Sufrir como cristiano

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1 Pedro 4:12-19

Introducción

  1. Todos sabemos qué es sufrir, pero Pedro habla de un sufrimiento específico: el que viene por llevar el nombre de Cristo (v. 14, 16).
  2. No debe sorprendernos, como si fuera algo extraño (v. 12; 2 Timoteo 3:12).
  3. El texto no nos enseña a evitarlo, sino a enfrentarlo.

I. Cuando sufrimos, debemos examinar por qué (1 Pedro 4:15)

  1. No todo sufrimiento es “como cristiano”: se puede sufrir por hacer el mal o por entremeterse en lo ajeno.
  2. Ese sufrimiento no trae bendición (1 Pedro 2:20; 3:17).
Sufrir como malhechor Sufrir como cristiano
Causa Hacer el mal (v. 15) Llevar el nombre de Cristo (v. 16)
Resultado No trae bendición Bienaventurado (v. 14)
Reacción correcta Arrepentirse No avergonzarse, glorificar a Dios
Texto 1 Pedro 2:20a 1 Pedro 2:20b
  1. Aplicación: antes de decir “sufro por Cristo”, pregúntese: ¿es por mi fe o por mi falta?

II. Cuando sufrimos por Cristo, somos bienaventurados (1 Pedro 4:13-14)

  1. Somos “participantes de los padecimientos de Cristo” (v. 13). Pedro usa koinōnéō, de la familia de koinōnía. El gozo no viene de sufrir en sí, sino de la comunión con Cristo en lo que Él sufrió.
  2. El mundo desprecia a los que no son suyos (Juan 15:18-19). El vituperio es evidencia de a quién pertenecemos.
  3. Bienaventurado (makários) es quien tiene el favor de Dios, aunque no sienta alegría en el momento (Mateo 5:10-12).
  4. La razón: “el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros” (v. 14). Pedro hace eco de Isaías 11:2, donde el Espíritu reposa sobre el Mesías. Lo que se dijo de Cristo se cumple también en el cristiano que sufre por Él.
  5. Por eso podemos gozarnos ahora, y más cuando se revele su gloria (v. 13; Romanos 8:17-18).

III. Cuando sufrimos por Cristo, no debemos avergonzarnos, sino glorificar a Dios (1 Pedro 4:16)

  1. La tentación es esconder el nombre de “cristiano” para evitar el rechazo.
    • El nombre aparece solo tres veces en el Nuevo Testamento (Hechos 11:26; 26:28; 1 Pedro 4:16).
    • En los dos casos de Hechos lo usan personas de fuera, probablemente con desprecio. En 1 Pedro 4:16 es el cargo por el que se acusaba al creyente.
    • El nombre que otros usaban como insulto se convierte en motivo para glorificar a Dios.
  2. Jesús sufrió y nos dejó ejemplo (1 Pedro 2:21-23).
  3. Aplicación: ¿dónde calla usted su fe por temor a lo que digan: en el trabajo, la familia, la escuela?

IV. Cuando sufrimos por Cristo, debemos encomendarnos a Dios y seguir haciendo el bien (1 Pedro 4:17-19)

  1. Por qué encomendarnos: el juicio comienza por la casa de Dios (v. 17).
    • Pedro cita Proverbios 11:31 según la versión griega del Antiguo Testamento: “Si el justo con dificultad se salva, ¿en dónde aparecerá el impío y el pecador?” (v. 18).
    • Si la prueba es seria para el justo, necesitamos depender de Dios. ¿Y qué será del que no obedece al evangelio?
  2. Nuestro sufrimiento está dentro de su voluntad: “los que padecen según la voluntad de Dios” (v. 19; 3:17). Nada de lo que sufrimos está fuera de su control.
  3. Encomendar es depositar el alma en manos de Dios. Pedro usa paratíthēmi, el mismo verbo que Jesús usó en la cruz.
    • Jesús: “en tus manos encomiendo mi espíritu” (Lucas 23:46; cf. 1 Pedro 2:23).
    • Esteban mostró la misma confianza: “Señor Jesús, recibe mi espíritu” (Hechos 7:59).
    • Pablo: “es poderoso para guardar mi depósito” (2 Timoteo 1:12). Usa parathḗkē, una palabra de la misma raíz.
  4. Lo hacemos con confianza porque Él es el “fiel Creador”. Es la única vez en el Nuevo Testamento que Dios es llamado así (ktístēs): quien nos hizo puede guardarnos.
  5. Encomendarse no es quedarse quieto: “y hagan el bien” (Gálatas 6:9).

Conclusión

  1. Los sufrimientos de Cristo fueron anunciados de antemano, “y las glorias que vendrían tras ellos” (1 Pedro 1:11). Para Él, el sufrimiento no fue el final; tampoco lo será para nosotros (4:13).
  2. Los apóstoles salieron del concilio azotados, “gozosos de haber sido tenidos por dignos de padecer afrenta por causa del Nombre” (Hechos 5:41). Azotados y gozosos a la vez. ¿Puede usted escribir su nombre junto a esas dos palabras? Eso es sufrir como cristiano.
  3. Invitación:
    • Al cristiano: no se avergüence, encomiéndese a Dios y siga haciendo el bien.
    • Al que no ha obedecido: “¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios?” (v. 17).

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