Lo más reciente
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«Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor»
David tuvo dos veces a Saúl en sus manos, y dos veces dejó su causa en las manos de Dios. Un bosquejo de Romanos 12:17-21 sobre por qué no debemos vengarnos y cómo vencer con el bien el mal.
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La verdadera amistad
Jonatán era el heredero del trono, y aun así se lo cedió con gozo a su amigo David. Un estudio de 1 y 2 Samuel sobre la amistad que nace en la fe, resiste la prueba y perdura más allá de la muerte.
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¿Has dejado tu primer amor?
La iglesia de Éfeso tenía doctrina sana, trabajo incansable y una historia gloriosa, y aun así Jesús le dijo: “Has dejado tu primer amor”. Un estudio de Apocalipsis 2:1-7 sobre cómo se pierde el primer amor y cómo recuperarlo.
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Consuelo en la angustia
¿Te sientes desanimado o solo? Dios está cerca de los quebrantados de corazón (Sal 34:18), y nada puede separarnos de su amor (Ro 8:38-39). Un estudio sobre lo que la Palabra de Dios enseña para los días de soledad y desánimo.
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Señor, enséñanos a orar
Los discípulos vieron orar a Jesús y le pidieron: “Señor, enséñanos a orar”. Un estudio de Mateo 6:5-15 sobre cómo NO y cómo SÍ debemos orar.
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Zaqueo, también es hijo de Abraham
Un hombre pequeño con un gran deseo: ver a Jesús. Zaqueo subió a un árbol, y el Señor lo llamó por su nombre. Ese día llegó la salvación a su casa (Lucas 19:1-10).
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El carcelero oye el evangelio
Una noche, un terremoto, y un carcelero que pregunta: «¿Qué debo hacer para ser salvo?». En Hechos 16:16-34 vemos cómo un hombre indiferente pasó de la desesperación al gozo, obedeciendo el evangelio en aquella misma hora.
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Lidia oye el evangelio
Junto a un río en Filipos, una vendedora de púrpura que ya adoraba a Dios escuchó a Pablo, y el Señor abrió su corazón. En Hechos 16:10-15 vemos cómo Dios usa su palabra para abrir corazones, y cómo una fe nueva se convierte enseguida en hospitalidad.
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Cornelio oye el evangelio
Piadoso, temeroso de Dios, generoso y hombre de oración: Cornelio tenía cualidades que cualquiera admiraría. Y sin embargo, todavía no era salvo. En Hechos 10 vemos lo que le faltaba, y cómo lo recibió.
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Saulo oye el evangelio
Saulo era sincero, celoso y religioso, pero iba en sentido contrario. En Hechos 9:1-20 vemos cómo el perseguidor de la iglesia se encontró con Cristo y aprendió a hacer la pregunta que cambia una vida: «Señor, ¿qué quieres que yo haga?».
