Una invitación que no se debe menospreciar
Lucas 14:15-24
Introducción
Jesús estaba comiendo en casa de un principal de los fariseos un día de reposo (Lucas 14:1). Allí sanó a un hombre, corrigió a los invitados que buscaban los primeros asientos (vv. 7-11) y le dijo al anfitrión que, cuando hiciera banquete, invitara a “los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos” (v. 13), y que sería recompensado “en la resurrección de los justos” (v. 14).
Al oír hablar de la resurrección y de la recompensa, uno de los que estaban a la mesa dijo algo que sonaba muy espiritual. Jesús aprovecha ese comentario para enseñar una verdad seria: no todos los que hablan del reino van a estar en él.
I. Una bienaventuranza dicha con demasiada seguridad (v. 15)
“Bienaventurado el que coma pan en el reino de Dios.” — Lucas 14:15
- Lo que dijo era verdad. El banquete del reino era una esperanza de Israel (Isaías 25:6; Apocalipsis 19:9).
- Pero quien lo dijo probablemente daba por hecho que él estaría allí, por ser judío, religioso y estar sentado a la mesa con los principales.
- Jesús responde con una parábola que dice, en efecto: “Sí, es dichoso el que coma en el reino… pero ¿estás respondiendo tú a la invitación?”
Aplicación: Se puede hablar bonito del cielo, cantar del cielo y estar en la iglesia, y aun así estar menospreciando la invitación de Dios.
II. Una invitación generosa (vv. 16-17)
“Un hombre hizo una gran cena, y convidó a muchos.” — Lucas 14:16
- Es una gran cena. No es poca cosa lo que Dios ofrece: salvación, perdón y comunión con Él.
- Convidó a muchos. El corazón de Dios es amplio (1 Timoteo 2:4; 2 Pedro 3:9).
- Hubo dos llamados. En aquella cultura primero se invitaba con anticipación, y cuando todo estaba listo se mandaba un siervo a decir: “Venid, que ya todo está preparado.” Los invitados ya habían aceptado la primera invitación. Rechazar el segundo llamado era una ofensa grave.
- “Ya todo está preparado.” El invitado no tiene que preparar nada ni pagar nada. Cristo ya lo preparó todo en la cruz (Juan 19:30).
Aplicación: Israel había recibido la primera invitación por medio de los profetas. Cuando Cristo vino, el anuncio fue: “Ya está todo listo.”
III. Las excusas de los invitados (vv. 18-20)
“Y todos a una comenzaron a excusarse.” — Lucas 14:18
| Invitado | Excusa | Lo que revela | Lo que ocupa el lugar de Dios |
|---|---|---|---|
| 1.º | “He comprado una hacienda y necesito ir a verla” | Nadie compra un terreno sin verlo primero, y la tierra no se iba a mover | Las posesiones |
| 2.º | “He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlos” | Los bueyes se prueban antes de comprarlos, no después | El trabajo y los negocios |
| 3.º | “Acabo de casarme, y por tanto no puedo ir” | Podía llevar a su esposa. Ni siquiera pide disculpas | La familia y los afectos |
Observaciones
- Ninguna de estas cosas es mala. La tierra, el trabajo y el matrimonio son bendiciones de Dios. El problema es cuando las cosas buenas desplazan a Dios (Mateo 6:33).
- Las excusas suenan razonables, pero no lo son. Una excusa es una razón disfrazada de un “no quiero”.
- Las excusas van empeorando: los dos primeros dicen “te ruego que me excuses”; el tercero simplemente dice “no puedo ir”.
Aplicación: Hoy las excusas tienen otros nombres: “estoy muy ocupado”, “después”, “cuando arregle mi vida”, “mi familia no me deja”. Pero el resultado es el mismo: decirle no a Dios. Compárese con Lucas 9:59-62.
IV. Un señor ofendido, pero lleno de gracia (vv. 21-23)
1. El señor se enojó (v. 21)
El siervo informó todo, y el padre de familia se enojó. Entendió que lo estaban menospreciando. Rechazar la invitación era rechazar al que invitaba (Hebreos 2:3: “¿Cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande?”).
2. La invitación va a las plazas y calles de la ciudad (v. 21)
“Trae acá a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos.” — Lucas 14:21
- ¡Es la misma lista del versículo 13! Jesús hace lo que acaba de enseñar.
- Representa a los despreciados dentro de Israel: publicanos, pecadores y necesitados que sí recibieron a Cristo (Lucas 15:1-2).
- Estas personas no tenían haciendas, ni bueyes, ni nada que las distrajera. Sabían que no merecían la invitación, y la aceptaron (1 Corintios 1:26-29).
3. “Aún hay lugar” (v. 22)
El siervo obedece y le informa: “Se ha hecho como mandaste, y aún hay lugar.” La casa de Dios es grande y Él quiere que se llene.
4. La invitación sale de la ciudad, a los caminos y vallados (v. 23)
“Ve por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa.” — Lucas 14:23
- Los caminos y vallados están fuera de la ciudad. Esto apunta a los gentiles, es decir, a nosotros (Mateo 8:11; Hechos 13:46).
- “Fuérzalos a entrar” no significa usar violencia. Significa insistir con urgencia y amor. En esa cultura, una persona humilde rechazaba por cortesía una invitación de alguien importante, y había que insistirle hasta convencerla de que la invitación era de verdad (2 Corintios 5:11, 20).
Aplicación: La iglesia es ese siervo. No nos toca decidir quién merece la invitación. Nos toca salir, invitar e insistir.
V. La sentencia final: lo más importante (v. 24)
“Porque os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron convidados, gustará mi cena.” — Lucas 14:24
- La puerta que se abrió a otros se cerró para los que menospreciaron.
- Ellos no fueron excluidos por falta de invitación, sino por su propia decisión.
- Jesús dice “os digo”. Ya no está hablando solo del señor de la parábola. Le habla directamente a los que estaban en la mesa.
- La invitación tiene un tiempo. Llegará el día en que la puerta se cierre (Mateo 25:10-12; 2 Corintios 6:2).
Comparación final
| Los primeros invitados | Los de las plazas y caminos |
|---|---|
| Tenían todo | No tenían nada |
| Se creían seguros | Sabían que no merecían nada |
| Ofrecieron excusas | Aceptaron la invitación |
| Menospreciaron al señor | Honraron al señor |
| No gustaron la cena | Llenaron la casa |
Conclusión e invitación
La cena está preparada, el precio ya fue pagado y todavía hay lugar. La pregunta para cada persona hoy no es si ha sido invitada, porque sí lo ha sido. La pregunta es: ¿qué excusa está poniendo?
“He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación.” — 2 Corintios 6:2
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