LA CENA DEL SEÑOR:

1 CORINTIOS 10:16; 11:23-29 – LA CENA DEL SEÑOR

— 1 Cor. 10:16, “6 La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo?” ¿Cómo “bendecimos” la copa? Al comparar todos los textos que hablan de la cena del Señor (Mateo 26:26-29; Marcos 14:22-24; Lucas 22:14-20; y los textos en 1 Cor 10, 11) vemos que “bendecir” equivale a dar gracias. Lucas 22:17, “habiendo tomado la copa, dio gracias” equivale a 1 Cor. 10:16, “la copa de bendición que bendecimos”.

NO DEJAR DE DAR GRACIAS POR EL PAN Y LA COPA
— La “oración” apropiada y exclusiva para la cena del Señor es dar gracias, por el pan y por la copa. Es sumamente importante dar gracias porque “es la comunión de la sangre de Cristo … la comunión del cuerpo de Cristo”. Si no damos gracias por el pan no damos gracias por la comunión del cuerpo de Cristo. Si no damos gracias por la copa no damos gracias por la comunión con la sangre de Cristo.
— Compárese 1 Timoteo 4:4, “Porque todo lo que Dios creó es bueno, y nada es de desecharse, si se toma con acción de gracias; porque por la palabra de Dios y por la oración es santificado”. Si la oración combinada con la palabra de Dios santifica nuestra comida ordinaria, cuánto más la acción de gracias combinada con la palabra de Dios santifica el pan y la copa de la cena del Señor.
— “la comunión del cuerpo” y “la comunión de la sangre” significa que al participar de la cena del Señor nos ponemos en contacto con el cuerpo de Cristo para recibir los beneficios de su muerte.
— Lamentablemente algunos hermanos “oran” por el pan y la copa sin dar gracias por el pan y la copa. No piensan que es importante o necesario hacerlo. En tal caso los miembros tienen que dar gracias aunque en silencio para participar correctamente de la cena del Señor.
— 1 Cor. 11:23-29, “23 Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan; 24 y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí.25 Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí. 26 Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga.
UN GRAN PELIGRO
LO MUY SERIO DE PARTICIPAR DE LA CENA DEL SEÑOR INDIGNAMENTE
— 1 Cor. 11:27, “De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor. 28 Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa. 29 Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí”.
— Aquí Pablo escribe de un gran peligro. El participar de la cena es una bendición suprema pero en lugar de bendición habrá condenación para los que participan indignamente.
— Al participar de la cena del Señor estamos honrando el cuerpo de Cristo pero si participamos indignamente somos culpables de pecar contra el cuerpo de Cristo.
LA PALABRA CLAVE ES “DISCERNIR”
— La palabra clave aquí es “discernir”. Debemos discernir el cuerpo del Señor, percibir, comprender, distinguir la verdadera relación de la cena del Señor con el cuerpo de Cristo. El participar de la cena debe llevar nuestro corazón a una profunda percepción del significado de la muerte de Cristo.
— Pablo no enseña con esto que algunos no son dignos de participar de la cena y que otros no son dignos de participar. La palabra que usa (“indignamente”) es adverbio que se refiere a la manera de participar, por ejemplo, con falta de reverencia, estando distraídos, pensando en otras cosas. Al participar de la cena es indispensable que la mente esté enfocada en la muerte de Cristo y para hacer esto es muy recomendable que durante el tiempo de participar de la cena estemos leyendo alguno de los relatos de la crucifixión de Cristo (Mateo 27; Marcos 15; Lucas 23; Juan 19). También sería muy apropiado que el hermano que presida lea uno de ellos.
— No es el tiempo ni el lugar para hablar de otros asuntos. Es importante en sermones y clases bíblicas leer y enfatizar que debemos participar de la cena del Señor el primer día de la semana (Hechos 20:7) o que Jesús sufrió mucho antes de ser crucificado o que la cena es para los que han obedecido al evangelio. Ni siquiera conviene incluir comentarios sobre la resurrección. Más bien en los breves momentos de participar de la cena del Señor la mente de todos debe estar bien enfocada en una sola cosa: la crucifixión de Cristo.
ENFERMOS, DEBILITADOS, DORMIDOS
— 1 Cor. 11:30, “Por lo cual”, o sea, como consecuencia de comer y beber la cena indignamente, no discerniendo el cuerpo de Cristo y “juicio come y bebe para sí”, su condición espiritual es deplorable. Son enfermizos, débiles, dormidos espiritualmente y seguramente si no se juzgaran a sí mismos para hacer correcciones el resultado habría sido la muerte espiritual.

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