan 11-12. Demetrio es puesto como un buen ejemplo. Todos daban buen testimonio de el, también vivía deacuerdo a la verdad y Juan daba buen testimonio de Demetrio.

El que hace lo bueno como Gallo y Demetrio son de Dios porque agradan a Dios. Pero, el que hace lo malo como Diotrefes no ha visto a Dios ni conoce a Dios.

Gallo tenía dos ejemplos delante y tenía que imitar uno de ellos, leamos lo que el apóstol Pablo escribió a los hermanos en Tesalónica: 7Porque vosotros mismos sabéis de qué manera debéis imitarnos; pues nosotros no anduvimos desordenadamente entre vosotros, 8ni comimos de balde el pan de nadie, sino que trabajamos con afán y fatiga día y noche, para no ser gravosos a ninguno de vosotros; 9no porque no tuviésemos derecho, sino por daros nosotros mismos un ejemplo para que nos imitaseis.” 2 Tesalonicenses 3:7-9. Los hermanos podían recordar la conducta de Pablo entre ellos e imitarle.

También leamos Hebreos 13:7: “7Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta, e imitad su fe.” Los hermanos podían recordar la vida ejemplar de los pastores e imitarles.

Tengamos presente que los buenos ejemplos siempre están para que los imitemos y los malos ejemplos para evitarlos. Al ver los dos podemos hacer la diferencia entre ellos.

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¿Qué debo de hacer para ser salvo?:

1- OIR SU PALABRA Y OBEDECERLA: ROMANOS 10:17.
2- CREER EN JESUS COMO EL CRISTO: JUAN 8:24.
3- ARREPENTIRSE DE TODO PECADO: HECHOS 2:38.
4- CONFESAR QUE JESUS ES EL CRISTO: ROMANOS 10:9-10.
5- BAUTIZARSE PARA EL PERDON DE TODOS LOS PECADOS: HECHOS 2:38 Y 3:19. 

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«Y Baruc hijo de Nerías hizo conforme a todas las cosas que le mandó Jeremías profeta, leyendo en el libro las palabras de Jehová en la casa de Jehová. » Jeremías 36:8.

«volvía sentado en su carro, y leyendo al profeta Isaías. » HECHOS 8:28.

«leyendo lo cual podéis entender cuál sea mi conocimiento en el misterio de Cristo, » EFESIOS 3:4